Actualización e investigación científica, un problema de recursos

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El poco tiempo para dedicar y la falta de recursos económicos son algunos de los problemas  comunes que afectan la cantidad y calidad de la investigación en Chile. Junto con revisar la situación actual de su especialidad, la Dra. Ana María Madrid, gastroenteróloga y académica de la Universidad de Chile, analiza las dificultades que deben enfrentar los investigadores.

Su tiempo es escaso. Diariamente la Dra. Ana María Madrid, gastroenteróloga y académica de la Universidad de Chile divide su tiempo entre su rol como encargada de la Unidad de Estudios Funcionales Digestivos del Hospital Clínico de la casa de estudios, sus labores como docente, la práctica clínica y su familia. Por si esto fuera poco, esta gastroenteróloga además dedica gran parte de sus esfuerzos a realizar investigación, un área que a su juicio, no recibe todo la atención que requiere.

En entrevista con Ciencia y Salud, la Dra. Madrid analizó el estado actual de la especialidad y la realidad de la investigación científica en gastroenterología.

A su juicio, ¿cómo se encuentra la especialidad en Chile actualmente?

La especialidad está en una relativa crisis porque faltan gastroenterólogos. Actualmente no existen becas formales financiadas, salvo una en la Universidad Católica y el resto son todas becas que uno tiene que autofinanciarse.  Si bien es cierto somos muchos los gastroenterólogos, no todos están acreditados.

¿Y esto cómo afecta al desarrollo de la especialidad?

Laboralmente se está exigiendo la acreditación, incluso hay gente de edad que está trabajando como especialistas, pero no están acreditados porque no hicieron una beca formal y se dedicaron a la especialidad porque les gustaba o por las necesidades del lugar donde estaban. Ahora se les exige que estén acreditados. Este es el caso de muchos médicos internistas, incluso médicos generales, los que se dedicaron a la especialidad, aprendiendo  por ejemplo endoscopia y nunca se acreditaron, ya que  no siempre se está dispuesto a cumplir las exigencias de Conacem. Del universo de los que se llaman gastroenterólogos, existe un porcentaje no menor no acreditados, el tema pasa porque las becas son  autofinaciadas y los doctores no siempre pueden hacer becas formales, porque tienen que mantener familias. Es así que habiendo cupos, no siempre hay candidatos para éstas, es lo que a veces pasa en nuestra universidad.

¿Qué parámetros debiese seguir esta acreditación?

Debería hacerla siempre Conacem, porque si no lo que está haciendo el Ministerio de Salud es muy malo, están acreditando gente sin ninguna base, gente de distintas especialidades porque hicieron tantos años de medicina o gastroenterólogos sin haberse formado. Creo que alguien sí puede ser gastroenterólogo sin haberse formado, pero por lo menos debiese ir a un lugar donde alguien al menos acredite que saben lo suficiente.

En este sentido, ¿cuáles serían los criterios o el estándar mínimo exigibles?

Una nivelación al menos de examen, que exija cosas mínimas como criterio, conocimientos básicos y fundamentales que la gente no puede no saberlo, hacer endoscopias, procedimientos, discutir pacientes…para ver si realmente pueden dedicarse.

¿Cuál es a su juicio el rol que las sociedades científicas deben jugar en este contexto?

A las sociedades científicas les corresponde velar por el aspecto científico, no valorar otras cosas, aunque sí deberían preocuparse de que toda la gente que pertenece a su Sociedad sea gente que está acreditada como especialista, por lo menos para tenerlos en un grupo porque mucha gente cree que es suficiente pertenecer a una sociedad para acreditar conocimiento. Uno puede ir a todos los cursos, pero no en todos los cursos se evalúa y la asistencia puede ser un indicador de interés por estar actualizado, pero no necesariamente demuestra conocimiento.

El difícil camino de la investigación

Dentro de su labor universitaria, la Dra. Madrid reconoce que la necesidad de estar actualizado y en sintonía con el avance de la especialidad es fundamental. “Nosotros al trabajar con becados nos vemos obligados a actualizarnos permanentemente, tenemos que estar leyendo y recibiendo información, pero la gente que está trabajando todo el día en la consulta, que no va nunca a un seminario, a un curso y se dice gastroenterólogo, aunque haya hecho la especialidad hace 40 años. Si no hay actualización permanente uno se queda atrás”, enfatiza.

¿Cómo califica la producción científica actual de la gastroenterología a nivel nacional?

En este momento hay poca gente trabajando desde el punto de vista de lo científico puro. Por ejemplo, hay pocos grupos trabajando en ciencias básicas y la situación no es muy distinta en investigación clínica.

¿A qué atribuye estas dificultades?

Pudiendo haber mucha más investigación, es poca porque hay pocos recursos para la producción científica. No existen los dineros, porque además no existen los tiempos para que la gente se dedique a la  investigación científica pura. Existe poca gente interesada porque esto no da plata, la investigación científica real, no da dinero y la gente necesita vivir, entonces son pocos los que realmente pueden dedicarse.

Por ejemplo, para empezar a trabajar hay que partir con un laboratorio básico y para tener este laboratorio, hay que tener un Fondecyt y si no lo tienes, te quedas sin nada. Además hay factores externos, incluso líneas de investigación realizadas en perros para estudiar fisiopatología se perdieron tras presiones de grupos animalistas.

¿Qué nivel tienen estas producciones científicas?

El nivel científico en el fondo no es bueno, porque nadie tiene los tiempos, incluso diría que los únicos que tienen tiempo real para dedicarse son los de la Universidad Católica, pero tampoco es un nivel excelente en Ciencias Básicas. En lo que respecta a la investigación clínica, la producción también es pobre, son pocos los que hacen buena investigación clínica y no he visto buenos trabajos chilenos publicados afuera, son muy pocos.

¿Y en el concierto internacional qué ocurre?

Es complejo que te reciban un trabajo en una revista internacional si no te conocen, y para que te conozcan tienes que viajar y para eso se requiere plata. Uno muchas veces va a los congresos porque nos invitan los laboratorios, pero es para todo el mundo igual, no creo que yo sea una excepción porque si no habría muchas publicaciones de gastroenterología, pero si uno revisa la literatura se da cuenta que no es así.

En este panorama mucho de la investigación entonces tiene que ver con inquietud personal más que institucional

Muchas veces logro hacer algo porque soy obsesiva, porque tengo pacientes, se me ocurren cosas, tengo equipos y cosas de dónde investigar. Trabajo en mis materias de interés como las enfermedades funcionales, por ejemplo un trabajo que estamos tratando de publicar en niños sobre crecimiento bacteriano y que lo llevamos adelante en base a un esfuerzo muy grande porque hubo que revisar 1000 niños, hacerles seguimientos y en base a eso publicar.

¿Cree que este desgaste desmotiva el interés por investigar?

Es un esfuerzo muy grande, entonces quién está dispuesto a esto, si muchas veces me gasto tiempo que no tengo. Esta es la problemática que tiene todo el mundo, nadie está dispuesto a hacer investigación clínica de calidad, es un esfuerzo doble, todo es complejo, nada es fácil para los investigadores.

¿Cómo cree que puede revertirse este panorama?

La única medida que hay que tomar es que las universidades entiendan que la investigación clínica es parte de la universidad, que existan los tiempos reales y que se destinen recursos reales para investigar.

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