Estudio clínico de Sinovac en Chile muestra que la vacuna protege del contagio, pero a los seis meses la protección disminuye

El estudio liderado por la Universidad Católica de Chile arrojó que la vacuna CoronaVac tiene una muy buena protección frente a los casos graves y la muerte por Covid-19; desarrolla anticuerpos capaces de bloquear el ingreso del virus a las células (anticuerpos neutralizantes contra la proteína Spike o S), pero estos disminuyen con el tiempo por lo que se hace necesaria una dosis de vacuna de refuerzo que permita aumentar esta protección.

De las 2.300 personas que participaron del estudio clínico fase 3, solo 45 se han contagiado con el SARS-CoV-2. Al respecto, el académico de la UC y director del Instituto Milenio en Inmunología e Inmunoterapia (IMII), Alexis Kalergis, explicó que “a la fecha, un porcentaje muy bajo de casos de Covid-19 ha sido registrado en este estudio clínico. “Solo el 2% (45) de los voluntarios totalmente vacunados desarrollaron Covid-19 en el estudio. Sin embargo, del total de sujetos del estudio, solo un 0,088% (3) ha requerido hospitalización a la fecha. Esto quiere decir que el 98% de los sujetos vacunados con esquema completo no han desarrollado Covid sintomático en nuestro estudio”.

Según los investigadores, los datos de efectividad obtenidos en Chile y en otros países que utilizan CoronaVac, demuestran que esta vacuna tiene una muy buena capacidad de prevenir la enfermedad severa y muerte causada por el virus, también muestra una eficacia y efectividad muy favorable para prevenir Covid sintomático.

Frente a este último aspecto, reafirman que en general, las vacunas no necesariamente previenen la infección con un microorganismo o la aparición de algunos síntomas leves, sino que previenen el desarrollo de la enfermedad severa y muerte asociada a la enfermedad.

Dosis extra de refuerzo

Considerando que en último tiempo se ha discutido e investigado en el mundo la necesidad de una tercera dosis que refuerce la respuesta inmunológica, en el estudio se hizo seguimiento a la duración de los anticuerpos (neutralizantes o bloqueadores) y células inmunes específicas para las variantes de Sars-CoV-2 que circulan en el país.

“En términos de inmunidad, observamos que la vacunación induce la producción de anticuerpos capaces de neutralizar el ingreso del virus a la célula, y que por lo tanto evitan que el virus se multiplique, evitando causar enfermedad o disminuyendo su intensidad. La producción de estos anticuerpos en alta cantidad se observó en la mayoría de las personas entre las 2 y 4 semanas después de la segunda dosis”, dicen los investigadores.

“También detectamos células inmunes denominadas linfocitos T, específicas contra varias proteínas del virus (no solo contra la proteína principal de superficie viral, Spike) a las 2 y 4 semanas después de la segunda dosis de vacuna. Estos linfocitos T producen principalmente una molécula antiviral denominada interferon gamma, que coordina la respuesta inmune para promover la eliminación del virus por las células que están infectadas”, agregan.

Sin embargo, advierten que, a los seis meses de la primera dosis, esta respuesta inmune de los linfocitos, así como de los anticuerpos neutralizantes, disminuye. “Esto es un evento esperable y necesario de toda respuesta inmune, que también se ha observado para otras vacunas (…) Para otras vacunas también se está planteando la aplicación de una dosis de refuerzo con el fin de mantener niveles de elevados de anticuerpos neutralizantes en la población”, indican.

Debido a los resultados, los científicos indican que “frente a la presencia de variantes que requieren un mayor nivel de anticuerpos neutralizantes para bloquear la entrada del virus y posiblemente la enfermedad sintomática, pareciera recomendable que dosis de refuerzo se apliquen desde el sexto mes contando desde la primera dosis para así amplificar la cantidad de anticuerpos neutralizantes circulantes”.

El doctor Alexis Kalergis, adelantó en su presentación a la prensa de los resultados que están estudiando la posibilidad de incorporar esta dosis de refuerzo para evaluar lo que ocurre con ella como parte de este estudio clínico.

Respecto de si esta tercera dosis sería Sinovac o una tecnología ARNm, argumentó que “aún falta evidencia científica que demuestre que esto sea una práctica segura y eficaz, pero se cuenta con evidencia preliminar entre otras vacunas, como las de Pfizer y AstraZeneca, en donde se ve un resultado positivo y en nuestro país este tipo de estudios están en curso”.

Sin embargo, el hecho que CoronaVac induzca de manera segura un tipo de inmunidad orientado a la eliminación viral hace suponer que la aplicación de dosis adicionales de esta u otras vacunas podría ser seguro y beneficioso para aumentar y extender la protección.

Protección frente a variantes

Aunque son resultados preliminares, en este informe a los seis meses, también dan cuenta de los resultados de medición de niveles de anticuerpos frente a diferentes variantes.

Para ello, implementaron en el laboratorio un sistema de detección de anticuerpos con capacidad de bloquear la unión de la proteína Spike (S) presente en la superficie del virus, con el receptor ACE2 humano que está en las células. Esto les ha permitido tener antecedentes sobre la capacidad de los anticuerpos inducidos en las personas vacunas con CoronaVac de bloquear la proteína en las variantes de preocupación.

“Determinamos que, respecto a lo observado para la proteína S de la cepa viral original, los anticuerpos inducidos por CoronaVac mantienen un porcentaje de neutralización parcial de las variantes, lo que sin duda es positivo. De esta manera, la neutralización es sobre el 80% para la proteína S de las variante Alfa y Gamma, mientras que se observa menor porcentaje de bloqueo para la variante Beta. También se observa menor porcentaje de bloqueo para la proteína S del linaje B.1.617, que contiene mutaciones presentes también en la proteína S de la variante Delta”, detallan.

Estos resultados, similares a los han tenido también otras vacunas, evidencia que es necesario tener mayor cantidad de anticuerpos para lograr un nivel de bloqueo equivalente al observado para la cepa viral original. “Esto se debe a que los cambios que poseen las variantes del virus en la proteína S, reducen la afinidad de los anticuerpos, o la fuerza con que se unen a esta proteína del virus, por lo que se requiere una mayor cantidad de anticuerpos para bloquear la interacción con el receptor. Estos resultados son muy relevantes, porque indican que es importante tener niveles elevados de anticuerpos neutralizantes para reducir la probabilidad de infección con las variantes de preocupación”, insisten.

CoronaVac induce una respuesta inmune basada en células denominadas linfocitos T no solo contra Spike, sino contra varias otras proteínas del Sars-CoV-2 y estos que no sufren cambios significativos en las variantes de preocupación, “por lo que las personas vacunadas poseen elementos de la respuesta inmune que les permitiría responder rápidamente frente al potencial contagio por estas variantes, por tener elementos inmunes que las reconocen como parte de la memoria inmunológica”, agregan.

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