Consumo de tabaco a nivel mundial: ¿Cuál es el panorama en Chile?

Según la OMS, 1.200 millones de personas son fumadoras en la actualidad. En el último informe publicado por dicha organización, alrededor de 150 países (como Brasil y Países Bajos) lograron reducir la prevalencia del consumo.

En Chile los datos no son auspiciosos, según relata el Dr. Felipe Rivera, broncopulmonar del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.

“Si bien es cierto que en nuestro país hubo una disminución importante comparativamente desde la última encuesta del Cenda, aproximadamente un 33% de nuestros habitantes en Chile fuman cigarrillos”, planteó.

“Es importante señalar que esta reducción no ha sido tan importante en algunos grupos etarios, como por ejemplo, en nuestros adolescentes. Nuestras mujeres alcanzaron un promedio tan alto como los países que más fuman en el mundo y nuestros niños están empezando a fumar en épocas muy tempranas. Por lo tanto, el problema sigue vigente y hay medidas que tomar al respecto”, agregó.

Enfermedades asociadas

El especialista remarcó que “hay que entender que toda la patología que acontece con el cigarrillo es producida después de 20 o 30 años del inicio del consumo”.

En cuanto a las enfermedades asociadas, el Dr. Rivera señaló que “en general la gente piensa que el tabaco provoca enfermedades pulmonares, lo que es cierto, ya que alrededor de 80-85% de los cánceres a nivel pulmonar son ocasionados por dicho producto, pero la causa de mortalidad más frecuente de aquellas personas que fuman son enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares e isquemia de extremidades inferiores por ocupación de arterias”.

“Es decir, la enfermedad arterial producida por el tabaco es tremendamente frecuente. No hay que olvidar que el EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) es tremendamente común en aquellas personas que fuman, la cual es una patología invalidante. Además, prácticamente todos los órganos del cuerpo se ven sometidos a la influencia de los productos cancerígenos, por lo tanto, los fumadores tienen más frecuencia de cáncer de laringe, tráquea, bronquios, páncreas, vejiga, colon, estómago”, enfatizó.

“Otra de las enfermedades importantes que produce son las alteraciones postoperatorias, los pacientes fumadores tienen más complicaciones infecciosas postquirúrgicas, porque su organismo responde mal a la necesidad de curación de las incisiones”, añadió.

Fumadores pasivos

El Dr. Rivera resaltó el impacto en la salud que el tabaquismo genera en los fumadores pasivos.

“Es importante recordar que las madres que fuman enferman a sus niños desde el momento en que están en el útero, ya que empiezan a producirse daños estructurales y los niños al nacer tienen menor peso, tienen más frecuencia de sinusitis, asma y menor desarrollo pulmonar respecto a los hijos de madres no fumadoras”, planteó.

“Y, por supuesto, está el daño tabáquico por el humo de segunda mano al tener una mayor frecuencia de productos asociados al tabaco en sus niveles sanguíneos; es decir, hay contaminación porque el humo de segunda y tercera mano produce daño pulmonar y en otros sectores”, explicó.

“El humo del cigarrillo en los sujetos que están alrededor del fumador tiene la capacidad de producir daño. Cuando se exhala el humo por parte de un fumador, el producto tiene más frecuencia de monóxido de carbono, por ejemplo, y concentrado una serie de elementos nocivos. De hecho, las parejas de los grandes fumadores tienen más frecuencia de cáncer y de enfermedades pulmonares que aquellas personas que acompañan a no fumadores”, comentó.

El Dr. Rivera entregó recomendaciones para aquellas personas no fumadoras que se ven afectadas por el humo de forma pasiva:

“En general, nosotros recomendamos que la gente exija aire libre de humo de tabaco. Si uno ve un fumador, debe exigir que éste se aleje de las personas. En zonas como plazas, playas, restaurantes no debe existir ninguna zona para fumadores, si alguien quiere fumar que fume en su casa. Incluso en algunos países dentro de los edificios está prohibido fumar, porque contamina a los vecinos. Por ende, la primera cosa que podemos hacer es exigir zonas libres de humo de tabaco”, señaló.

“Lo segundo es hacer que nuestras autoridades cumplan la ley que está promulgada hace muchos años (Ley 20.660) y que los países se auto exigieron y se comprometieron a cumplir. Por ejemplo, que el tabaco tuviera una cantidad de impuestos alrededor del 75%, porque es una excelente medida que disminuye la incidencia de niños y de jóvenes que empiezan a fumar”, agregó.

Finalmente, el Dr. Rivera pidió “exigir que la publicidad no exista para el tabaco, las cajetillas ojalá sean absolutamente anodinas y tengan solamente la demostración del daño que produce consumir aquel producto. Es importante señalar que nuestro país está al debe en ofrecer terapias para dejar de fumar, ya que una de las exigencias que hay es justamente promover todas las cosas que mencioné. Hay que recordar que un porcentaje importante de los grandes fumadores quiere dejar la práctica, pero no pueden porque en ello requieren medicamentos que son de alto valor”, cerró.

Fuente: Hospital Clínico de la Universidad de Chile.

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