Estudio del INTA releva la importancia del ejercicio en escolares de 7 a 9 años

Gerardo Weisstaub, Profesor Titular de la Unidad de Nutrición Pública del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, presenta un estudio en el que se evaluó la condición física y su asociación con el estado nutricional y el riesgo cardiovascular en 452 escolares de 7 a 9 años (59% niñas).

Para evaluar la condición física, se ocupó una prueba de caminata rápida (test de 6 minutos) y otras en la que se midió la fuerza muscular (fuerza en la mano y salto hacia adelante con impulso), mientras que el estado nutricional se midió con el peso y la talla. En tanto, el riesgo cardiometabólico se evaluó midiendo en una muestra de sangre la concentración de azúcar, de grasa e insulina, más la medición de la cintura.

“Al finalizar el estudio, los resultados mostraron que todas las niñas y niños con estado nutricional normal a esa edad tenían bajo riesgo cardiometabólico y en ellos la condición física no influenciaba mucho el riesgo”, plantea el académico.

Sin embargo, la investigación mostró que “en general, los niños y niñas con sobrepeso y obesidad tienen un riesgo cardiometabólico significativamente mayor, excepto aquellos que tenían una buena condición física”.

En el caso de los niños y niñas con obesidad y buena condición física, su riesgo cardiometabólico era parecido al de los sujetos con estado nutricional normal.

Gerardo Weisstaub resalta que “nuestros resultados muestran la gran importancia que tiene promover una mejor condición física para hacer ejercicio en todos los niños y niñas, especialmente en aquellos que tienen sobrepeso y obesidad”.

Detección precoz

Tradicionalmente, la prevención y tratamiento de los factores de riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular (ECV) se han enfocado en la población adulta. Pero en los últimos 20 años, la ciencia muestra la importancia de su detección precoz desde la infancia.

La obesidad, que padece un alto porcentaje de niños, niñas y adolescentes en Chile, se asocia con una mayor frecuencia de factores de riesgo cardiovasculares: hipercolesterolemia, aumento de la insulina y presión arterial elevada, los que aumentan el riesgo de que esos niños tengan una enfermedad cardiovascular en la vida adulta.

El INTA remarca que una de las causas que contribuyen al aumento precoz de obesidad y riesgo cardiovascular es la alimentación que tiene un aporte calórico más alto que la cantidad de energía que gasta una persona diariamente.

Combatir el sedentarismo

La escasa actividad física diaria, especialmente de intensidad moderada e intensa, puede ser estimada a través de la medición del sedentarismo, medido frecuentemente por cuestionarios y en algunos casos por sensores de actividad física.

La prevalencia de sedentarismo en la población chilena es muy alta (casi del 90%), siendo un poco mayor en mujeres (92%) que hombres (88%).

“Algunas de las estrategias que se pueden ocupar para promover una mayor frecuencia de actividad física moderada o intensa son la asistencia a clases y talleres extracurriculares de educación física en la escuela, la participación en juegos infantiles que requieran que los niños y niñas se muevan mucho y la práctica regular de ejercicio”, plantea la nota.

Existen diferentes pruebas para medir la condición física que han sido utilizadas en el Estudio Nacional de Educación Física, organizado por la Agencia de la Calidad de Educación.

“En el informe, publicado en el 2015, se evaluó la condición física en una muestra nacional de estudiantes de 8vo básico, mostrando que el 91% de las niñas y el 58% de los niños evaluados necesitan mejorar el rendimiento cardiovascular y la potencia aeróbica máxima”, concluye el texto.

Referencia

Weisstaub G, González Bravo MA, García-Hermoso A, Salazar G, López-Gil JF. Cross-sectional association between physical fitness and cardiometabolic risk in Chilean schoolchildren: the fat but fit paradox. Transl Pediatr 2022;11(7):1085-1094. doi: 10.21037/tp-22-25

 

Fuente: INTA.

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