salud sexual y reproductiva

Se estima que la atención en salud sexual y reproductiva disminuyó un 51% en 2020

Un informe elaborado por la Corporación MILES, destacó que la atención en salud sexual y reproductiva disminuyó en un 51%. Según el documento emitido recientemente, de 2.648.000 controles en 2019, bajo a 1.311.150 para 2020. Además, las consultas del programa de regulación de la fertilidad disminuyeron en un 43 % en relación con el año anterior.

No existe desde el Ministerio de Salud un reporte sobre el estado de la salud sexual y reproductiva durante la pandemia. No obstante, MILES, por medio de tres encuestas aplicadas durante el 2020, ha recogido algunos datos que permiten entender cómo se ha vista afectada la atención en salud sexual y reproductiva durante la crisis sanitaria.

La primera encuesta, arrojó que 4 de cada 10 personas enfrentaron alguna barrera para acceder a servicios de salud sexual y reproductiva, mientras que, en la segunda, se evidenció que un 45% no pudo acceder a estas prestaciones y un 74% no tuvo acceso a un método anticonceptivo. Además, un 80% de los encuestados declara no haber recibido atención al consultar por síntomas de infecciones de transmisión sexual.

Entre las principales razones asociadas a estos datos están la suspensión de atenciones ginecológicas, falta de distribución de métodos anticonceptivos en consultorios, falta de confianza por anticonceptivos defectuosos, falta de poder adquisitivo y la exigencia de receta médica por parte del ISP.

Respecto a la atención oncológica, 1 de cada 4 mujeres no pudo realizarse el Papanicolau (PAP). Según el departamento de Cáncer del MINSAL, en prestaciones del régimen de Garantías Explícitas en Salud (GES), la red pública habría dejado de realizar 216.972 PAP. Esto se traduce, según la tasa de conversión histórica de Cáncer invasor, en 91 pacientes con cáncer que no se estarían identificando (MINSAL, 2020; DEIS, 2018).

Por otro lado, no se tiene información respecto a la vacuna del Virus Papiloma Humano (infección precursora del cáncer cérvico uterino). Esta se administra a niñas de cuarto y quinto básico en sus recintos educacionales. Sin embargo, el cierre de estos no ha permitido que se mantenga la vacunación, lo que, sumado al PAP, podrían tener consecuencias en morbimortalidad en el largo plazo por falta de detección precoz y prevención respectivamente.

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