“La relación médico paciente desgraciadamente ha ido acercándose a la que existe en países desarrollados”

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Es un hecho prácticamente indesmentible que la relación entre médico y paciente ha ido evolucionando hacia una interacción cada vez más corta y muchas veces impersonal. La doctora Elizabeth Moreno, especialista en medicina interna y reumatología, en entrevista con Ciencia y Salud conversó sobre cómo la tecnología ha ido modificando la consulta y qué aspectos pueden ser perjudiciales tanto para el médico como para el paciente a raíz de este cambio.

¿Cómo caracterizaría usted actualmente la relación médico paciente?

La relación médico paciente actual desgraciadamente ha ido acercándose mucho a la que existe en países desarrollados, la que cada vez es menor. Hay una relación muy poco empática en la cual la atención es más rápida, desde todo punto de vista y por lo tanto hay menor interacción entre el médico y el paciente, lo cual quita una gran posibilidad al médico y al paciente de mejorar el diagnóstico y ayudar además en el tratamiento.

¿Cuáles son a su juicio los pilares que debe tener una buena relación entre el médico y el paciente?

Llevo más de 20 años de médico y me formé en una época donde a uno le insistían en la relación médico paciente. Creo firmemente que es básica, toda mi vida en mi accionar médico he tratado de tener una buena relación, porque creo que es parte del diagnóstico y del tratamiento. Si el paciente no confía en su médico, no le va a creer a las indicaciones o a los exámenes y por lo tanto no va a seguir bien el tratamiento.

Actualmente muchos usuarios se quejan de esta relación, ¿qué factores le complican al médico al tener tan poco tiempo de consulta?

Por ejemplo en todos los lugares donde he estado nunca he disminuido la consulta a menos de 30 minutos, porque a pesar de que se supone que a medida que pasan los años uno tiene más experiencia y de alguna forma es más rápido, esto no es cierto porque cada persona que se sienta delante de mí tiene una historia que contar y cosas que tienen que ver con su enfermedad.  Si el paciente tiene toda una problemática, por ejemplo con muchos dolores articular y yo no le doy más tiempo, no voy a saber si ese paciente tiene una crisis personal que influye en el contexto de un cuadro fibromiálgico. Si el paciente no confía en uno, no va a contar todo y eso puede ser importante para el diagnóstico.

El uso de la computación también ha modificado el manejo de la información. ¿Cómo evalúa usted este cambio?

En mis primeros años como médico el manejo de la información había sido por escrito y es cierto que a veces la letra de los médicos no se entiende, por lo tanto comprendo que la idea es mantener una información que pueda ser leída por otros colegas. Sin embargo, existen varios problemas en el tema de mantener la información computarizada: la relación médico paciente se altera, porque en el fondo uno cuando está escribiendo habla con el paciente y lo mira a los ojos, nota si está angustiado u otra cosa, pero si uno está en el computador no se da esto. Además, el hecho de tener la información computarizada en algunos centros hace que esté al alcance de cualquiera que se meta al sistema. Si usted entra puede ver toda la información del paciente, por ejemplo si me dijo que tenía sida, si es homosexual o usa drogas y este es un dato que no quiere revelar, es de acceso general. Esto implica que si hay un dato que no se quiera divulgar, no se lo voy a decir al médico porque va a estar anotado en un sistema que a veces es abierto a todos.

¿Le ha ocurrido algún caso de estas características?

Si el sistema es abierto, además se corre el riesgo de que alguien cambie lo que uno escribe, no hay normativas. Por ejemplo en el hospital (Luis Tisné) nosotros consultamos al Colegio Médico porque hubo problemas con algunos médicos que dijeron que sus indicaciones habían sido cambiadas y de hecho he visto algunas jefaturas cambiando lo escrito porque no estaban de acuerdo en cómo se decía, pero queda firmando otra persona. No existen normativas ni a nivel de ministerio de Salud ni de Colegio Médico respecto al acceso de la ficha, que debería seguir siendo un documento privado del paciente y ahora no lo es.

El sistema o el medio han impulsado este cambio, cuál cree usted que es la incidencia directa de estos manejos de información, qué riesgos o problemas aprecia en su práctica

Tiene que ver con que el aporte de datos del paciente, al no saber que sus datos van a ser secretos y guardados, no me los va a dar y así no puedo hacer el diagnóstico. El otro punto que tiene que ver probablemente más con mi generación y con las que tienen más de diez años de médico es que el computador interfiere con la relación médico paciente. Los pacientes se sienten como que fueran al banco o haciendo un trámite. Ahora no existe la posibilidad de que sea distinto, escribir en el computador es una exigencia.

Llama la atención que usted en su consulta no tiene computador, cómo toman los pacientes esta situación

La verdad es que están encantados. Los pacientes se sueltan más, aunque depende también del paciente y su generación. Nosotros en la especialidad vemos mayormente gente de edad y es una generación que no tiene un apego al computador, entonces lo valoran. Como en la mayor parte de las cosas, cuando pase algo más severo va a producirse un cambio, porque hasta ahora los pacientes no han reclamado y no ha pasado algo grave. Pero sí cosas han pasado, he visto médicos a los que se les ha cambiado su indicación y además hubo errores en ese cambio. El punto es que hoy en día como todo está judicializado, si hay una indicación que está firmada por mí y hay un error, soy culpable de algo que no hice y eso no es justo.

A su juicio, ¿esto es algo que ocurre solo en el sistema público o también pasa a nivel privado?

En el área privada hay más control. Por ejemplo en la clínica no puedo cambiar algo que escribí antes, en una segunda oportunidad puedo hacer una observación, pero no cambiarlo. Es lo más lógico, por lo menos los datos son menos inviolables de lo que ocurre por ejemplo en el hospital, donde no hay una política ministerial y cada centro pone el sistema que se le dé la gana. Tiene que haber regulación ministerial de esto, pero actualmente no se le da ninguna importancia a la confidencialidad de la información que entrega el paciente porque a nadie le interesa.

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