“En Chile tenemos la misma tecnología que se usa en los mejores centros del mundo”

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Una enfermedad ocular común es la catarata, que se asocia fundamentalmente con la edad pero también puede presentarse en personas jóvenes. La buena noticia es que esta patología siempre se puede operar y sus contraindicaciones son prácticamente nulas, sumado a que nuestro país cuenta con la mejor tecnología disponible para garantizar un buen resultado, según explicó el oftalmólogo Guillermo Merino en entrevista con Ciencia y Salud.

El médico cirujano del centro oftalmológico Pasteur destaca los importantes avances que esta especialidad ha tenido en las últimas décadas, con técnicas que transformaron la operación de cataratas en algo cada vez menos invasivo para el organismo, y con escasas posibilidades de infecciones o problemas posteriores.

¿En qué consiste la patología conocida como catarata?

Es la opacificación habitualmente gradual y progresiva del cristalino, que es un lente intraocular con el cual -salvo mediar una malformación congénita – todas las personas nacemos. Está ubicado en la cámara posterior del ojo por detrás del iris, que es la parte café en general, aunque algunas personas la tienen azul o verde, y participa durante gran parte de la vida en el fenómeno de la acomodación, que nos permite enfocar una imagen nítida sobre la retina dependiendo de la distancia desde la cual estemos mirando. Durante la vida va sufriendo cambios y la transparencia del cristalino joven se empieza a perder, y esa opacificación es lo que se llama catarata.

¿Quiénes son las personas que más sufren de este problema?

La que acabo de describir es la catarata senil, que empieza a manifestarse en general a partir de los 60 años y es la más común. El 90% de cataratas son las del adulto mayor y tienen que ver con la edad pero existen otros tipos, por ejemplo cuando tienes un traumatismo en el ojo y éste alcanza a comprometer el cristalino; hay otra asociada al paciente diabético; hay cataratas producidas por medicamentos, el más frecuente es la cortisona; hay cataratas asociadas a enfermedades particulares del ojo, y por último tenemos un grupo que son las cataratas congénitas que corresponden habitualmente a infecciones intrauterinas o trastornos metabólicos con que el niño nace y dejan esto como secuela.

¿Cuál es la situación en nuestro país?

En Chile al igual que en el resto del mundo la catarata es la principal causa de ceguera o de visión subnormal reversible en la población. No hay cifras chilenas, no tenemos estudios demográficos a nivel nacional. Usamos extrapolaciones de países desarrollados y se estima que a los 70 años la cifra de cataratas en una población puede oscilar entre un 35 y un 40%, pero hay que distinguir que no todos ellos van a tener la misma incapacidad visual.

¿Cómo funciona el diagnóstico y la prevención de esta enfermedad?

Existen distintos tests para evaluar la función visual, y con pruebas sofisticadas se puede establecer que la función visual en todos los pacientes con cataratas muestra alteración. Hay una máquina que se llama biomicroscopio o lámpara de hendidura para observar el cristalino en forma muy accesible, entonces puedes hacer el diagnóstico en la consulta sin necesidad de un examen adicional, sofisticado o de alto costo. Es simplemente la observación del cristalino con una lámpara de hendidura, y se puede descartar completamente o ver si hubiera un pequeño indicio, absolutamente.

¿Hay alternativas de tratamiento sin operar?

El único tratamiento definitivo y curativo es la cirugía, cualquier otra cosa que hagas tiene un carácter paliativo.

¿Cuáles son las técnicas más avanzadas para operar?

Esta cirugía es una de las más bonitas por la revolución que ha sufrido en los últimos 40 años. Lo que se hacía era una gran incisión de unos 10 milímetros para extraer el cristalino en forma completa, y después se recetaba un lente muy grueso, pesado y difícil de tolerar. Luego en Inglaterra un científico hizo los primeros lentes intraoculares y se combinó la extracción a través de esa gran incisión y la colocación de un lente intraocular, lo que fue un gran paso adelante. Después apareció el procedimiento llamado facoemulsificación, que es un sistema que mediante un tip de ultrasonido pulveriza o emulsifica el cristalino al estilo de lo que hace el dentista en una remoción de una caries. Ese procedimiento es el estándar hoy día, asociado a lentes intraoculares plegables que permiten que a través de una incisión tan pequeña como 2,2 milímetros tú puedas hacer la cirugía del cristalino y el implante de un lente intraocular.

¿Cómo se hace la implantación de los lentes y cuáles son sus características?

Hay todo un desarrollo tecnológico y científico brutal en cuanto a los pasos agigantados que se han dado y las inversiones en materia de desarrollo e investigación, y los lentes intraoculares son cada vez más biocompatibles. Hoy día tener que explantar un lente intraocular por un problema de compatibilidad con el ojo no es un problema, no existe. Además se han desarrollado ciertas capacidades para mejorar condiciones preexistentes visuales, una de ellas el astigmatismo, gracias a un lente intraocular llamado tórico. Está también la posibilidad de usar un implante de un lente intraocular multifocal, diseñado para que el paciente quede viendo tanto de lejos como de cerca sin necesidad de usar lentes ópticos.

¿Cómo es la situación de Chile en cuanto a tecnología?

En el mercado chileno no existe todavía la combinación de ambos, lentes tóricos que sean multifocales. Pero es muy probable que en el corto plazo tengamos lentes que corrijan las dos cosas. En cuanto a los avances, cuando aparece un determinado procedimiento o tecnología rápidamente se importa, porque las barreras que existen en Chile no son altas comparativamente con otros países, de manera que la limitante pasa a ser nada más que el costo. En esta área en particular nosotros usamos exactamente la misma tecnología que se usa en los mejores centros del mundo, Estados Unidos, Europa y Japón, sin ninguna diferencia.

¿Qué se viene a futuro?

En cuanto a la técnica quirúrgica el estándar es la facoemulsificación, pero se está empezando a utilizar tecnología láser para hacer la cirugía de cristalino, que todavía no se ha masificado porque presenta algunas limitaciones. Pero con la velocidad con que ocurren los cambios puede que el día de mañana la facoemulsificación sea un procedimiento obsoleto y que haya sido reemplazado por la cirugía láser, eso no es ciencia ficción.

¿Hasta qué edad o avance de la enfermedad se puede hacer una cirugía?

Hoy día la cirugía de catarata no recuerdo que tenga contraindicaciones. Habría que separar el ojo y el paciente -el cuerpo- y desde un punto de vista oftalmológico una catarata mientras más dura sea es técnicamente más riesgoso operarla, pero es operable siempre. El grado de éxito va a ser menor si operas una catarata que ha adquirido una dureza similar a la de una roca que a la de un cristalino que conserva una dureza más fisiológica, pero todas son operables. Hasta los abuelos de más avanzada edad y con polipatologías pueden ser operados con el apoyo anestésico adecuado, y yo en lo personal tengo como gente operada a una señora de 107 años.

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