En busca de la mejor estrategia para combatir la obesidad

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En un artículo publicado por la prestigiosa revista ‘British Medical Journal’ (BMJ), un grupo de especialistas en obesidad debaten sobre qué es más importante en la batalla contra esta epidemia, la actividad física o el tratamiento médico y sobre cuál debe ser el centro de las políticas públicas: centrarse más en la promoción del ejercicio o en el problema de la obesidad.

El objetivo de los especialistas es avanzar en la búsqueda de la mejor estrategia para enfrentar el tema de la obesidad, problema de salud que continúa creciendo en los países desarrollados. De hecho, la Organización Mundial de la Salud estima que en 2015 habrá aproximadamente 2.300 millones de adultos con sobrepeso y más de 700 millones con obesidad.

Según la profesora Louise Baur y sus colegas, del Hospital de Niños de Westmead y de la Universidad de Sydney (en Australia), “la inactividad física es sólo un indicador” en el estilo de vida de las personas obesas y es conocido el hecho de que a la obesidad están asociadas enfermedades cardiovasculares, diabetes, peor salud mental y una reducción de la capacidad funcional del individuo.  “Claramente, la promoción del deporte moderado es un elemento fundamental en cualquier programa de salud pública”, argumentan aunque reconocen que esta medida no es suficiente para afrontar el problema de la obesidad.

Existen otros desencadenantes como la dieta. Numerosos estudios y ensayos clínicos han demostrado que una alimentación inadecuada (baja en fibra y alta en azúcares) es otro de los factores que más contribuye al desarrollo de ésta y otras patologías asociadas, como la hipertensión.

Por su parte, Richard Weiler y su equipo, especialistas en Medicina del Ejercicio en el Imperial College Healthcare NHS Trust de Londres, consideran que una inadecuada salud cardiorrespiratoria es responsable de la obesidad en mayor medida incluso que el exceso de grasa, peso o índice de masa corporal.

Estos expertos mantienen que la inactividad física “es una de las mayores amenazas para la salud en los países desarrollados” y aseguran que el 95% de la población de Reino Unido y Estados Unidos no sabe que lo recomendable es hacer 30 minutos de ejercicio cinco días a la semana. “Este dato es alarmante, dado que el sedentarismo, más que la obesidad en sí, es la actual causa de muchas enfermedades (incluyendo la obesidad)” como las mencionadas anteriormente.

“Se destinan enormes cantidades de dinero en un tratamiento de la obesidad que no está bien dirigido”, argumentan los especialistas británicos. Los fármacos para perder peso y las intervenciones quirúrgicas son arriesgadas y los beneficios a largo plazo son limitados. “Es el momento para que las políticas de salud pública y los profesionales de la salud enfoquen sus esfuerzos hacia la lucha contra la inactividad física, “una enfermedad crónica que tiene el 95% de la población adulta”.

No obstante, la profesora Baur afirma que “la promoción del ejercicio tendrá sólo un pequeño impacto en la reducción de los niveles de obesidad ya establecida”. Considera que las personas obesas necesitan acceder a tratamientos de alta calidad proporcionados por los profesionales sanitarios y orientados a tratar el exceso de peso y cualquier otro problema de salud asociado.

En definitiva, Baur y sus colegas abogan por abordar la obesidad con varias estrategias, por ejemplo, aumentando la actividad física, mejorando la dieta y el estilo de vida.

Lea el artículo publicado en BMJ

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