Investigadores chilenos y británicos desarrollaron un test que permite analizar la carga viral de SARS-CoV-2 desde las pantallas de celulares

No todas las personas que están contagiadas por Covid-19 están conscientes de ello dado a que son asintomáticos, por lo mismo, transmiten el virus y contagian a otros sin darse cuenta. Se calcula que al menos una de cada tres infecciones de SARS-CoV-2 podrían ser asintomáticas, según una revisión de los datos disponibles que publicaron en mayo investigadores del instituto Scripps Research, en Estados Unidos.

Ante esta situación, investigadores británicos y chilenos desarrollaron un novedoso método para identificar pacientes asintomáticos o presintómáticos. En el estudio publicado en la revista eLife, el equipo explica que la técnica consiste en tomar muestras de las pantallas de los celulares de las personas, una idea que resulta de bajo costo, no invasiva y con resultados confiables.

“El gran problema con el Covid-19 es que muchas personas andan por la calle contagiando y no lo saben”, le explicó a BBC Mundo el doctor Rodrigo Young, creador de este método e investigador en el Instituto de Oftalmología en el University College London, en Reino Unido.

Este método busca examinar a tantas personas como sea posible, plantándose como una manera efectiva de reducir el contagio. Sin embargo, si bien especialistas manifiestan que esta innovación puede ser útil en la pandemia, también enfrenta algunos retos.

Actualmente el método que más se utiliza para detectar el virus de SARS-CoV-2 es el que se hace por la nariz, donde se saca una muestra para ser analizada. Sin embargo, estas pruebas pueden ser costosas e incluso invasiva e incómoda para el paciente.

A raíz de esto Young y su equipo consideraron como una buena alternativa el analizar muestras de las pantallas de los celulares de las personas. “Me di cuenta de que la clave no es tomar muestra de la persona, sino de algo que sea un reflejo de la persona”, comentó.

El test, al que llamaron PoST (Phone Screen Testing, en español Prueba de la pantalla del teléfono), consiste en que, en vez de introducir un hisopo en la nariz de la persona, lo que hacen es pasar el hisopo sobre la pantalla de su celular. De esta manera, pueden detectar si hay rastros del ARN, es decir, material genético del virus, en la pantalla del celular.

Testeando la pantalla de celulares

Para ensayar su método, Young y su equipo examinaron cerca de 1.200 personas, quienes se sometieron tanto a la prueba PCR nasofaríngea como al método PoST. El resultado fue que con el método PoST detectaron a todas las personas que, según la PCR nasofaríngea, tenían alta carga viral. Las personas con alta carga viral son las que tienen más posibilidades de contagiar a otras.

La coincidencia entre lo que mostraron las PCR nasofaríngeas y el método PoST estuvo entre 81% y 100%, según datos del estudio. Para estos ensayos, Young contó con el apoyo de la Universidad de Chile y el Great Ormond Street Hospital en Londres.

Pese a los resultados, Young destaca que el método PoST no reemplaza las pruebas PCR nasofaríngea. El PoST es una prueba prediagnóstico. Con el PoST, en cambio, solo se pueden identificar aquellas que tienen alta carga viral. En cambio, la PCR nasofaríngea puede detectar a todas las personas infectadas, sean contagiosas o no.

“El PoST no reemplaza al PCR nasofaríngeo, pero sí permite detectar personas enfermas que por no tener síntomas no se harían un PCR nasofaríngeo. Este es un test para saber si uno está contagiando”, dice el investigador. Si un celular marca positivo en el test PoST, el dueño de ese teléfono debe hacerse una PCR tradicional para confirmar que está contagiado de SARS-CoV-2. De la misma manera, si el test PoST da negativo, no quiere decir que la persona no esté contagiada, sino que posiblemente no está contagiando a otros.

Según explica Young, muchos de los costos de las PCR tradicionales están asociados a la logística que se requiere para practicarlas, al personal, al material de protección y los insumos. Sin embargo, PoST permite bajar costos de la misma manera en que comprar los ingredientes para hacer una pizza en casa sale más barato que comprarla hecha.

“Nosotros compramos los insumos para la detección de PCR por separado, en vez de comprar kits con certificación clínica adonde viene todo preparado. Los componentes que usamos son los mismos que usan los kits clínicos y también están aprobados por los Centros para el Control y Prevención de enfermedades de EE.UU. (CDC)”, detalla.

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