Pese a no contar con respaldo científico sobre su real utilidad, actualmente los suplementos de colágeno se han transformado en uno de los productos más vendidos para el tratamiento de la artrosis. Ciencia y Salud conversó con expertos nacionales e internacionales quienes hacen un llamado a la cautela sobre las promesas y bondades que se le atribuyen a este tipo de productos.

El sábado 23 de mayo un noticiero cerraba su edición de horario prime con un reportaje titulado “Colágeno: el arma desconocida contra la artrosis”. En una nota que más se asemejaba a un publirreportaje, se exponían los beneficios del consumo de suplementos de colágeno hidrolizado en pacientes con patologías articulares como la atrosis. Según la nota, que incluyó la visita de un equipo periodístico a una planta productiva en Alemania y testimonios de personas que presentaban curas casi milagrosas, este tipo de suplementos alimenticios regeneraban cartílago, aseveración que está lejos de ser avalada por la literatura científica y la comunidad médica, poniendo nuevamente en primera línea la discusión entre marketing y evidencia.

artrosis-en-rodillaLos suplementos de colágeno, que es el principal elemento que conforma el tejiodo conectivo de todo el organismo, son de los productos más vendidos en todo el mundo bajo promesas que van desde una mejoría de la piel o disminución de las arrugas hasta la prevención, alivio del dolor e incluso regeneración de cartílago articulares como la artrosis. Chile no escapa a esta realidad pues en nuestro país se comercializan distintas marcas con valores que promedian los 20 mil pesos y según datos de IMS, dentro de la categoría de productos disponibles para artrosis, este tipo de suplementos ocupan los primeros lugares en ventas.

La discusión sobre la efectividad de este tipo de productos no es nueva. Al igual que en todo el mundo, el colágeno hidrolizado que se comercializa en Chile se ubica dentro de la categoría de suplementos alimenticios y no es considerado como un fármaco, pese a que es distribuido por laboratorios farmacéuticos.

Marketing versus evidencia

A raíz del importante volumen de ventas y las agresivas estrategias de marketing que este tipo de productos han desplegado a nivel mundial, asociando sus marcas a deportstas y personalidades, distintos grupos y autores han tratado de validar científicamente sus supuestas propiedades.

Navegando en Internet son múltiples las ofertas suplementos de colágeno que incluyen dentro de sus etiquetas leyendas del tipo “científicamente comprobado”, aunque muchas de estos estudios son financiados por las mismas compañías productoras. Pero así como abunda la información sobre sus bondades, la literatura que cuestiona sus beneficios es incluso mayor.

Al realizar una búsqueda en Internet llama la atención un artículo de 2011 del blog canadiense Science Based Pharmacy, país de donde es originaria una de las marcas más potentes del mercado. El posteo coincide con la entrada en el mercado de esta marca que utilizó como herramienta de prensa dos estudios clínicos con evidencia positiva para el producto, sin embargo los autores del blog señalan que al buscar dicho material en PubMed, ninguno de los trabajos había sido publicado y cuestionaron la debilidad de los estudios. Consultados por Ciencia y Salud, los autores del artículo señalaron que desde entonces no han tenido nuevos estudios a disposición para avalar la promesa del producto.

Ese mismo año el Dr. Evan Vista publicó en la revista International Journal of Rheumatic Diseases, un artículo titulado “¿Qué hay sobre los suplementos para la atrosis? Una revisión crítica y basada en la evidencia”, trabajo donde señalaba que los suplementos alimenticios y entre ellos los de colágeno, auto denominados como productos de “salud”, habían inundado el mercado con promesas que en la mayor parte de los casos no tenían asidero científico.

Sobre los suplementos de colágeno, el Dr. Vista comentó a Ciencia y Salud que actualmente “la evidencia disponible es insuficiente para recomendar el uso de estos productos y lamentablemente el marketing juega un gran rol globalmente”. Según el especialista, uno de los aspectos en los que hay que avanzar es en que “la comunidad médica debería trabajar de cerca con las autoridades regulatorias para la aprobación de este tipo de suplementos y asegurar un etiquetado correcto sobre todo en cuanto a promesas”.

Adicionalmente, el Dr. Vista señala que las personalidades que promueven este tipo de productos “deberían tener una responsabilidad social y moral para evitar señalar a estos suplementos como una cura efectiva para enfermedades particulares”.

Al realizar un catastro de artículos de revisión sobre la real utilidad del uso de suplementos de colágeno en el tratamiento de la artrosis, los estudios concluyen en que no hay disponible evidencia científica sustentable que avale el uso y la indicación de este tipo de productos.

En el año 2012 la revista Osteoarthritis Cartilage, dependiente de la Sociedad Internacional para la Investigación de la Osteoartritis (OARSI, en su sigla en inglés), publicó un trabajo de un equipo holandés liderado por el Dr. J.P.J Van Vijven titulado “El tratamiento sintomático y condroprotector con derivados de colágeno en la artrosis: una revisión sistemática”.

Este estudio, considerado como uno de los más completos a la fecha, señala en sus objetivos que la osteoartritis (OA) es una de las enfermedades musculoesqueléticas más prevalentes. El trabajo señala que los derivados de colágeno son candidatos en medicamentos que modifican la OA y que son comercializados como proveedores de acción condroprotectora directa y de reducción de las molestias. La revisión resume la evidencia sobre la efectividad del tratamiento sintomático y condroprotector con derivados de colágeno en pacientes con artrosis.

En su metodología, el equipo hizo una búsqueda de los trabajos publicados sobre el tema hasta 2011 y adicionalmente solicitó a los fabricantes que entregaran cualquier estudio no publicado. Además. El grupo contactó a expertos en el área y les pidió complementar la lista con cualquier referencia, abstracto o artículos completos relevantes.

El trabajo analizó ocho estudios (6 de ellos sobre colágeno hidrolizado), determinando en sus resultados que no hay evidencia suficiente para recomendar el uso generalizado de colágeno hidrolizado en la práctica diaria para el tratamiento de pacientes con osteoartritis, apuntando además a la necesidad de contar con más estudios independientes de alta calidad para confirmar los efectos terapéuticos de los derivados de colágeno en las molestias por artrosis.

En este mismo contexto, en marzo de 2014 la OARSI publicó una actualización de sus guías para el manejo no quirúrgico de la artrosis de rodilla, documento que no incluye el uso de suplementos de colágeno entre las medidas no farmacológicas. Al ser consultados por Ciencia y Salud, desde la OARSI enviaron un comunicado donde señalan que “las guías se limitan únicamente a tratamientos que cuenten con un número importante de ensayos clínicos controlados aleatorios publicados, los cuales se revisan con cada actualización de estas directrices”.

En una línea similar, el profesor Stephan Reichenbach, Jefe de Investigación Clínica y Salud Musculoesquelética de la Universidad de Berna en Suiza y quien hace unos años publicó junto a Peter Jüni una de las revisiones más importantes que desaconsejaba el uso de glucosamina y condroitín sulfato en artrosis, señaló a Ciencia y Salud que “la revisión sistemática en artrosis es concluyente y no estoy al tanto de que existan grandes trials de alta calidad que sustenten el uso de este tipo de suplementos”.

¿Qué ocurre en Chile?

En nuestro país la opinión de los especialistas va en la misma dirección. La doctora Miriam González, reumatóloga, explica que “el tratamiento actual es deficiente, poco efectivo y se ha enfocado principalmente en el control de los síntomas, se ha insistido en la baja de peso, apoyo con terapia física y ejercicios, uso de antiinflamatorios tópicos o vía oral, analgésicos y finalmente prótesis”.

Según la especialista, “no hay hasta la fecha un medicamento que pueda considerarse realmente modificador de la enfermedad, aunque no pocos se han propuestos y dentro de estos candidatos esta el grupo de derivados del colágeno, especialmente el hidrolizado de colágeno (CHs), aunque no hay estudios suficientes para recomendar el uso generalizado de CHs en la práctica diaria”.

“La osteoartritis es una enfermedad crónica y una de las patologías músculo-esqueléticas más prevalentes e incapacitantes y se espera que aumente esta prevalencia por el aumento de la expectativa de vida de la población”, señala la doctora González.

A su juicio, el éxito de ventas de estos productos considerados como suplementos nutricionales, “es porque tienen un buen perfil de seguridad, son bien tolerados y dada la baja eficacia de los tratamientos convencionales, la alta prevalencia de la osteoartritis y la discapacidad que produce, el posible beneficio de estos suplementos en pacientes seleccionados sería apropiado, aunque aún faltan estudios”, agregando que “actualmente ninguno de estos suplementos nutricionales regenera cartílago”.

En la misma línea el doctor Francisco Radrigán, en su calidad de experto de la Sociedad Chilena de Reumatología, afirma que “uno tendría que partir señalando que existen numerosos tipos de suplementos de colágeno, se usan muchos, pero en la mayoría de los casos la evidencia científica es muy pobre”.

“Los colágenos tienen efecto también en los huesos, en los músculos, en la piel, son bastante inocuos y prácticamente no tienen efectos secundarios, pero a sabiendas que todavía es bastante teórica la información y la información clínica real lamentablemente es muy pobre para avalar científicamente su uso”, explica el especialista.

Sobre la postura que debe adoptar la comunidad médica frente a estas enormes estrategias publicitarias y promesas de los productos, el doctor Radrigán entrega una opinión clara. “El marketing como en todas las cosas da para mucho, cuando se entrega información médica siempre viene asociada a una bibliografía y ahí uno debería revisar de qué tamaño es el estudio, cuántos pacientes incluyó, cuánto tiempo se trataron, ver un poco cuán real es la información y cuán significativos son los resultados”.

De acuerdo al especialista, evaluar los datos con una mirada crítica es un aspecto fundamental a la hora de la indicación médica. “Si uno va a indicar algo, tiene que revisar cuán ciertos son estos datos y cuán relevantes son, porque nos presentan mucha información de que algo es estadísticamente significativo o que A es mejor que B, pero la diferencia a veces es tan poca que no vale la pena. El marketing da para mucho, por ejemplo hay muchos productos para adelgazar que en realidad están más basados en testimonios que en estudios clínicos ciertos”, puntualiza.

Otro elemento adicional lo constituye el denominado efecto placebo, “donde la gente se siente mejor por el solo hecho de tomar algo y siempre hay personas con respuestas que llamamos “espectaculares”, que son más altas que en el promedio, pero no podemos basarnos en un caso”, sostiene Radrigán.

En este contexto, el especialista llama a tomar las cosas con calma. “Todos los que pasamos los 50 años tenemos artrosis en alguna parte, entonces si tomo algo y me siento mejor, no necesariamente va a ser por eso, la cantidad de factores que influyen son muchos. Hay que tener bastante cautela y cuidado con lo que uno indica, aunque sabemos que tomarlos no tienen mayores efectos secundarios más que para el bolsillo”, concluye.