“La actividad física en los cardiópatas es parte importante del tratamiento y de la recuperación”

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La práctica regular de ejercicio tiene comprobados beneficios tanto en personas sanas como en pacientes con problemas cardiovasculares y en este último grupo, la indicación de ejercicio se ha transformado en un pilar fundamental de la rehabilitación. El Dr. Héctor López, cardiólogo de Clínica Santa María, conversó con Ciencia y Salud sobre cuáles son los aspectos claves de la indicación de ejercicio y cómo el adoptar la actividad física como un hábito regular puede traer importantes beneficios a la salud.

¿Cuáles son los aspectos más importantes y que rol juega el ejercicio en un paciente con enfermedad cardiovascular?

La actividad física en los cardiópatas es parte importante del tratamiento y de la recuperación, clásicamente se habla de rehabilitación física en estos pacientes. La indicación, la duración y la intensidad del ejercicio están relacionadas con la capacidad que tenga el paciente, pero incluso en aquellos con insuficiencia cardiaca importante, cuando está bien controlada y tratada, el ejercicio significa un beneficio. Siempre el objetivo del ejercicio es obtener buena condición física y eso es válido tanto para una persona sana como para pacientes con problemas cardiacos.

¿Qué es lo primero antes de indicar un programa de ejercicio en un paciente cardiópata?

El primer punto en la indicación del ejercicio es ver en qué nivel se encuentra la condición física del paciente. Por ejemplo un paciente operado de su corazón por problemas coronarios tiene todo un programa que se inicia prácticamente a las 24 horas de la cirugía, los kinesiólogos rápidamente inician el apoyo, que permanezca el menor tiempo posible en cama, que fortalezca la parte respiratoria y habitualmente esto se mantiene durante el periodo de hospitalización que cada vez es más corto. De ahí para adelante el programa del paciente es fundamentalmente caminata todos los días, ejercicios de tipo respiratorio y a partir de la 3ª semana, cuando la herida no le está doliendo y pude movilizarse bien, iniciar una rutina de ejercicios, inicialmente 3 veces a la semana y periodos de ejercicio no menores a 20 minutos que se pueden ir aumentando paulatinamente si el paciente lo tolera. Esto en un paciente tipo, algo similar ocurre en pacientes con cirugía de válvulas.

¿Qué factores se deben considerar para establecer un programa o cierto tipo de ejercicio por sobre otro?

El tipo de ejercicio también tiene que ver con el tipo de enfermedad y sus características. Por ejemplo los hipertensos, que hoy en día son un grupo muy importante de pacientes, deben privilegiar ejercicios aeróbicos, los ejercicios de fuerza en el paciente hipertenso deben ser más bien restringidos porque ese tipo de esfuerzo, denominado isométrico, genera un alza importante de la presión que es bastante brusco. La recomendación es que ese tipo de ejercicio, si se incluye dentro de un programa, sea de baja intensidad y se privilegie la actividad aeróbica.

¿Qué ocurre por ejemplo cuando se trata de un paciente que ha sufrido un infarto?

Otro tipo de pacientes son los sometidos a terapia endovascular, lo que se llama angioplastia. Por ejemplo, un paciente de 48 años con infarto, sedentario previamente y al que se le abre su arteria y se le pone un stent, apenas está en condiciones de salir de la cama el paciente empieza a moverse y ahí también uno tiene una impresión del grado de sedentarismo o si está obeso. El objetivo es iniciarlo con una actividad que le signifique un ejercicio que haga subir la frecuencia cardiaca, inicialmente no más allá de un 70% del máximo teórico que él tiene. Los programas para los infartados, también pueden hacerse por un periodo de tres meses, tres veces a la semana y la idea es que la persona paulatinamente aprenda a hacer ejercicio y posteriormente continúe en forma individual y por su cuenta, controlándose periódicamente.

¿Cuáles son los principales beneficios fisiológicos de la práctica de ejercicio como parte de la rehabilitación y luego en forma regular?

Hoy en día los grandes centros que hacen todos estos tipos de procedimientos necesariamente tienen que preocuparse de estos aspectos, porque eso es prevención secundaria y fundamental para que la persona no repita sus episodios coronarios y los cambios fisiológicos que se producen con el ejercicio son globales. Si nos centramos primero en lo cardiovascular y en lo pulmonar, significan primero una buena adaptación al esfuerzo y esto se obtiene en la medida que la persona va haciendo ejercicio, se desarrolla todo un proceso mediado por el sistema nervioso autónomo (SNA).

¿Cómo se desarrolla este proceso?

Cuando una persona no ha hecho ejercicio y empieza a hacerlo, rápidamente se siente cansada, le sube el pulso y le sube un poco la presión. El fenómeno de adaptación al esfuerzo y de mejoría en la condición física pasa por todo un cambio en la respuesta del SNA, empieza a predominar paulatinamente el parasimpático y esto significa que a la persona paulatinamente, haciendo el mismo tipo de ejercicio, el pulso le sube más lentamente, la presión sube menos y eso le significa la posibilidad de aumentar el esfuerzo y nuevamente se va produciendo el mismo fenómeno.

¿Cómo va contribuyendo esto al paciente?

Este cambio que se produce SNA significa concretamente que mejora el gasto cardíaco, por lo tanto la circulación a nivel sistémico y a nivel muscular global es mejor. Junto con el aumento de gasto cardíaco, tiene un mejor consumo de oxígeno que es un determinante muy importante en todo el ejercicio, se produce también vasodilatación a nivel de la circulación periférica y también central, en definitiva, el gasto cardíaco realmente mejora y se mantiene estable.

¿Qué otros cambios se van apreciando en el organismo?

En la parte respiratoria, que también se pude decir que se relaciona con la parte cardiovascular, mejora la oxigenación de la sangre y la ventilación, entendiendo por tal los fenómenos de inspiración y espiración. La mecánica respiratoria se hace más eficiente y el intercambio gaseoso a nivel pulmonar también mejora, eso contribuye a que el aumento de la frecuencia cardiaca sea más paulatino. La musculatura bronquial se dilata en forma adecuada para responder a este mayor requerimiento de esfuerzo y después está todo lo vinculado a la parte muscular, el consumo de oxígeno a nivel periférico también mejora y el fenómeno oxidativo que se produce a nivel del músculo y el consumo de triglicéridos se hace también más eficiente.

Además de los beneficios físicos, existen otros beneficios emocionales, psicológicos

Existe además una sensación de bienestar que el paciente va sintiendo en la medida que nota que puede hacer más ejercicio. Una observación muy clásica y muy simple se dio cuando quedó claro que los pacientes infartados podían hacer ejercicio y se inició ya la rehabilitación como un proceso incorporado al tratamiento de los pacientes. Muchos infartados decían que estaban mejor que cuando les dio el infarto, no es que estuvieran mejor que antes, lo que pasa es que antes eran sedentarios y obesos  y posteriormente a su periodo de reacondicionamiento, la persona se sentía mejor. Otro fenómeno es que ocurren cambios a nivel del Sistema Nervioso Central, es un hecho que hay por supuesto una serie de cambios en los mediadores nerviosos que facilitan la sinapsis entre las neuronas, mejoran la coordinación y eso lo notan también los pacientes

¿Qué pasa con los beneficios en el largo plazo?

También hay otros efectos a largo plazo, como es el beneficio que significa para el metabolismo óseo. Una forma realmente importante de prevenir la osteoporosis, sobre todo en la mujer,  es el ejercicio, después en otros territorios, como por ejemplo el metabolismo de hidratos de carbono y de lípidos, con el ejercicio está bien claro y establecido que disminuye el colesterol malo LDL, aumenta el HDL que siempre es difícil hacerlo subir y también mejora la utilización de los triglicéridos, también contribuye a disminuirlos. Son beneficios muy concretos y en lapsos bien establecidos, una persona en un mes y medio a tres meses de ejercicio, claramente tiene un beneficio evidente en su perfil lipídico.

Por otro lado en los diabéticos, la actividad física bien planificada significa que disminuyan sus requerimientos de hipoglicemiantes, tanto de insulina como de los hipoglicemiantes orales, además si el paciente es obeso, por supuesto que junto con el ejercicio y un buen plan de alimentación, también va a bajar de peso. Es importante recalcar que sólo el ejercicio como único cambio no es suficiente, tiene que ir acompañado de un cambio en la alimentación y en el estilo de vida.

A su juicio, ¿cuál es la recomendación más importante para que el ejercicio no pase a ser un riesgo?

Siempre es útil ir evaluando la respuesta que tiene la persona al ejercicio, de manera que tampoco se corran riesgos. Aunque resulta obvio, la indicación del ejercicio parte por individualizar las características del paciente, cómo es la persona, qué historia de familia tiene y cuál es su historia de actividad física. Si tiene una historia familiar con antecedentes de hipertensión arterial, diabetes, accidentes vasculares o infartos del miocardio a edades tempranas y la persona nunca ha hecho ejercicio, de todas maneras es necesario que antes de iniciarlo se haga una buena evaluación desde un punto de vista general y cardiovascular en especial. Eso lo puede hacer un internista y si le parece necesario completarlo con una evaluación cardiovascular más fina, esto significa eventualmente detectar patologías que estaban encubiertas y que le dan seguridad a una persona sana o presuntamente sana para hacer ejercicio.

Los gimnasios han proliferado bastante, en este caso, ¿qué debe tener en cuenta una persona que no sospecha de un problema cardiovascular y que empieza a practicar ejercicio de un día para otro?

Los negocios son negocios y han proliferado mucho los gimnasios, la gente va de mutuo propio sin hacer este tipo de evaluaciones y a veces los programas a los que los someten son realmente poco adecuados, porque hay que hacer programas individuales. Hemos tenido personas que han sufrido daños importantes por esfuerzos mal indicados, entonces hay que tener cautela en el tipo del gimnasio al cual se va y la indicación del ejercicio. Los cardiópatas deben hacer ejercicios en centros que estén realmente destinados a eso, en forma controlada con kinesiólogos que son expertos e incluso en estos centros hay elementos para tratar complicaciones, tienen que estar preparados porque son pacientes especiales.

Se puede concluir entonces que el ejercicio es beneficioso para todo el mundo, a cualquier edad, pero con precauciones

La actividad física debería  ser incorporada como un hábito, pero de esos hábitos que uno los incorpora de tal manera que si no los hace se siente mal. Los beneficios del ejercicio son físicos, psicológicos y sociales porque la práctica y ciertos deportes, por supuesto que tienen un componente social que también es interesante.

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