Nace nueva red nacional de pesquisa de citomegalovirus congénito

La doctora Giannina Izquierdo, del Departamento de Pediatría y Cirugía Infantil Sur, lidera una nueva red nacional de pesquisa de citomegalovirus congénito, con el objetivo de dar tratamiento a todos los recién nacidos sintomáticos, y hacer un seguimiento de los asintomáticos.

Se trata de una infección de alta prevalencia entre las personas sanas que no produce síntomas de gravedad, pero que si afecta a un feto durante su primer trimestre de gestación ese niño puede nacer con secuelas, que van desde las neurológicas hasta la sordera. Dado que existe tratamiento para la embarazada y para el recién nacido, es fundamental detectar los casos y sus eventuales complicaciones a tiempo.

Según explica la académica, la nueva red está integrada por investigadores vinculados a los hospitales Exequiel González Cortés, Barros Luco Trudeau, Roberto del Río, San José, Luis Calvo Mackenna, San Juan de Dios, Luis Tisné y San Borja Arriarán.

Sus especialistas, toda vez que diagnostiquen un caso de citomegalovirus congénito (CMVc) ya sea en un recién nacido o en una embarazada, deberán incluir la información en la base de datos de plataforma REDCap que la Dirección de Innovación de la Facultad de Medicina dispuso para esos fines, con el objetivo de tener un registro de los casos y hacer un seguimiento activo a lo largo de toda la gestación y al menos hasta los seis años.

“La enfermedad por citomegalovirus congénito es de baja prevalencia, de alrededor de 1,7% de todos los recién nacidos vivos, pero en Chile tenemos pocos datos y los que hay son de los años ‘80 y ‘90, así que no sabemos si son más o si esa cifra ha cambiado. Por eso es que si no nos unimos entre distintos hospitales es muy difícil hacer investigación u obtener datos nacionales”, señala la doctora Izquierdo.

En ese sentido, explica que la infección por citomegalovirus es de alta presencia en los países subdesarrollados, llegando a seroprevalencias sobre el 95%; es decir, la gran mayoría de las personas ha tenido contacto con el virus, habitualmente durante la primera infancia, para luego quedar latente en el organismo por toda la vida.

“Puede que se reactive por diferentes motivos, como un resfrío, pero en una persona sana no causa ninguna secuela. El problema es que se reactive en el primer trimestre del embarazo -o que la gestante se infecte por primera vez en ese mismo período- lo que puede causar que el niño nazca con citomegalovirus congénito, trasmitido a través de la placenta”, señala.

Si bien la infección congénita es más frecuente del recién nacido -pues se estima que nacen dos de cada mil niños con ella-, “el 90% son asintomáticos y pasan desapercibidos: sólo un 10% tiene manifestaciones clínicas. Pero los asintomáticos también tienen riesgo de secuelas del tipo hipoacusia o sordera, lo que ocurre en un 10% a 15% de los casos. Por eso es muy importante lograr pesquisar en primer término a todos los sintomáticos, para darles un tratamiento; pero también a los asintomáticos, para darles seguimiento. Si ese niño manifiesta una hipoacusia se puede intervenir precozmente y así disminuir el riesgo de sordera mediante un audífono o un implante coclear antes o durante el primer año de vida, con lo que llega a audición normal o cercana a ello”, remarca la especialista.

Base de datos amplia

La doctora Izquierdo reitera que si bien la mayoría de los recién nacidos infectados con CMV congénito son asintomáticos, los que sí presentan signos clínicos pueden tener secuelas tales como retraso del desarrollo sicomotor, microcefalia, alteraciones oculares, auditivas e incluso trastornos de equilibrio en los niños más grandes.

Y, dado que existe tratamiento que se puede dar tanto a la madre durante la gestación -un antiviral como es Valaciclovir- como terapias para el recién nacido, el grupo de investigadores considera esencial tener una base de datos amplia, para la que ya cuentan con el interés en participar de otros 14 centros a lo largo del país, que informarán los casos que encuentren.

“Actualmente en Chile el tamizaje es dirigido hacia las embarazadas en su primer trimestre de las cuales se sospeche que puedan estar infectadas y, en el caso de los recién nacidos, con síntomas sugerentes. En países de Europa están haciendo el tamizaje con serología en la embarazada durante el primer trimestre, para tratarlas si pesquisan una primoinfección o una reactivación, de manera de evitar o disminuir el riesgo de infección al feto”, indica.

Alcance regional

El doctor Juan Pablo Torres, vicedecano de la Facultad de Medicina -y director alterno de esta iniciativa-, añade que la Dirección de Innovación, a través de Anne Lagomarsino, gestionó el desarrollo y puesta en marcha de la plataforma REDCap que se usa en esta red, “para extenderla no solo a los hospitales que son nuestros campus clínicos, sino que también a otros centros de salud del país que están interesados en participar”.

“Por eso el proyecto cuenta con el apoyo de la Sociedad Chilena de Infectología y, prontamente, con el de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, porque la idea es llegar a otros hospitales de la región y que, incluso, este registro pueda “conversar” en un futuro próximo con el registro europeo de CMVc que también está en REDCap y que lidera el doctor Daniel Blázquez-Gamero”, expresa.

Añade que “es muy importante ir generando estas redes, que recaban y registran los datos clínicos, partiendo desde la embarazada y haciendo un seguimiento a lo largo de la gestación, luego el nacimiento y hasta los seis años, en busca de sus posibles secuelas, porque el CMVc es uno de los principales responsables de diferentes tipos de secuelas auditivas y neurológicas. Este es un paso importante porque no existía en Chile, ni en Latinoamérica, una red para sistematizar los datos”.

“Además, la doctora Izquierdo lideró el consenso de manejo de citomegalovirus congénito, que fue publicado a fines del año pasado en la Revista Chilena de Infectología; así, la información que recoja esta red contribuirá a ir estandarizando y optimizando las técnicas diagnósticas y de tratamiento de niños y embarazadas, con un impacto muy relevante”, remarca.

Fuente: Facultad de Medicina Universidad de Chile.

 

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