Estudio determina que la obesidad en Chile durante el 2020 tuvo un costo de 1,49% del PIB nominal y el 16,13% del gasto sanitario nacional

El aumento de la tasa de obesidad a nivel mundial es un desafío para los gobiernos debido a las comorbilidades asociadas y al gran impacto económico en una población que vive con obesidad. La pandemia de COVID-19 ha puesto aún más de relieve esta situación: la obesidad se identificó como un factor de riesgo, y en algunos países, como Chile, se ha considerado una condición preexistente al determinar el acceso a la vacuna.

La crisis se ha visto agravada por el alarmante aumento de la obesidad entre niños y adolescentes lo que significa un importante reto para la salud pública. Según el Mapa Nutricional de Junaeb 2020, en 2019 el 23,5% de los niños presentaba obesidad y en 2020 esta cifra subió a un 25,4%. Por otro lado, el índice de mal nutrición en 2019 fue de un 52,1%, subiendo a un 54,1% para 2020.

La obesidad entre la adolescencia y la edad adulta temprana produce marcados cambios en el peso corporal, y muchos jóvenes pasan a la obesidad durante este periodo. Hoy, los datos indican que, si la obesidad se presenta en la adolescencia, es altamente probable que se mantenga durante la edad adulta, además de incidir en la aparición de enfermedades tempranas.

De acuerdo con un estudio impulsado por la Unidad de Inteligencia de The Economist (EIU), se estima que la obesidad en adultos ha costado a los sistemas de salud de Brasil, Chile y Colombia 28.000 millones de dólares sólo en 2020, de los cuales 1.200 millones son directamente atribuibles a los adultos que vivieron con obesidad en la adolescencia. Si no se interviene, el costo acumulado de los adultos que viven con obesidad desde la adolescencia alcanzará los 19.000 millones de dólares en un horizonte de diez años, lo que por sí solo equivale al 1% del PIB nominal actual de estos países.

Para Chile, el costo estimado de la población con obesidad fue de 3.600 millones de dólares sólo en 2020, lo que representa un 1,49% del del PIB nominal y el 16,13% del gasto sanitario nacional. Esto, debido al tratamiento de las principales comorbilidades asociadas: diabetes, hipertensión, cáncer colorrectal, infarto y enfermedades cardiovasculares crónicas. La Diabetes es la comorbilidad de mayor prevalencia con un 50% de la muestra.

Sumado a ello, The Economist concluye que, si se aplicaran intervenciones tempranas, multidisciplinarias y basadas en la evidencia a todos los adolescentes que viven con obesidad, y las intervenciones pudieran ayudar al 20% de esos adolescentes a alcanzar un peso saludable, Brasil, Chile y Colombia ahorrarían más de 4.000 millones de dólares acumulados entre 2020 y 2030. Este ahorro supondría más del 0,2% de las actuales economías combinadas de estos países, lo que cuantifica la necesidad de abordar la obesidad de los adolescentes ahora.

Impacto del tratamiento de la obesidad en la adolescencia

Hoy en día hay más niños y adolescentes en el mundo que viven con obesidad. En los últimos 40 años, el número de estos jóvenes se ha multiplicado por diez, pasando de 11 millones en 1976 a 124 millones en 2016. Mientras que la prevalencia de la obesidad infantil y adolescente en algunos países de altos ingresos parece estar estabilizándose, en muchos países latinoamericanos estas cifras están aumentando a un ritmo acelerado. El aumento de la urbanización, la modificación de los hábitos nutricionales y los cambios en el estilo de vida contribuyen a esta preocupante evolución.

Jaime Burrows, médico pediatra, académico y participante del estudio, explica que: “este documento es complementario a otros que se han realizado en Chile y que demuestran la importancia de atajar el incremento en los índices de obesidad y sobrepeso en nuestro país en la etapa de la niñez y adolescencia. La última Encuesta Nacional de Salud reveló que la obesidad en personas mayores de 15 años aumentó aproximadamente un 10% en menos de una década y un aumento similar hemos visto en niños y adolescentes”.

Agrega que “además, el estudio es muy importante para concientizar a sectores del ámbito económico que los costos directos que tienen las políticas públicas de salud que van enfocadas, por ejemplo, a restringir cierto tipo de alimentos, es marginal en comparación a los costos que genera la obesidad para la sociedad completa”.

El análisis también muestra que las intervenciones basadas en la evidencia para revertir la obesidad en los adolescentes afectados podrían ahorrar más de 4.000 millones de dólares acumulados en gasto sanitario en diez años, pues el 49% de la población adolescente con obesidad que se convierte en adultos que viven con obesidad, sin ninguna intervención, contribuyen al 4-5% del costo global de la obesidad adulta. Por lo tanto, concluye The Economist, abordar la obesidad es necesario no sólo para mejorar la salud pública, sino también para el crecimiento continuo de las economías latinoamericanas.

Rony Lenz, Economista y Profesor Titular del Instituto de Salud Pública de la UNAB señala: “Las cifras de este estudio -que están alineadas con los estudios nacionales que hemos realizado sobre carga económica de la obesidad en adultos-, agregan una nueva dimensión al problema de la obesidad, al poner el énfasis en cómo una sociedad que no ha enfrentado adecuadamente el problema de la obesidad produce niños y adolescentes con obesidad que después se convierten en adultos con obesidad. Hay que seguir fortaleciendo las medidas de salud pública, pero ya no son suficientes».

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