Trastornos alimenticios

Advierten que consultas por trastornos alimentarios han aumentado en un 30% durante la pandemia

Los trastornos alimentarios son afecciones graves de salud mental. Factores como el estrés, la angustia, el aislamiento, la conexión a redes sociales y la comparación con influencers u otros usuarios pueden contribuir al desarrollo de este problema.

Estos implican problemas serios sobre cómo se piensa sobre la comida y la conducta alimenticia. Se puede comer mucho menos o mucho más de lo necesario. Según detalla la Facultad de Medicina de la Universidad Católica, las consultas asociadas a trastornos alimenticios se han elevado en un 30%, específicamente en adolescentes chilenos durante la pandemia.

Alejandra Espinosa, académica de la carrera de Nutrición y Dietética de la UC, detalla que para tratar estos problemas es necesario mantener rutinas de alimentación saludable en el hogar y en familia, que incluyan todo tipo de alimentos, así como fortalecer la autoestima valorando las características propias no asociadas a la imagen corporal.

Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)

Si bien estos trastornos se asociaron por muchos años a países desarrollados, actualmente se han detectado en diversos países, sin importar el nivel de desarrollo y cultura. Asimismo, estos cuadros predominan en mujeres adolescentes y jóvenes; sin embargo, en los últimos años se ha visto un aumento en la incidencia en hombres y aumento generalizado en todos los grupos etarios, apareciendo a edades cada vez más tempranas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha ubicado a los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) entre las enfermedades mentales de prioridad para niños y adolescentes, dado el riesgo que implican para la salud en general.

Los TCA más frecuentes durante la adolescencia son la Anorexia Nerviosa (AN), la Bulimia Nerviosa (BN), el Trastorno por Atracón y Otros Trastornos Alimentarios y de la Ingestión de Alimentos Especificados (Trastornos por purgas, Bulimia nerviosa de frecuencia baja y/o tiempo limitado, trastorno por atracón de frecuencia baja y/o tiempo limitado, entre otros).

A nivel internacional, algunos estudios recientes, refieren la prevalencia reportada en adolescentes para anorexia y bulimia entre un 1 y 3%. En Chile, tienen una prevalencia de 3,8% en adolescentes de nivel socioeconómico bajo de Santiago.

Aumento de consultas en pandemia

Las consultas por TAC en el país han aumentado en un 30% durante la pandemia. Lo anterior, según expertos, se debe a una disminución de los factores protectores como interrupción de rutinas, limitación de actividades al aire libre, lo que afecta los patrones de alimentación, sueño y actividad física y bienestar mental.

“El aislamiento social, la exposición a las redes sociales y la mayor información -o desinformación- debido a la exposición a influencer, colaboran en la agudización de la vulnerabilidad especialmente de jóvenes en situación de encierro, con poco contacto social, y altamente inseguros respecto de sí mismos, en cuanto a su apariencia y su identidad”, asegura la académica Alejandra Espinoza.

De esta forma, en el contexto que estamos viviendo, la experta en nutrición asegura que “estamos viviendo la tormenta perfecta para que las cifras de trastornos alimentarios sigan en alza, a menos que la familia procure cultivar espacios compartidos, tiempos de alimentación unidos en la mesa y evitar tiempos prolongados de encierro en las piezas”.

Por su parte, el Dr. Jorge Álvarez, médico de la Unidad de Trastornos de la Alimentación de la Red de Salud UC Christus, plantea que “existe la creencia de que los TCA son crónicos, que las personas que los padecen vivirán siempre con ellos. Sin embargo, la recuperación es posible con un adecuado tratamiento, siendo el pronóstico mejor cuanto más precoz es el diagnóstico y el tratamiento”.

Respecto a la prevención de estos trastornos, Alejandra Espinosa asegura que la Academia de Trastornos Alimentarios tiene como tarea visibilizar y sensibilizar la gravedad de los TCA. En su último congreso, hace un par de semanas, destacó la relevancia de la prevención y la pesquisa precoz.

“Es muy relevante estar atentos a lo que sucede con nuestros hijos o familiares cercanos. Comer en familia es un buen momento para pesquisar y prevenir trastornos de la conducta alimentaria, así como los padres ser un modelo respecto a la alimentación, comentarios positivos relativos a la imagen corporal, neutralidad con relación al peso corporal, tener acceso a alimentos diversos, participar todos en la preparación de alimentos y centrar la belleza y los valores personales más allá de las apariencias”, concluye.

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