Detectan placas de resistencia a antibióticos en dientes a osos pardos de bosques de Suecia

Como muchos animales en el mundo, los osos pardos suecos casi desaparecieron a principios del siglo XX, víctimas de cazadores y granjeros que veían amenazado su trabajo. Gracias a los trabajos de conservación, esta población de osos se ha recuperado levemente, sin embargo, hoy son objeto de estudio para entender la resistencia de los antibióticos.

Recientemente, en la revista Cell se publicó un estudio que evidenció que los antibióticos se encuentran en los bosques suecos, por medio del análisis del ADN de los dientes de los osos pardos. Este nuevo hallazgo, podría ayudar a los científicos a comprender mejor la propagación de la resistencia a los antibióticos, un problema mundial con importantes impactos en la salud humana.

Para recolectar muestras, la microbióloga Jaelle Brealey pasó largas horas examinando cráneos de osos de la colección del Museo Nacional Sueco que data de 1842, en busca de decoloraciones reveladoras en sus dientes que indiquen la presencia de cálculo dental o placa. Estos desechos se han estudiado durante más de 10 años en personas para comprender mejor la dieta y la salud. “En los humanos, parece grandes grupos, pero en los osos es una película ligera sobre los dientes”, dice Brealey.

Brealey y sus colegas recolectaron material óseo de 82 osos, raspando películas de placa dental en láminas de papel de aluminio. El análisis genético reveló la diversa comunidad de bacterias que viven en la boca de los animales. Además, los investigadores encontraron genes de resistencia a los antibióticos, bacterias que se desarrollan en respuesta a los antibióticos en el medio ambiente.

Resistencia de los antibióticos como una amenaza para la salud

Cuando los investigadores alinearon sus muestras a lo largo del tiempo, los resultados fueron reveladores: la resistencia a los antimicrobianos parecía haber explotado en toda Suecia después de la introducción de los antibióticos en 1951. Como la mayor parte del mundo, Suecia se vio envuelta en una ola de entusiasmo por los medicamentos, usándolos en todas partes, desde hospitales hasta granjas, donde se usaron para tratar enfermedades del ganado y promover un crecimiento más rápido. En 1970, Suecia producía más de 40.000 kilogramos de antibióticos cada año.

Los dientes de los osos proporcionan un registro de lo que sucedió: el uso generalizado de antibióticos provocó un aumento de las bacterias resistentes a los antibióticos. Entre 1951 y 1970, las bacterias en las muestras de cálculo contenían el doble de genes de resistencia a los antibióticos que el cálculo de antes de la era de los antibióticos, informan los investigadores en Current Biology. “Cuando los humanos comienzan a usar antibióticos, los antibióticos llegan al medio ambiente”, dice la coautora Katerina Guschanski, genetista de la Universidad de Uppsala.

Guschanski dice que los osos sirven como una especie de vara para medir un problema mayor: la resistencia a los antibióticos. La Organización Mundial de la Salud ha declarado este problema como “una de las mayores amenazas para la salud global, la seguridad alimentaria y el desarrollo”. La propagación generalizada de genes resistentes a los antibióticos vuelve a afectar la salud humana, creando reservorios de bacterias capaces de sobrevivir incluso a los medicamentos más potentes.

Para sorpresa de los científicos, incluso los osos que vivían a cientos de kilómetros de asentamientos humanos tenían casi tantas bacterias resistentes a los antibióticos en su cálculo dental como los osos que vivían más cerca de los humanos. La investigación no muestra cómo sucedió esto, pero Guschanski y Brealey especulan que la escorrentía de la granja puede haber contaminado los suministros de agua, o que los osos hambrientos podrían haberse estado alimentando de presas atacadas con antibióticos. “Sea lo que sea, se extendió por toda la región”, dice Guschanski.

Dado el problema que constituyen los antibióticos y la resistencia a estos, desde 1986 que en Suecia se frenó el uso de medicamentos en el ganado y ya en 1995 se comenzó a regular la venta de antibióticos para humanos y animales. Según los datos de la investigación, este hecho repercutió también en la disminución de marcadores de resistencia en osos de a mediado de la década del 2000.

Para Guschanski, esa es una señal de que la naturaleza puede curar. “Siempre pensamos en los humanos arruinándolo todo”, dice. “Pero cuando los humanos hacen lo correcto, existe la posibilidad de revertir los efectos, al menos en este caso”.

Estudios del medio ambiente

El uso de ADN de especímenes animales para medir el cambio ambiental es muy prometedor, dice David Díez del Molino, paleogenetista del Centro de Paleogenética de Estocolmo. “El uso de muestras históricas para adquirir información que no se podría obtener de otra manera es clave. Eso hace que esta investigación realmente se destaque “. Este tipo de estudios podrían ayudar a comprender cómo los organismos responden a la contaminación ambiental a lo largo del tiempo. “Hay muchas oportunidades ahí fuera”.

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