Sociedad Chilena de Pediatría advierte sobre los riesgos de los flotadores inflables

Las piscinas, lagos, playas y parques acuáticos son el panorama ideal para combatir el calor. Sin embargo, para que un momento divertido no se convierta en una tragedia es importante tomar algunas precauciones en las actividades acuáticas, especialmente cuando son realizadas por niños.

Junto con remarcar que los padres o algún adulto responsable deben estar alerta ante los potenciales peligros y prestar atención permanentemente mientras los niños están en el agua o cerca de ella, la Sociedad Chilena de Pediatría (Sochipe) advierte que “el uso de flotadores es necesario pero no suficiente, pueden generar una falsa sensación de confianza y son dispositivos que no reemplazan la vigilancia familiar”.

¡No a las “alitas” y flotadores inflables!

La Sochipe resalta que los flotadores tipo “cámara de neumático”, no son seguros ya que es probable que, al jugar, el niño logre dar la vuelta al flotador o se escurra por el agujero hasta quedar sumergido en el agua. Si el adulto no está suficientemente atento, “la vida del pequeño correrá peligro”.

Por otra parte, las “alitas” pueden pincharse fácilmente o, si no son del tamaño adecuado, es muy probable que se salgan cuando el niño levante los brazos.

Los flotadores inflables no ayudan a los niños a la hora de aprender a nadar, pues limitan mucho el movimiento de los brazos y otras partes del cuerpo y, cuando no los tienen puestos, no saben muy bien cómo moverse para flotar y desplazarse.

“Por lo tanto, la Sociedad Chilena de Pediatría recomienda evitar su uso, prefiriendo otras alternativas más seguras y que no limitan el proceso de aprendizaje de nadar”, expresa.

Algunas buenas alternativas

Con el tiempo han ido apareciendo nuevos elementos más seguros para los niños y más adecuados para que puedan aprender a nadar:

El “tallarín”: es un largo cilindro de espuma, que ayuda a los niños a flotar sin que esté sostenida al flotador ninguna parte del cuerpo, ya que son los niños los que deben agarrarse. Es muy bueno para aprender a nadar, pero no para dejar a los niños solos.

Cinturones o pecheras: permiten que el pequeño pueda flotar y, a medida que vaya moviéndose mejor por el agua, se les puede ir retirando poco a poco. El cinturón va agarrado por la cintura y el tórax, no por las axilas, por lo que les obliga a estar más pendientes de la posición y, en definitiva, les ayuda a ser más hábiles en el agua.

Flotadores integrados: son parte del traje de baño, por lo que se es imposible que se salgan y ayudan al niño a flotar, dejándole libertad para mover brazos y piernas.

Chalecos salvavidas: son muy efectivos para mantener la flotación y muy seguros cuando su ajuste es el adecuado: con un tamaño apropiado para el niño, y que cuenten con una correa inferior de entrepierna que permita que no se suban. Eso sí, pueden ser un poco incómodos para enseñar a nadar, porque también pueden limitar el movimiento.

Fuente: Sociedad Chilena de Pediatría.

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