¿Cómo volver a la actividad deportiva?

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Con el levantamiento de las cuarentenas y las restricciones de movimiento, también ha comenzado a retomarse la práctica de actividades físicas y deportivas. Y es que a pesar de que el confinamiento hogareño no ha impedido a muchos mantenerse activos, el salir a hacer deporte fuera de casa obliga a tener una serie de consideraciones, más allá de las precauciones frente al COVID-19.

En el caso de Chile, a través del Ministerio del Deporte, ha dispuesto una serie de hitos para el retorno gradual de la actividad física y deportiva en el marco de su programa Paso a Paso, dentro de las fases Transición, Preparación y Apertura inicial, para facilitar la práctica de deportes con protocolos sanitarios que minimicen el riesgo de propagar y contraer Covid-19.

Entre las recomendaciones emitidas por el Ministerio del Deporte, destaca el énfasis para privilegiar las actividades físicas al aire libre de forma individual. Es importante aclarar, que la instancia de practicar deporte al aire libre está sujeta al programa Paso a Paso y entra en vigencia dentro de las comunas que hayan entrado en sus fases de acuerdo a los anuncios realizados por la autoridad sanitaria del país, el Ministerio de Salud.

Retorno progresivo

Pero más allá de las consideraciones sanitarias, uno de los aspectos sobre los cuales los especialistas llaman la atención es la importancia de ir retomando la actividad física de manera moderada, progresiva e ir incrementándola de a poco para evitar lesiones y otros problemas de salud.

En este contexto, Ciencia y Salud conversó con la doctora Constanza Ramírez Mac-Lean, traumatóloga, especialista en medicina deportiva de Clínica MEDS, para analizar algunas de las características que debe tener este retorno deportivo seguro.

Según explica la especialista, en general se espera un aumento importante de la actividad física, “porque todos los que la practicaban, tanto deportes organizados o actividad física por cuenta de cada uno, están desesperados por volver a hacerla”.

“Además de la población que va a salir en masa, por otro lado, es probable que producto del confinamiento, mucha gente que no había hecho actividad física con anterioridad, quiera hacerlo ahora como una forma de recuperar libertad. Es el clásico no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Por ejemplo, el saber que puedes salir a correr al aire libre y hacer algo que antes no me motivaba, ahora lo quieres intentar”, comenta.

Si bien muchas personas durante la cuarentena han mantenido ciertas rutinas de actividad deportiva, la doctora destaca que el confinamiento prolongado como ha sido en el caso de Chile, impacta tanto en la salud física como en la psicológica.

“Efectivamente hay formas de hacer actividad física en la casa, con todos estos programas por Internet o el uso de elementos caseros para suplir la ausencia de un gimnasio, pero no es igual. En la población deportista, está bien estudiado cómo impacta desde el punto de vista físico el dejar de hacer el entrenamiento normal”, detalla.

En un deportista, explica la doctora, disminuye la capacidad aeróbica, que es la cantidad de oxígeno que puede utilizar, se produce una disminución en la cantidad de volumen de sangre el deportista es capaz movilizar y aumenta la frecuencia cardiaca en reposo, que es un marcador del estado físico.

“Disminuye el volumen ventilatorio, que es la capacidad de intercambio de aire que tienen los pulmones, además, disminuye la masa muscular y cambian los componentes de la misma. Todas estas son cosas objetivas que ocurren cuando uno deja de hacer el deporte en la forma habitual”, sostiene.

Por otro lado, cuando un deportista o una persona físicamente activa está sometida a confinamiento y se ve obligada practicar su actividad habitual de otra forma, también se producen una serie de variables a tener en cuenta.

“Existen cambios incluso en gente que sigue entrenando en sus casas y que usa una trotadora en vez de salir a la calle. Por ejemplo, la técnica que se usa para correr también va a provocar que existan cambios en la elasticidad, la fortaleza de los tendones y los músculos”, apunta.

Desde el punto de vista psicológico, señala la especialista, el confinamiento prolongado impacta en los hábitos de sueño y alimentación.

“Estamos más estresados, la calidad del sueño disminuye y la cantidad de horas de sueño cambia, en general tendemos a alimentarnos con más antojos donde aumenta el consumo de azúcar, grasa y aparece la desmotivación. Por ejemplo, puede ocurrir que a pesar de que tenemos ganas de salir, nos cueste tomar la decisión”, enfatiza agregando que, si se ha producido un aumento de peso, este aspecto también debe ser tomado en cuenta.

Evaluación médica

 Al momento de abordar las características del retorno deportivo y a la actividad física, la doctora Ramírez hace una distinción entre los pacientes que han sufrido Covid-19 y aquellos que no.

“Si la persona tuvo Covid-19, incluso un cuadro leve, pero sobre todo si fue un cuadro severo, la primera sugerencia es que antes de empezar a hacer deporte consulten a un médico. El Covid-19, incluso en cuadros leves, puede dejar algunas secuelas pulmonares, cardiacas e incluso a nivel hepático, por eso estas personas debiesen ser evaluadas por un médico que revise con ciertos exámenes y de acuerdo a ciertos parámetros, para entregar un pase que les permita hacer actividad física, sobre todo si la enfermedad fue más o menos reciente”, señala.

Sin embargo y aunque la mayor parte de la población no ha tenido Covid-19, la doctora destaca que también sería recomendable pasar por una evaluación antes de volver a la práctica deportiva, especialmente desde el punto de vista cardiovascular y partir con el ejercicio en forma gradual.

“La recomendación es siempre partir en forma gradual. Estamos todos desesperados, pero salir a correr 20 kilómetros después de no haber hecho nada, es malo, hayas hecho deporte o no antes”, enfatiza agregando que “el cuerpo no está preparado, hay que ir en forma gradual e idealmente tener un plan”.

Estos planes, apunta, “los pueden hacer un preparador físico, un profesor de educación física o gente que se dedique al tema, porque son diferentes si una persona es previamente sedentaria o si tiene algún hábito deportivo, hoy día hay muchas alternativas e incluso pueden asesorar en línea”.

Gradualidad y precauciones

Dentro de las recomendaciones para retomar el deporte, la especialista señala la importancia de partir en forma gradual, realizar un buen calentamiento previo y utilizar la ropa e implementación adecuada.

“Por ejemplo, es importante usar las zapatillas indicadas si vas a salir a correr. Si vas a salir a andar en bicicleta, es súper importante considerar que la bicicleta también estuvo en cuarentena, entonces antes de salir hay que revisar que todo esté funcionando bien, los frenos, los neumáticos, etc.”, señala.

A nivel de precauciones, la doctora Ramírez hace un llamado a tomar en cuenta los riesgos que pueden significar ciertas actividades.

“Si vas a ir al cerro o andar en bicicleta en él, aparte del Covid-19 o de los riesgos de haber estado encerrado todo este tiempo, existe también el riesgo de que te accidentes. Si bien ya no estamos con el colapso del sistema de salud que teníamos hace un tiempo, sí estamos con un sistema más atochado de lo normal, entonces no es buena idea lesionarse en este momento o caerse de la bicicleta en el cerro”, puntualiza.

En este mismo contexto, según explica la especialista, algunas de las lesiones que pueden observarse con más frecuencia en el marco del retorno deportivo tienen relación con lo traumático y el sobreuso.

“Con este ímpetu de hacer deporte, van a haber varios accidentes y lesiones traumáticas. Por otro lado, se pueden presentar lesiones por sobreuso como tendinitis o inflamaciones alrededor de la rodilla, más que por una cantidad grande de deporte, sino por este cambio brusco al no respetar el aspecto gradual de las intensidades”, sostiene.

Otro aspecto a tener en cuenta son las inflamaciones musculares por exceso de ejercicio brusco y que según comenta la doctora Ramírez, pueden llegar a ser tan severas, que incluso podrían llegar a generar daño a nivel renal.

“Cuando se exige demasiado a la musculatura, se liberan sustancias al torrente sanguíneo que pueden provocar daño renal. Esto es algo que eventualmente podríamos ver, sobre todo si una persona hace demasiado deporte en forma brusca para el que no esté acostumbrada y se hidrata poco. La combinación de ambos factores son un problema”, enfatiza.

En el caso de personas sanas o sin enfermedades crónicas, el llamado es a tomárselo con calma y hacer ejercicio de a poco, sin descuidar la hidratación y una buena alimentación.

“El ejercicio requiere que uno tenga energía para poder hacerlo, por eso una buena alimentación es importante, lo mismo que una buena hidratación para la práctica deportiva que disminuye mucho los riesgos tanto de lesiones como de problemas cardiovasculares”, explica.

Frente a molestias o cualquier dolor que aparezca sospechoso, la recomendación es detener la práctica.

“Obviamente si se trata de una persona con enfermedades crónicas, que no se ha controlado, la sugerencia es evitar hacer deporte. Salir a caminar no hay ningún problema, pero la idea es evitar hacer deporte más exigente hasta no tener control con el médico”, señala.

 

 

 

 

 

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