Colegio Médico pide “incorporar hábitos de vida saludables” para prevenir los ACV

En 2008, la Organización Mundial de la Salud (OMS) instauró el 29 de octubre como el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV) para concientizar a la población acerca de la gravedad de esta patología que constituye la primera causa de discapacidad en adultos.

En Chile, el ACV cobra la vida de casi nueve mil personas cada año, lo que equivale a un fallecimiento por hora debido a esta enfermedad. Además, las cifras estiman que habrá cerca de 25 mil nuevos casos por año, es decir, 69 casos por día.

El Colegio Médico (Colmed) se hizo parte de esta campaña global, invitando a la comunidad a conocer cuáles son los signos de alarma de un ACV, para reconocerlo, actuar a tiempo y para tomar conciencia sobre sus factores de riesgo.

“Si incorporamos hábitos de vida saludables, como buena alimentación, ejercicio, eliminación del consumo de alcohol y tabaco, podemos prevenir su ocurrencia”, asegura la organización gremial a través de sus plataformas digitales.

¿Qué es un ACV?

El Colmed explica que un ACV “ocurre cuando algo obstruye el suministro de sangre a una parte del cerebro o cuando un vaso sanguíneo del cerebro se rompe. Esto genera daño o muerte de una parte del cerebro, lo que puede provocar daño cerebral, discapacidad o la muerte”.

Esta patología es una afección médica grave que requiere atención de urgencia, por lo que, advierte la colectividad, “cada segundo es fundamental para la supervivencia y disminuir posibles secuelas”.

Los signos de alarma de estar en presencia de un ACV son:

• Entumecimiento y debilidad repentina de la cara, brazo o pierna, especialmente cuando ocurre en un lado del cuerpo (al sonreír, se le cae un lado de la cara o al levantar ambos brazos, tiene uno que decae).
• Dificultad para hablar o entender.
• Problemas de visión.
• Pérdida de equilibrio o coordinación.
• Dolor de cabeza severo sin causa conocida.

Entre los factores de riesgo están:

• Presión alta.
• Diabetes.
• Colesterol alto.
• Consumo excesivo de tabaco y/o alcohol.
• Inactividad física.
• Sobrepeso.
• Afecciones cardíacas o enfermedades a las arterias coronarias.

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