“Esto es la vanguardia a nivel mundial y es el futuro, lo que viene ahora son más robots y con mayor desarrollo”

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El jefe del Centro de Cirugía Robótica de Clínica Indisa e impulsor de la técnica en Chile, doctor Octavio Castillo, conversó con Ciencia y Salud sobre el desarrollo de esta tecnología en el país y las principales ventajas que ofrece.

En el año 2009 Clínica Indisa inauguró el primer Centro de Cirugía Robótica del país, poniendo a Chile en la vanguardia tecnológica por medio del robot Da Vinci, el cual permite realizar cirugías mínimamente invasivas en tres dimensiones y con la mayor precisión, entregando múltiples beneficios a los pacientes.

¿Cuáles son los inicios de la técnica de cirugía robótica aplicada a la urología?

Esta tecnología para uso práctico en cirugía comenzó aproximadamente en el año 2000, donde se hicieron los primeros casos en urología. Inicialmente este robot fue diseñado para cirugía cardiovascular con corazón latiendo, pero luego se vio que las aplicaciones eran mucho mayores y entonces se empezó a aplicar en urología.

Esta tecnología es pionera en el país, ¿qué elementos motivaron a su juicio la decisión de contar con este robot?

El robot tiene la ventaja que trabaja muy bien en espacios cerrados pequeños como la pelvis, por lo tanto una de las mejores indicaciones ha sido la cirugía del cáncer de próstata. Hoy en el mundo deben existir alrededor de 1.400 a 1.500 robots, de los cuales la mayoría está en Estados Unidos. El resto está en Europa, Asia y en América Latina hay robots funcionando en Colombia, en Venezuela, en Brasil, en Argentina y en Chile. Este es el único en nuestro país, el directorio lo compró el año pasado y llegó acá el 26 de octubre de 2009, se hizo la primera cirugía el 29 de octubre de ese mismo año y la realizó el Dr. Vipul Patel, que es uno de los cirujanos más renombrados en cirugía del cáncer de próstata por vía robótica y luego nosotros comenzamos en forma progresiva y actualmente ya tenemos más de 150 pacientes operados.

¿Qué tipo de cirugías o en que otras patologías se han resuelto quirúrgicamente con este robot?

La verdad es que hemos abierto las aplicaciones. La mayoría de los pacientes que hemos operado han sido por cáncer de próstata, pero también hemos operado pacientes por cáncer de riñón en los cuales les sacamos el tumor conservando el órgano. Hemos hecho cirugía reconstructiva por ejemplo en pacientes mujeres con fístulas entre la vejiga y la vagina, hemos operado pacientes con metástasis de cáncer de testículo en el abdomen. Para darte un ejemplo, operamos un paciente parapléjico que tenía una lesión medular y que había que hacerle una vejiga nueva con intestino, lo hicimos todo con el robot sin hacerle ninguna incisión. Así es que las indicaciones que hemos logrado han sido diversas, no sólo cáncer de próstata. Esa es una de las razones por las cuales yo desde el año pasado soy profesor de un curso de cirugía robótica que se da en la American Urological Association y que está dirigido a urólogos de todo el mundo.

¿Cuáles son las ventajas fundamentales que este tipo de tecnología ofrece tanto para el paciente como para el especialista?

Esa pregunta es perfecta porque en realidad la tecnología tiene ventajas tanto para el paciente como para el cirujano. Desde el punto de vista del paciente, hacemos una cirugía sin incisiones que determina que haya menor sangrado intraoperatorio con un campo más limpio, con mayor precisión, con una visión tridimensional que es un concepto nuevo, porque estás dentro del abdomen, pero puedes ver en tres dimensiones con una magnificación entre 10 y 20 veces con una precisión de tal magnitud que el robot no transmite el temblor de la mano, de tal modo que la cirugía es absolutamente precisa. Desde el punto de vista del postoperatorio, los pacientes despiertan sin dolor, tienen la sensación como de que hubiesen hecho abdominales, no hay dolor y esto es tremendamente importante porque en ninguno de nuestros pacientes hemos necesitado utilizar morfina, por ejemplo en el postoperatorio. La recuperación es más rápida, los pacientes  operados de cáncer de próstata pueden estar reintegrados a su actividad normal en 7 a 10 días, tiempo que antes con cirugía abierta era de un mes y medio, por lo menos. Existen múltiples ventajas.

¿Cuáles son las principales ventajas para el cirujano?

Desde el punto del cirujano, tiene la ventaja de la precisión y otro beneficio tremendo es la ergonomía, porque el cirujano trabaja sentado manejando unos joysticks, entonces hay menor cansancio, problemas de cuello o epicondilitis, que son cosas que se pueden ver con la cirugía laparoscópica tradicional o con la cirugía abierta.

¿Cómo llega usted a dominar esta técnica?

Esto requiere de un entrenamiento que se hace en Estados Unidos, en modelos inanimados primero y en cirugía experimental en animales después, cumpliendo las normas éticas que corresponden. Después que se ha hecho el entrenamiento se entrega lo que se llama un certificado de cirujano de consola, que acredita que uno ya está capacitado para hacer la cirugía. Los primeros casos generalmente se hacen con un tutor que está al lado de uno guiándolo.

¿Cómo se ha ido aumentando la cantidad de especialistas que manejan esta tecnología?

Nosotros hicimos un programa para contar con un Centro de Cirugía Robótica, de tal manera que no sólo sea aplicada a la urología, sino que también a otras especialidades, de tal modo que en este momento hay urólogos entrenados, cirujanos generales, ginecólogos, cirujanos pediátricos y luego se tienen que ir a entrenar tres cirujanos otorrinos para hacer cirugía robótica transoral, a través de la boca, sin hacer incisiones en el cuello. Además está el equipo de cirujanos cardiovasculares, estamos en todo un proceso de desarrollo.

Actualmente, ¿de qué forma evaluaría el acceso que tiene la población a este tipo de tecnología de punta?

No es mucho más caro. La verdad es que las isapres están pagando la cirugía robótica, lo único que no pagan es el costo de los insumos, que son los instrumentos robóticos y que son desechables, de tal modo que te diría que un paciente que se opera de un cáncer de próstata tiene que pagar de su bolsillo alrededor de dos millones de pesos, un paciente que se opera de otra cosa puede gastar menos dinero. Eperamos que las isapres consideren los insumos robóticos dentro del paquete de cirugía porque pensamos que no es lógico que sea aparte. Esto tiene que cambiar y pensamos que va a ser así cuando mostremos nuestros resultados, que sepan que los pacientes están menos tiempo hospitalizados, tienen menos tiempo de licencia

¿Los resultados que han obtenido son satisfactorios?

Nosotros hacemos un seguimiento muy cercano y de los primeros 50 pacientes operados de cáncer de próstata, estamos haciendo una encuesta de satisfacción. Es muy importante también porque vamos a saber lo que piensa el paciente en relación a haberse hecho una cirugía robótica, los resultados y si esto ha significado un cambio para él o no y si la cirugía cumplió con sus expectativas.

¿Cómo avizora el futuro de este tipo de técnica en el medio local?

Hay muchas clínicas interesadas en comprar este tipo de robot. Es una inversión grande, que cuesta pagarla, porque el robot cuesta alrededor de U$ 2.100.000 con un costo de mantención anual de alrededor de U$120.000. El directorio de la clínica y la dirección médica, los empresarios que componen el directorio, dirigido por su presidente Juan Antonio Guzmán, creyeron en este proyecto que inicié hace un año y medio y creo que les hemos respondido con creces. Se han ido cubriendo los gastos operacionales del robot, sin haber aumentado los valores de las cirugías en forma excesiva, que deben ser del orden de un 15 o un 20% más que una cirugía abierta, pero las ventajas después de la operación son incomparables.

Esto pone a Chile en la vanguardia médica a nivel mundial y regional

Ellos entendieron que nosotros necesitábamos tener la cirugía que está haciendo en los mejores centros del mundo en beneficio de nuestros pacientes, eso es lo único que nos mueve. Este robot se trajo no para profitar de él,  se trajo porque una clínica de esta categoría que está creciendo y que a fin de año va a ser una de las más grandes de Santiago con 350 camas, necesitaba tener tecnología de este nivel para marcar una diferencia. Esto es la vanguardia a nivel mundial y es el futuro, lo que viene ahora son más robots y con mayor desarrollo. Toda la cirugía se va a desarrollar en torno a este robot sin lugar a dudas.

A modo personal, ¿que ha significado para usted ser un verdadero pionero en esta técnica a nivel nacional?

Es una tremenda satisfacción porque en el año 1992 comencé a hacer cirugía laparoscópica en urología cuando nadie creía en esta técnica y me transformé en un referente mundial, por eso soy invitado de todas partes del mundo para entrenar gente en cirugía laparoscópica. Siempre vi la cirugía robótica como el paso más adelante que podía dar dentro de lo que ha significado la cirugía mínimamente invasiva, de tal modo que estoy tremendamente orgulloso de liderar un proyecto que ha resultado excelente tanto para la imagen de la clínica como para el bienestar de nuestros pacientes.

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