Estudian eficacia de fármaco usado para el alcoholismo como tratamiento alternativo contra la insulino resistencia

Investigadores, investigadoras y estudiantes de pre y postgrado de la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile dieron inicio a un proyecto que busca determinar la utilidad del Disulfiram, fármaco que actualmente es administrado en pacientes con alcoholismo, como tratamiento alternativo contra la insulino resistencia.

La iniciativa plantea como base de estudio analizar la relación entre la resistencia a la insulina y la atrofia muscular en pacientes con obesidad.

Efectos de una epidemia

La Federación Mundial de la Obesidad ha manifestado su preocupación por el excesivo sobrepeso de las personas, advirtiendo que esta “epidemia” significará que una de cada cuatro personas en el mundo vivirá con esta condición durante los próximos años.

A nivel nacional el Ministerio de Salud (Minsal) alertó que en Chile un 75% de la población mayor o igual a 15 años presenta malnutrición por exceso, es decir, sobrepeso, obesidad u obesidad severa.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), estas condiciones provocan un aumento del Índice de Masa Corporal (IMC), que es definido como un importante factor de riesgo de enfermedades no transmisibles, tales como la resistencia a la insulina.

“La obesidad es una condición y puede generar otras condiciones, como la resistencia a la insulina. En Chile, yo diría que la gran mayoría de adultos por acción de la obesidad se han convertido en resistentes a la insulina, incluso niños, lo que antes no existía”, afirmó Paola Llanos, académica de la Facultad de Odontología de la U. de Chile y directora de esta investigación.

Frente a este problema, el proyecto liderado por la profesora Llanos, que se ejecutará entre 2023 y 2027, tiene entre sus objetivos explicar la relación entre la obesidad, la pérdida de masa muscular y la resistencia a la insulina, así como también proponer un nuevo tratamiento farmacológico.

La iniciativa cuenta además con la colaboración de Sonja Buvinic, investigadora de la misma unidad académica; Manuel Estrada y Genaro Barrientos, de la Facultad de Medicina de la U. de Chile; y Gonzalo Jorquera, del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA).

Posible tratamiento alternativo

De acuerdo a estudios previos del equipo de la Facultad de Odontología, el medicamento Disulfiram demostró ser capaz de promover la captación de glucosa y aumentar el “signaling” (señalización) de insulina, puntos clave para revertir la resistencia a la hormona.

Por otra parte, el fármaco no presenta efectos adversos en pacientes sin alcoholismo que lo han ingerido.

Para asegurar su implementación en el tratamiento de la enfermedad de manera segura, este proyecto de investigación espera identificar qué ocurre con la síntesis proteica, el transporte de glucosa y la atrofia muscular bajo el uso del medicamento.

La profesora Llanos añadió que se podrá “reposicionar la droga”, posibilitando un tratamiento alternativo con menos efectos colaterales, a diferencia de la metformina, “fármaco frecuentemente utilizado para tratar la insulino resistencia, que tiene efectos en algunos pacientes a nivel digestivo, por ejemplo, y que podrían generar poca adhesión al tratamiento”.

Resistencia a la insulina, músculo esquelético y obesidad

La resistencia a la insulina consiste en la captación ineficiente de esta hormona por parte del organismo, aumentando los niveles de glicemia. Ante esta falla, el páncreas genera la necesidad de producir mayor cantidad de insulina para intentar bajar la glucosa en la sangre.

La profesora Paola Llanos explica que esta condición resulta ser el principal sello distintivo entre las causas que originan la diabetes tipo 2, afectando directamente al músculo esquelético.

“Lo anterior es fundamental para intervenir el proceso, ya sea con fármacos dirigidos a los blancos moleculares involucrados, o con intervenciones globales en nutrición y actividad física”, indica Sonja Buvinic, co-investigadora del proyecto.

“Este gran órgano (el músculo esquelético) es el encargado de bajar entre el 70% y el 80% de la glucosa que ingerimos a través de los alimentos. Entonces, en esta condición de resistencia a la insulina inducida por obesidad, ese proceso se altera y, por lo tanto, nuestro músculo también está alterado”, detalla la directora de la iniciativa.

La profesora Buvinic complementa que la calidad muscular disminuye en pacientes con obesidad, ya que “el músculo se atrofia, implicando una reducción de su volumen y función. Además, capta menos glucosa desde la sangre, lo que es muy nocivo, pues es un combustible muy necesario para que el músculo obtenga la energía necesaria para funcionar”.

Fuente: Universidad de Chile.

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