Estudio elevó de un 40 a un 68% la adherencia al uso de audífonos mediante programa de rehabilitación auditiva en adultos mayores

Un estudio liderado por la carrera de Fonoaudiología de la Universidad Católica, iniciado en 2018 y suspendido por razones sanitarias durante la pandemia, desarrolló un proyecto que busca adaptar a la realidad nacional y determinar la efectividad del programa Active Communication Education (ACE), intervención grupal diseñada específicamente para adultos con hipoacusia que refieren dificultades auditivas.

El estudio fue financiado por un Fondo Nacional de investigación y Desarrollo en Salud (FONIS) ($60.000.000) y contó con la colaboración de la Universidad de Chile, Universidad Santo Tomás, Universidad de Las Américas y Universidad de Montreal (Canadá), con el propósito de mejorar la funcionalidad comunicativa tanto de la persona que padece la pérdida auditiva como de su compañero/a de comunicación, reducir las restricciones en la participación y mejorar su calidad de vida, siendo un buen complemento a la adaptación clásica de audífonos.

El proyecto, titulado “Efectividad de un programa de rehabilitación auditiva para adultos mayores usuarios de audífono en centros de atención primaria de salud (APS): un ensayo clínico aleatorizado multicéntrico triple ciego”, busca mejorar la adherencia al uso de audífono y la calidad de vida de personas mayores de 65 implementadas con audífonos a través del sistema público de salud. Actualmente, se encuentra en el último semestre de ejecución.

Según Anthony Marcotti, director de la investigación y académico de la carrera de Fonoaudiología de la Universidad Católica, «a nivel internacional, dentro de las causas de la no adherencia al uso de audífono destacan las grandes distancias con los centros de atención en salud, una edad avanzada de los usuarios, la falta de percepción de los beneficios del uso del dispositivo, además de algunos factores como la estrecha colaboración entre los especialistas y quienes entregan los aparatos, y la inclusión de consejería en el proceso de adaptación».

El estudio reclutó a un total de 114 personas que fueron asignadas aleatoriamente a un grupo control o a un grupo experimental. El grupo control recibió una intervención social placebo y el grupo experimental recibió el programa ACE. Los pacientes fueron seguidos durante un periodo de 12 meses y se realizaron evaluaciones periódicas para conocer la adherencia al uso de audífono, así como su satisfacción con los aparatos, su funcionalidad comunicativa y su calidad de vida.

Marcotti explica que la intervención clásica para la hipoacusia en personas mayores es el uso de audífonos. Esta intervención ha demostrado ser capaz de disminuir significativamente las dificultades comunicativas y psicosociales después de tan solo 3 meses del uso de audífonos. También evidencia que la entrega de audífonos es una estrategia costo-efectiva, especialmente cuando se usa regularmente y es compatible y con los servicios de rehabilitación disponibles. En este sentido, en Chile se han implementado una serie de medidas, dentro de las cuales destaca a partir del año 2007, la incorporación a las Garantías Explícitas en Salud (GES) la entrega de audífonos a personas de 65 años y más con hipoacusia bilateral.

Si bien el GES constituye un gran avance en relación con el tratamiento de la hipoacusia en las personas mayores, la adherencia al uso de audífonos sigue siendo uno de los mayores desafíos para esta política pública. Según la Encuesta Nacional de Salud del 2003, esta se estimó en un 53% y, según otros estudios más recientes, esta cifra puede ser incluso menor. Diversos estudios han demostrado que el seguimiento de los usuarios de audífonos para asegurar un correcto empleo y manipulación del dispositivo, aseguraría una mayor eficacia del tratamiento y una mejor calidad de vida.

Dentro de los resultados del estudio UC, destaca que el grupo experimental aumentó a un 68% la cantidad de sujetos que terminaron siendo usuarios con una buena adherencia al uso de audífono (uso de audífono por 8 horas diarias o más). Antes de la intervención, la adherencia estuvo alrededor de un 40% tanto para el grupo control como experimental. También disminuyeron los porcentajes de sujetos que no utilizaban su audífono de un 8,3 a un 1,8%, y los que lo utilizaban entre 1 a 4 horas al día, de un 21,5 a un 1,9%. En otras palabras, no solo aumentó la cantidad de sujetos que lo utilizan la mayor parte del día, sino que disminuyó considerablemente el número de sujetos que lo utilizaban esporádicamente o que no lo utilizaban en absoluto.

Adicionalmente, la investigación evidenció efectos en otras dimensiones como es la valoración subjetiva que tiene una persona sobre la efectividad del tratamiento, mejoras significativas en las actividades de la vida diaria, en las relaciones sociales y en la satisfacción con los audífonos.  Anthoy Marcotti precisa: «el hecho de que el programa ACE se trate de un programa de rehabilitación grupal, le permite abordar el impacto psicosocial de la hipoacusia, incentivando a los participantes a compartir, discutir y practicar estrategias efectivas para afrontar sus dificultades. Las personas con pérdida auditiva desarrollan de manera innata una serie de estrategias comunicativas, pero el hecho de tomar conciencia sobre ellas, mejorarlas e incluso aprender algunas nuevas, permite mejorar sus interacciones con el resto y sacarle el máximo provecho a los audífonos».

Otro aspecto interesante del estudio para el especialista, es que tanto el grupo control como experimental mejoraron sus puntuaciones en las mediciones de calidad de vida física, psicológica y ambiental. «Si bien esto es esperable para el grupo experimental, el hecho de que también mejorará el grupo control da luces sobre la necesidad de contar con espacios de interacción social. Los adultos mayores con hipoacusia, usuarios de audífonos, necesitan de experiencias sociales para percibir algún tipo de cambio en su calidad vida. No se trata solo de utilizar el audífono por más tiempo, sino que también es importante que podamos plantearnos la generación de espacios para que lo puedan utilizar como algo inherente al proceso de rehabilitación auditiva «, concluyó Marcotti.

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