Expertos alertan sobre consumo indiscriminado de ergotaminas en Chile

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Durante 2009 en el país se consumieron casi 6,5 millones de píldoras que contienen Ergotamina, un compuesto para tratar la migraña al que actualmente se puede acceder sin receta. Según los especialistas, su uso indiscriminado puede traer serios daños a la salud.

En Chile el uso indiscriminado de ergotaminas para tratar el dolor de cabeza se ha transformado en un importante problema de salud en opinión de los especialistas. Según datos de la industria, durante se comercializaron un total de 6.403.541  de unidades, que representan más de 60 millones de tabletas en el mercado, muchas de las cuales se vendieron sin receta médica.

La ergotamina, muchas veces automedicada y consumida en exceso,  lejos de ser la panacea en el tratamiento de la cefalea se ha transformado en un verdadero dolor de cabeza para los especialistas pues es la causa de la denominada “cefalea de rebote”,  condición que  se caracteriza por un aumento en la frecuencia de los dolores de cabeza y cuya relación con el consumo indiscriminado de ergotaminas está ampliamente demostrada.

El Dr. Nelson Barrientos, una de las voces más autorizadas respecto al estudio de la cefalea y director del primer Centro de Cefalea, ubicado en la Clínica Integramédica, destaca que “cuando alguien toma analgésicos, ergotamínicos, tranquilizantes u otro tipo de medicamentos en forma continua y prolongada en el tiempo, prácticamente se hace un adicto, y termina sufriendo una cefalea crónica”.

“Cuando uno calcula que en Chile los migrañosos, que es un tipo de dolor de cabeza donde más se usa la ergotamina, es un 12% de la población, tenemos 2 millones de migrañosos en Chile y estos señores venden 60 millones de tabletas, entonces hay que entender que en este grupo hay una cantidad de adictos y cefalea de rebote espantosa”, explica el Dr. Barrientos, quien además es miembro de la Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía.

No sólo dolores de cabeza

Según el Dr. Barrientos, la ergotamina “es un medicamento muy antiguo y no tiene licencia, lo que hace que su producción sea barata para los laboratorios, en segundo lugar es un medicamento que es bueno para la migraña, pero usado en dosis que no deberían ser más de 4 al mes, pero entrar en el abuso es muy fácil porque son tan baratas que da lo mismo que se pierda una caja, total al comprar una te dan cinco, por el mismo precio…mil pesos”.

Además de la cefalea de rebote, el abuso en el consumo de este tipo de medicamentos genera una serie de problemas asociados. Según el Dr. Barrientos, es vaso constrictor, puede provocar un infarto al miocardio en personas jóvenes, puede alterar las retinas, alteraciones en la circulación de las manos y causar problemas en los riñones, además de producir úlceras digestivas.

El Dr. Barrientos explica que la ergotamina “no es un remedio malo, pero pasado ciertos límites empieza lentamente a rebotar, se empieza a dar vuelta el asunto, entonces algo que quitaba el dolor de cabeza empieza a producirlo”. Según la última calificación de 2004 de la International Headache Society, la dosis de ergotamina indicada por un especialista no debiera pasar de 15 tabletas, pero el Dr. Barrientos recalca que “otros especialistas han demostrado que por sobre 4 tabletas el paciente puede hacer una cefalea de rebote”.

La ergotamina es un medicamento “sucio”, explica el Dr. Barrientos, en el sentido de que tiene toxicidades agregadas, “Además no viene en tabletas únicas, viene siempre con dipirona, cafeína y un antihistamínico, tiene 4 cosas metidas, con efectos distintos, al estar acompañada de otras cosas, finalmente lo único que hacen es que tú te acostumbres”.

El mercado y las regulaciones
Otro aspecto fundamental es el bajo precio que este tipo de fármacos tienen en el mercado. Pese a que según el Instituto de Salud Pública existe prohibición de comprar este tipo de medicamentos en las farmacias sin receta médica, en la práctica acceder a estos fármacos es simple y barato. Sólo basta acudir a una farmacia para comprobar que el Migranol, marca que acapara el 60% de las ventas de esta sustancia, se vende sin ningún problema  a un precio que bordea los mil pesos.

En opinión del Dr. Barrientos, “no hay una real regulación por parte del Instituto de Salud Pública, aunque dicen que existe una, aunque digan que hay artículos que regulan, en la práctica esto no se lleva a cabo  y nunca se ha hecho, por lo tanto es un problema que está desarrollándose sólo,  sin ninguna solución y nadie lo detiene, va ser muy difícil que uno logre tener un impacto real sobre el consumo indiscriminado de estos medicamentos”.

Otro aspecto clave en el debate es que se ha comprobado que este mercado tiene un alto componente “de mesón” y los dependientes de farmacias tienen incentivos por la venta de estos productos. Este punto es de tal importancia que incluso el 19 de agosto de 2008, los senadores Soledad Alvear y Mariano Ruiz Esquide presentaron un proyecto de ley que regula los incentivos comerciales a la venta de medicamentos que se expenden bajo receta médica, poniendo entre sus ejemplo el caso de la comercialización de las ergotaminas.

Según el documento, que aún se encuentra en etapa de tramitación, “se cancelan incentivos económicos directos a los dependientes al cumplir, en conjunto, determinadas metas de venta en una lista de medicamentos, incluyendo dentro de ellos medicamentos expedidos sólo bajo receta médica. Por ejemplo, si los trabajadores de un local determinado logran ventas sobre un preestablecido número de unidades de Migranol, en conjunto reciben un premio en dinero, a pesar de que Migranol se vende sólo bajo receta médica por ser vasoconstrictor”.

El texto señala además que “por ejemplo, una persona puede llegar a una farmacia buscando aliviar un simple dolor de cabeza. Se le puede ofrecer desde un paracetamol genérico hasta un migranol, pero como en este caso el paracetamol no tiene ningún incentivo asociado, y el migranol si deja, por ejemplo, 50 pesos por caja, el dependiente tratará de vender este medicamento a pesar de que requiere receta médica y puede producir serios efectos adversos”.

La magnitud del problema es tal, que según el Dr. Barrientos alcanza a toda la sociedad: “Es un consumo masivo que abarca a toda la sociedad, pero probablemente en estos momentos parte de la sociedad menos informada es la que está sufriendo más el problema y es absolutamente ignorante del sistema. Hay cosas tan absurdas como esta: existen alrededor de 20 tipos del mismo medicamento con nombres distintos, por ejemplo todos los que empiezan con migra, pero hay otros que no, pero son exactamente iguales, tienen la misma fórmula…no hay conocimiento ni sensibilidad al respecto, lo mismo ocurre en las farmacias”.

Para el Dr. Barrientos el tema es complejo y no descarta la participación de intereses creados: “si no se puede tomar más de cinco tabletas, las cajas traen 10…y si regalan dos cajas más, una persona está consumiendo 30 tabletas”, señala el especialista añadiendo que “la ergotamina y los analgésicos, por alguna razón que no logro comprender, se venden en las ferias…no sé dónde está el negocio, pero como señalaba anteriormente, a mí me llegaban todo tipo de pacientes por consumo de ergotaminas y actualmente sólo me llegan las personas más modestas”.

El consumo indiscriminado de fármacos se ha transformado en un tema de salud pública porque la calidad de vida en todas las personas adictas es muy mala porque tienen dolores de cabeza prácticamente todos los días,  y según explica el Dr. Barrientos “se ha demostrado que en las personas adictas disminuye la capacidad de atención, rinden menos, tienen fallas de memoria, aumenta la depresión y los adictos normalmente despiertan de noche con dolor de cabeza, se toman una píldora y siguen durmiendo, pero eso da cuenta de que la persona es adicta”.

A juicio del Dr. Barrientos lograr una regulación efectiva en este tema es una materia compleja: “las autoridades de salud tienen que tomar conciencia de que hay que tener regulaciones efectivas, así como pasó con las antibióticos…cuando salió la disposición sobre la venta de antibióticos, reclamaron mucho, pero ha sido excelente a través de los años porque la cantidad de resistencia para los diferentes antibióticos ha disminuido considerablemente, ahora tienes muchas más posibilidades de tratar a un enfermo grave con antibióticos porque antes eran resistentes a todos. Eso costó meterlo en la cabeza, pero si existen las regulaciones tienen que emplearse y las razones son más que obvias”.

Al concluir el Dr. Barrientos señala que “el ministerio de Salud debiera y tiene la obligación moral de tomar medidas que van a mejorar la calidad de vida a un número importante de pacientes, que al principio pueden reclamar, igual como pasó con los antibióticos,  pero es inaceptable que se venda una caja de migranol a mil pesos y se regalan dos cajas, entonces sale 300 pesos cada caja”.

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