Interoperabilidad en sistemas de salud podría reducir listas de espera tras la pandemia

Miembros del Movimiento Salud 2030 -alianza para impulsar la transformación del sector en América Latina– proyectaron que establecer un sistema sanitario interoperable, en al menos 50% de los hospitales públicos del país a 2025, contribuirá a gestionar y reducir el impacto de las listas de espera en un escenario post pandemia.

Se trata de un problema histórico en el continente. Por ello, es uno de los mayores desafíos de los sistemas de salud en América Latina, y cuya magnitud se está profundizando como consecuencia del colapso ocasionado por el covid-19.

“Los principales problemas de gestión y resolución de las listas de espera se pueden enfrentar de mejor forma a través de interoperabilidad y sistemas de información robustos”, señaló la Dra. May Chomali, directora ejecutiva del Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS), organismo impulsado por CORFO e integrado por cinco universidades que es el responsable de coordinar la iniciativa en Chile.

Se estima que en el área de oncología se realizaron 4 mil intervenciones menos en 2020 respecto a 2019 en el país. América Latina y el Caribe ha sido una de las regiones del mundo más golpeadas por la emergencia sanitaria global, con casi 32 millones de casos y más de un millón de muertes, de acuerdo con la recopilación elaborada por la Agencia Reuters.

Para ello, actores del ámbito público, privado y académico se dieron cita en la segunda jornada de construcción colaborativa con el objetivo de definir en cuatro áreas prioritarias, como impulsar mejoras que permitan una mejor gestión y resolución de las listas de espera: gobernanza de datos, rediseño de procesos, nuevas formas de trabajo y estrategias.

“El objetivo del Movimiento Salud 2030 es transferir este conocimiento a la discusión sobre políticas públicas en los distintos países latinoamericanos, incentivando la consolidación de un modelo de atención basado en la innovación y las nuevas tecnologías de la información”, afirmó Héctor Pourtalé, CEO del Movimiento Salud 2030.

“El contexto de la pandemia hace que todos nuestros recursos estén enfocados en salvar la vida de los pacientes afectados por el virus, sin embargo, el sistema de salud debe hacer frente a aquellas problemáticas que, si bien hoy no parecen urgentes, van a necesitar ser atendidas para evitar su progreso. En ese ámbito las listas de espera son uno de los mayores retos. De hecho, son un tema de preocupación mundial, no solo en la región”, dijo el ejecutivo.

La alianza, iniciada por el Copenhagen Institute for Future Studies, la consultora Board of Innovation y la farmacéutica Roche, se lleva a cabo en nueve países, donde espera contribuir a resolver brechas de calidad y fomentar el acceso equitativo a la salud por medio de soluciones de alto impacto.

Su capítulo chileno es coordinado por el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS), un centro tecnológico de CORFO que desde 2017 busca impulsar y sentar las bases para la transformación digital de la salud en Chile.

Modelo colaborativo

De acuerdo con el índice Global Health Security, de 2019, ningún país de América Latina y el Caribe tiene un nivel adecuado de capacidades para responder efectivamente a emergencias sanitarias. La problemática podría empeorar, en el mediano plazo, si se consideran factores como la crisis económica de las naciones de la región y la acumulación de prestaciones no otorgadas durante la pandemia.

Frente a esto, desde el Movimiento Salud 2030 subrayan que el tránsito hacia sistemas sanitarios interoperables será clave para mejorar el acceso y la calidad de las atenciones en un escenario post covid-19. Además, se prevé una contracción de las economías cercana al 8%. Para ello, la alianza opera como una plataforma de colaboración, con representantes de empresas, organismos públicos, universidades y servicios de salud, en busca de proponer soluciones de alto impacto.

Antonio Da Silva, gerente general de Roche, asegura que “el trabajo formulado por estos actores tiene el potencial de generar grandes impactos en los sistemas sanitarios en beneficio de los pacientes. Este método se está desarrollando en otras partes del mundo, donde la colaboración y la disposición de data están siendo clave para crear sistemas de salud más rápidos y eficientes. Como empresa confiamos en que esta red de colaboración ayude a acelerar la transformación digital del sistema de salud de Chile, con un beneficio real para todos los chilenos”.

En Chile, la alianza está integrada por más de 30 especialistas del sector, quienes se están reuniendo en mesas bimestrales para reflexionar, planificar acciones y generar proyectos colaborativos en la comunidad. La visión del Movimiento apunta a que a 2025, al menos un 50% de los hospitales públicos en Chile pueda contar con herramientas de interoperabilidad, incentivando además la formación del capital humano avanzado para su gestión.

Bogi Eliasen, director de Salud del Copenhagen Institute, subrayó que “las listas de espera son un síntoma de un problema de fondo en los sistemas sanitarios, y no uno en sí mismo.” A su juicio, el mayor reto tiene que ver con una adecuada planificación en distintos niveles, entre ellos, el fortalecimiento de la salud primaria como un primer filtro para evitar la saturación de los hospitales y la implementación de canales de atención vía telemedicina.

El representante danés sugirió la necesidad de una lista general basada en datos interoperables, que permita, por una parte, tener claridad de la magnitud de las personas que esperan por una atención, y, por otro, otorgar a los ciudadanos un mejor acceso y mayor fluidez en la búsqueda de esa prestación especializada.

El Movimiento ha definido cuatro áreas prioritarias para materializar sus impactos en el mediano plazo: acceso y continuidad de la atención; ciencia de datos y soluciones digitales; alianzas y modelos de negocio inclusivos e innovación en biociencia. Dichos impactos se relacionan con dos de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, específicamente el de Salud y Bienestar y el de Alianzas para Lograr Objetivos.

Se busca que el modelo que se trabaja en estos espacios de colaboración, para el caso de las listas de espera, pueda ser escalable para resolver posteriormente otros problemas del sector. Durante la segunda mesa redonda titulada “De la visión a la acción”, los especialistas analizaron las barreras para reducir radicalmente las listas de espera y propusieron acciones concretas para solucionar el problema.

Salud conectada post pandemia

Para la Dra. May Chomali, la adopción de sistemas de información interoperables contribuirá en tres frentes a reducir el impacto de las listas de espera: precisar la magnitud y la evolución del problema; establecer canales de atención por telemedicina; y empoderar al paciente en su rol y contribuir, de esta manera, a verificar si ya accedió a la prestación de manera autónoma.

La directora ejecutiva de CENS profundizó que “conocer cómo se mueve la lista es fundamental y hoy eso no es posible porque no tenemos un sistema robusto que permita al sector hacer gestión, es un sistema que no es interoperable, es estático y poco manejable donde incluso es posible registra patologías que no se explica que esté en una lista de espera como por ejemplo embarazo de término o apendicitis aguda”.

“El segundo problema tiene que ver con la resolución: muchos pacientes podrían salir de la lista de espera con acciones de telemedicina. El tercer gran tema es que necesitamos que el paciente participe y esté conectado, porque podría ya haber resuelto su problema o accedido a la prestación que está esperando, pero si eso no ocurrió en el centro donde está esperando, no tenemos cómo saber que ya se resolvió. A través de la tecnología podríamos saber en tiempo real cómo los pacientes entran o salen de la lista”.

Adelantó, además, que el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud espera transmitir los avances realizados por el Movimiento Salud 2030 al grupo que está desarrollando la próxima estrategia nacional de salud chilena. Para Héctor Pourtalé, dicha transferencia supone uno de los mayores objetivos de la alianza, tanto a nivel local como regional.

El CEO expone que el trabajo colaborativo de esta plataforma busca “dar visibilidad y prioridad” a nuevas estrategias, al tiempo de generar un consenso y un compromiso de mediano y largo plazo entre los diversos actores. El propósito, añadió, es generar “sinergias” para impulsar esfuerzos – algunos de los cuales ya están teniendo lugar a nivel local– y ser parte de manera constructiva de la generación de políticas públicas.

“No buscamos realizar propuestas unilaterales sino colaborar con el Estado y contribuir a fortalecer ejes de trabajo con el involucramiento de distintos sectores y una mirada regional. Queremos llevar la política pública a un ambiente de colaboración entre el sector público y actores clave, además de compartir estrategias entre distintas organizaciones de la región, como lo que está haciendo CENS en el ámbito del capital humano avanzado”, concluyó Pourtalé.

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