“La dermatitis atópica sí altera la calidad de vida y eso es lo importante de esta patología”

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La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta a un número importante de niños, pero que sin embargo puede ser muy bien controlada a través de simples medidas cuando se presenta en su estado leve. El dermatólogo pediátrico del Hospital Roberto del Río, doctor Jorge Yutronic, conversó con Ciencia y Salud sobre cómo manejar esta patología que puede generar problemas en la calidad de vida de los niños.

Doctor, ¿qué es la dermatitis atópica y qué la caracteriza?

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que tiene en general un alto componente genético. Está emparentada con otras enfermedades atópicas como el asma y la rinitis alérgica y por lo tanto, un gran porcentaje de los niños tienen padres con antecedentes de dermatitis atópica o bien alergias respiratorias.

¿Qué síntomas o molestias genera?

Se caracteriza principalmente por prurito o picazón, que es el síntoma que siempre tiene que estar. A esto se asocian lesiones dermíticas o lesiones de la piel que van a ir cambiando de distribución de acuerdo a la edad. Habitualmente en los menores de dos años afecta la cara, el cuello, la parte superior del tronco y los brazos, mientras que desde los dos años en adelante (etapa infantil) y desde los doce años (etapa adulto), compromete frecuentemente los pliegues de codos, muñecas y detrás de las rodillas. También se caracteriza por resequedad de la piel.

¿Qué tan prevalente es la dermatitis atópica en niños?

Dentro de lo que nosotros vemos habitualmente, la dermatitis atópica es bastante frecuente. Aproximadamente un 20 por ciento de los pacientes puede llegar a tener algún grado de dermatitis atópica. Esta patología se divide en tres grados: leve, moderada y severa, pero en general lo más frecuente es verla en su estado leve. Una gran mayoría de los pacientes que vienen referidos de los consultorios es por este diagnóstico, lo que la hace muy frecuente tanto aquí como en la parte privada. Es algo que se ve tanto en el hospital como en la consulta, incluso a veces tengo la sensación de que en la parte privada el volumen es mayor.

¿Este mayor volumen de casos en el sector privado responde a algo especial?

Creo que es porque los papás se preocupan más. Generalmente los niños con dermatitis atópica son aquellos que parten con alergia en la piel desde guaguas y a veces solo se manifiesta como enrojecimiento en las mejillas con un poco de descamación, por ejemplo. En la consulta privada los papas son más aprensivos y los traen por eso, probablemente esto se dé mucho también en la salud  pública, pero en este caso los papás van a consultar cuando ya la dermatitis es más severa.

En su experiencia, cuál diría qué son las causas que motivan la consulta

Los pacientes tienden a consultar mucho, primero porque el prurito es desagradable. Son niños que se pasan rascando todo el día, lo que habitualmente lleva a que se hagan heridas en el cuerpo que van dejando manchas y esto conlleva además un problema familiar, porque estos niños tienen una forma de ser distinta a la habitual. Son niños inteligentes, pero bastante mal genio y pueden ser muy manipuladores con sus padres. Los papás se preocupan porque los niños se rascan y esto crea una disfunción importante en la familia. Diría que siendo una enfermedad que no es grave y que muchas veces no va a comprometer en forma importante al paciente, la dermatitis atópica sí altera la calidad de vida y eso es lo importante de esta patología.

Respecto a los grados de presentación que usted señalaba, ¿de qué dependen?

En general la dermatitis atópica aparte del componente genético, también depende de un componente ambiental. Dentro de la parte ambiental, va a depender mucho de los contactantes con los que tenga relación el niño, generalmente cosas que contactan la piel. Muchas veces los papás piensan que los alimentos les generan alergia, pero habitualmente en la dermatitis atópica el porcentaje de niños que tienen alergia alimentaria es bajo. Principalmente es el detergente que queda en la ropa, los jabones con los que lavan a los niños, las cremas o las fibras de la ropa son las que habitualmente van a producir rebrotes.

Usted comentaba que en la mayoría de los casos la presentación de la dermatitis es leve

La mayoría de las veces va a ser leve porque los papás tienden a mantener los cuidados necesarios cuando llevan al niño al dermatólogo y son muy pocos los que no hacen caso. Afortunadamente un 70 por ciento de las dermatitis atópicas son leves, un 20 por ciento son moderadas y un porcentaje muy menor son severas. La dermatitis atópica habitualmente es una enfermedad de la infancia, el periodo peak donde comienza es entre los 8 meses y el año, y de ahí puede aparecer  en general en cualquier momento de la vida, pero habitualmente hasta los 3 ó 5 años. De ahí en adelante puede tener brotes recurrentes, pero empieza a disminuir y finalmente a la gran mayoría de los niños se les pasa cuando llegan a la adolescencia. Son muy pocos los que siguen para la etapa adulta y también son muy pocos los adultos que empiezan con dermatitis atópica.

¿Cómo se maneja esta patología?

La dermatitis atópica tiene como gran componente de tratamiento la adopción de medidas generales y dentro de éstas, un pilar fundamental es la humectación de la piel. La piel en la dermatitis atópica tiene una alteración de barrera, lo que produce su deshidratación, resecándola y haciendo que esté más expuesta a los contactantes ambientales. Como existe esta alteración de barrera, lo que uno tiene que hacer es mejorarla a través de cremas. Existen diversos tipos de cremas en el mercado, hay algunas de uso común y otras dermatológicas que se supone son mucho mejores porque están hechas en base a ceramidas y aceites que restituyen la integridad cutánea que se encuentra alterada en la dermatitis atópica.

¿Cuál es la indicación respecto a la aplicación de cremas en niños?

A los niños hay que ponerles crema todos los días, al menos una vez al día y ojalá siempre después del baño. Puede ser más, pero mínimo una vez al día. Otro punto importante es que los niños deben lavarse con jabones que sean neutros, además de tratar de usar champú suave e intentar que los baños sean cortos porque si los niños están mucho tiempo en el agua, la piel se tiende a deshidratar y aumenta el problema de la dermatitis atópica.

¿Existen otros cuidados generales que haya que tener en cuenta?

La ropa en general tiene que ser cien por ciento de algodón, principalmente lo que les va a contactar la piel. Estos niños no deberían usar ropa sintética y no usar lana, porque son muy alérgicos. Todo el resto de la ropa debe ser puesta sobre otra de algodón. Sobre el lavado, éste debería ser ojalá con jabones neutros y los papás no deben aplicar suavizantes a la ropa. Además es bueno evitar aplicar perfumes o talco directamente en la piel, cuando los niños tienen rinitis o son alérgicos a las picaduras de insectos, evitar tener mascotas, tratar de hacerles un buen aseo en la pieza una vez a la semana y evitar que tengan muchas cosas que junten polvillo como los peluches o las alfombras.

Estas medidas no suenan como algo muy complicado, ¿qué tan efectivas pueden ser para el tratamiento?

En la dermatitis leve estas medidas en general permiten que el niño se mejore prácticamente en un 80 por ciento sin la necesidad de medicamentos. En las moderadas probablemente el porcentaje sea menor, pero las medidas también son muy importantes. En general en los tres tipos de dermatitis es recomendable seguir estos consejos. Lo otro fundamental es que hay que ser constante en la aplicación de estas medidas, porque la enfermedad tiende a ser crónica durante la infancia.

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