Dr. Cristián Montenegro: “El desafío de la especialidad es transmitirle a la población y a las nuevas generaciones de médicos la importancia de las enfermedades digestivas”

Se estima que el 20% de las consultas médicas en Chile están asociadas a enfermedades digestivas.  Estas son trastornos del aparato digestivo, que algunas veces se denomina tracto gastrointestinal (GI) y afecta al aparato digestivo y los distintos órganos que lo componen: el esófago (tubo de alimento), el estómago, los intestinos grueso y delgado, el hígado, el páncreas y la vesícula biliar.

Las enfermedades gastrointestinales se clasifican en dos tipos: las benignas y las malignas. Entre las benignas (afección, tumor o crecimiento no canceroso) se encuentran enfermedades como el hígado graso (que a largo plazo puede provocar cirrosis), reflujo gastroesofágico o el Síndrome de Intestino Irritable o colon irritable. En contra parte, las enfermedades malignas constituyen enfermedades cancerosas como el cáncer de colon, cánceres de vesícula y el cáncer gástrico.

“Entre los cáncer más frecuentes en Chile, el cáncer de colon es la segunda más frecuente, seguido del cáncer de gástrico que ocupa el cuarto lugar y luego el cáncer de vesícula que ocupa el noveno. Todos estos cuentan con cobertura GES dada su prevalencia y relevancia en la salud pública”, asegura el director de la Asociación Chilena de Endoscopía (ACHED), Dr. Cristian Montenegro.

¿Por qué la detección de cáncer colorrectal ha aumentado en la población joven?

Esa información es un poco el reflejo de lo que se ha publicado en países desarrollados donde el cáncer de colon es frecuente y lleva años siendo un problema de salud pública importante en países como Inglaterra, Alemania y Estados Unidos. Ellos cuentan con programas de detección precoz que estaban diseñados para la población mayor de 50 años. Gracias a esa estrategia lograron disminuir la mortalidad por cáncer de colon en este grupo de personas. Sin embargo, eso tuvo como consecuencia que el cáncer de colon en menores de 50 aumentó, pues este grupo tiene menos acceso a realizarse los exámenes. Su aumento tiene que ver con esta estrategia de detección precoz, además con los hábitos de alimentación, la obesidad, el consumo de grasas saturadas, de alimentos preservados; muchos factores de riesgo para el desarrollo. Acá en Chile nosotros también hemos visto un aumento de los casos en personas menores de 50 años que se condice con la misma realidad.

Respecto a ese escenario, ¿qué prácticas ha tomado Chile para la detección precoz de cáncer de colon?

Recién el año pasado las guías cambiaron en Estados Unidos e Inglaterra bajando a los 45 años la edad en la estrategias de colonoscopía de exámenes poblacionales. Esta es una decisión política muy cara y para ello debe haber muchos argumentos, mucha fundamentación para realizarlos. En Chile, estamos un poco al debe en el cáncer de colon y de recto. El GES garantiza el acceso al tratamiento. Si se diagnostica un cáncer de colon, el paciente tiene acceso al tratamiento, pero no hay un programa de pesquisa de cáncer de colon en nuestro país, no está en la norma hacerle una colonoscopia o prueba de sangre oculta en deposiciones a las personas mayores de 50 años de forma preventiva. Desde 2012 que no se ha actualizado la guía de detección y tratamiento del cáncer de colon. Hay mucha información y se debería hacer alguna modificación en esta indicación.

¿Actualmente qué cubre el sistema GES respecto a los distintos tipos de cáncer digestivos?

El GES ha permitido que se prioricen las enfermedades más prevalentes y que afectan a la salud pública. En el cáncer de vesícula se incluye el examen de detección, la ecotomografía abdominal, que permite detectar los cálculos de la vesícula que puede provocar cáncer. Para aquellas que cuenten con esos cálculos, el sistema les garantiza la colecistectomía, que significa sacar la vesícula de todas las personas entre 35 y 49 años.

Para el cáncer gástrico, se recomienda que todas las personas mayores de 40 años que tengan antecedentes familiares de cáncer gástrico o presenten algún síntoma, deben realizarse una endoscopia digestiva alta. De encontrarse la bacteria Helicobacter Pylori, el GES cubre ese tratamiento que ayuda a prevenir el cáncer gástrico.

En el cáncer de colon no hay aún una estrategia dentro de las guías para hacer detección poblacional. Esta solo se hace en caso de sospechas cuando el paciente presenta síntomas asociados a la enfermedad.  Aún no existe en la recomendación del Minsal una indicación poblacional general de hacer examen de deposiciones. En este sentido, existen políticas de salud que son perfectibles para detectar precozmente estas lesiones.

¿Qué desafíos visualiza hoy respecto a la especialidad de gastroenterología?

El desafío más grande para la especialidad hoy es lograr transmitirle a la población y a las nuevas generaciones de médicos la importancia de las enfermedades digestivas.  Las malignas ya son una causa importante de muerte por cáncer en Chile, por lo tanto, tienen que estar todos alerta: la población y los médicos generales de salud. Se debe detectar esto precozmente. Si logramos, como formadores de médicos, transmitirlo y llegar a toda la población, estamos por pagados. Si logramos detectar los cáncer en etapa precoz y que la gente no se nos muera por ello, creo que estamos más que pagados. Creo que este es el principal desafío que tenemos: el transmitir, ser claros y precisos.

Necesitamos que los médicos generales y los nuevos gastroenterólogos sepan cuándo solicitar al paciente una endoscopía o un examen oculto de deposiciones después de los 45 años, pese a que no esté aún en el GES la detección precoz. En este sentido, esta es la responsabilidad y esta es la apuesta de la Sociedad Chilena de Gastroenterología y su filial la ACHED.

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