Los dañinos efectos que el alcohol genera para el buen dormir

Según información de Statista, Chile es el séptimo país que más consume alcohol por persona, alcanzando un promedio mensual de 9,1 litros. Con un fin recreativo, beber puede convertirse en un problema para las horas de dormir, evitando que el descanso logre sus objetivos.

Theresa Schnorbach, científica del sueño de Emma Chile, explica que “el alcohol actúa sobre varias sustancias químicas del cerebro que intervienen en la regulación del ritmo de sueño y vigilia”, para agregar que las principales son la adenosina y el GABA.

La adenosina es la responsable de la presión del sueño: cuanto más adenosina se acumula en el cerebro, más sueño sentimos, y esto ocurre de forma natural a lo largo del día.

Del mismo modo, el GABA es una de las principales sustancias químicas que regulan el descanso, interviene tanto en la generación del sueño REM (Rapid Eye Movement) como del NREM (No Rapid Eye Movement).

Schnorbach señala que al beber alcohol, “el cerebro se vuelve más sensible a los efectos inductores del sueño de ambas sustancias. Esto no es lo mismo que quedarse dormido de forma natural, ya que el alcohol funciona como un sedante, similar a la anestesia general”.

El sueño se compone de dos grandes ciclos. Durante la primera etapa, NREM, No movimiento rápido de ojos, las personas pasan de estar despiertas (vigilia) a ralentizar la actividad del cerebro y alcanzar un sueño profundo y reparador.

Luego, con el sueño REM, que ocurre en las últimas horas al dormir, los ojos se mueven rápidamente y la actividad cerebral está despierta, con la diferencia que los músculos se encuentran paralizados para evitar los movimientos del sueño. La etapa REM es fundamental, ya que permite procesar y consolidar emociones, la memoria y el aprendizaje durante el día.

Efectos del alcohol en el sueño

Según lo que explica la experta de Emma, “el sueño inducido por el alcohol se caracteriza por un aumento del sueño profundo, una reducción del sueño REM y despertares más frecuentes durante la noche”.

Además de provocar un descanso insuficiente, puede generar efectos a largo plazo. “Al dormir tras haber consumido alcohol recientemente, suprimimos procesos naturales. Por eso es normal que las personas se sientan ansiosas o nerviosas al día siguiente de beber. Ellos no han tenido la oportunidad de ordenar sus emociones y recuperarse de las experiencias diarias, como lo harían normalmente”, comenta Schnorbach.

Además se pueden sumar problemas como parálisis del sueño, pesadillas o terrores nocturnos. Frente a la inflamación de tejidos, puede ser que se ronque con más frecuencia y aumenten los síntomas de apnea (interrupción de la respiración al dormir).

Frente a esto, la experta entrega recomendaciones para evitar consecuencias tras las fiestas. “Es ideal beber agua para minimizar los efectos de la deshidratación. De igual forma, se tiene que prolongar el tiempo entre la última copa y la hora de acostarse: cuatro horas es lo recomendado”, detalla.

Además, plantea que “se debe evitar beber varias noches seguidas para dar a tu cuerpo (y a tu sueño) la oportunidad de recuperarse totalmente de la última”.

Respecto del día siguiente de beber, la experta aconseja intentar “levantarte a tu hora habitual, esto ayuda a mantener controlado el ritmo circadiano (reloj biológico). Come y bebe algo justo después de levantarte. Toma el sol, la exposición al sol por la mañana puede favorecer la producción de serotonina, que te ayuda a sentirte más alerta, motivado y despierto. Finalmente, si necesitas una siesta, procura que sea de 20 minutos como máximo y no más tarde de seis horas antes de acostarte”.

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