El Trastorno del Espectro Autista (TEA) afecta al desarrollo neurológico de la persona y se caracteriza por una alteración de la comunicación, problemas de interacción social y los intereses restringidos o conductas rígidas y repetitivas.
Si bien este cuadro se presenta habitualmente en niños desde edades tempranas, y aunque persiste hasta la adultez, muchas personas que lo presentan no lo saben o solamente perciben dificultades en la medida que van creciendo.
El Dr. Sebastián Robert, psiquiatra de la Clínica Universidad de los Andes, explica que el origen de este trastorno es neurobiológico y puede tener componentes hereditarios, pero en la mayoría de los casos no se conoce la causa.
El experto advierte que, en el caso de mayores de 18 años, el diagnóstico y tratamiento se debe realizar a través de un apoyo personalizado y con enfoque multidisciplinario, incluyendo evaluaciones diagnósticas e intervenciones según las necesidades de cada paciente y sus familiares.
El especialista agrega que son dos los principales motivos de consulta:
• Pacientes con diagnóstico conocido de larga data que acuden derivados por equipos de enfoque infanto-juvenil que requieren un manejo por profesionales con experiencia en adultos en la medida que crecen.
• Personas que por diversas razones tienen sospecha de padecer el trastorno y que no han sido diagnosticadas de manera previa, habitualmente por tener formas de presentación del cuadro más leves o menos evidentes.
El paso inicial, aclara el Dr. Robert, “es una correcta evaluación diagnóstica”. Para esto lo más importante es hacer una evaluación exhaustiva y detallada de la persona idealmente por más de un profesional de la salud, incluyendo reportes de familiares y ocasionalmente pruebas específicas que deben ser aplicadas por profesionales entrenados.
Es habitual que los pacientes previamente consulten con múltiples especialistas y profesionales antes de poder confirmar el diagnóstico, lo que muchas veces puede ser motivo de frustración para ellos y sus familiares.
Síntomas característicos del autismo en adultos:
• Dificultad crónica para adecuarse a las situaciones sociales de distinta índole
• Tendencia a los comportamientos o pensamientos repetitivos o intereses restringidos marcados
Ambos inician en la infancia y repercuten en el funcionamiento de la persona en distintos ámbitos de la vida (familiar, social, laboral, académico etc.).
Tratamiento individualizado
De acuerdo al grado de severidad de los síntomas y la funcionalidad de cada persona, será el tratamiento que se seguirá, ya que se trata de un trastorno en que el espectro de pacientes es muy variado, por lo que algunos necesitarán más apoyo que otros para tener una buena calidad de vida.
“Esto puede ir desde una breve consejería o una sesión de educación respecto al diagnóstico y sus implicancias, hasta intervenciones multidisciplinarias que incluyan tratamiento farmacológico, psicológico e intervenciones de terapia ocupacional, que pueden ser solamente individuales o contemplar participación en talleres grupales orientados a potenciar las habilidades sociales y el autocuidado”, afirma el Dr. Robert.
El especialista enfatiza que “es muy importante que quienes tienen dificultades variables derivadas del autismo, puedan ser apoyados, aceptados e insertados en la sociedad, para que puedan aportar a ella plenamente con sus capacidades”.
Fuente: Clínica Universidad de Los Andes.