“Una de las tareas fundamentales es educar en salud mental a todo nivel”

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Tanto en Chile como en el mundo, los problemas de salud mental se han transformado en un tema relevante tanto para los sistemas de salud como para los especialistas que deben enfrentarse a enfermedades cada más prevalentes. La salud mental ha encontrado en la farmacología actual un importante aliado para ir avanzando en su tratamiento y control, aspecto que el Dr. Eduardo Durán, destacado especialista en psiquiatría y académico de la Universidad de Chile, abordó junto a Ciencia y Salud.

Doctor, ¿a qué se dedica principalmente en su práctica diaria?

Dentro de la práctica clínica, trabajo en lo que se denomina patología mayor, que se entiende como cuadros psiquiátricos graves, principalmente psicosis. Son cuadros de trastornos mentales severos que provocan graves perturbaciones de las conductas, donde tenemos distintos cuadros como por ejemplo los psicóticos como trastornos bipolares que provocan indudablemente un cambio en la vida anímica del sujeto que la padece, producen un cambio en su conducta, un cambio en su proyecto de vida, en definitiva se perturba y se distorsiona toda la calidad de vida.

Dentro de lo que a usted le toca atender, ¿qué es lo más prevalente y cuáles son las características más frecuentes en este tipo de trastornos?

Indudablemente la mayor prevalencia se la lleva la depresión, piense usted que va avanzando rápidamente a ser la segunda tasa a nivel mundial dentro de la morbimortalidad. De aquí a pocos años la segunda causa de muerte van a ser los trastornos depresivos, frente a los cuales se han desarrollado múltiples estrategias tanto de diagnóstico como de tratamiento que van desde la psicoterapia con distintas corrientes, metodologías y puntos de vista, hasta aquellas que son de carácter farmacológico, porque hay factores de carácter biológicos involucrados. Va a haber un remanente que son las patologías graves donde tenemos las depresiones psicóticas, trastornos bipolares que antiguamente se llamaban los cuadros “maníaco-depresivos”, pero que actualmente se han englobado dentro de un gran concepto de trastornos bipolares que afectan la calidad de vida, la posibilidad de realizar un proyecto de vida.

¿Coinciden los índices de problemas de salud mental que tenemos en Chile con lo que se registra a nivel mundial?

En la práctica uno se da cuenta que en este país tenemos niveles un poco más altos que el resto y de hecho hay unas estadísticas que son sorprendentes, porque en problemas de salud mental los chilenos lamentablemente estamos dentro de los más altos del mundo. Es lamentable que tengamos esos índices, ser los mejores para la mala calidad de vida y mala calidad de salud mental.

En su opinión, ¿qué factores determinan esta realidad?

Se debe a muchas razones, culturales, económicas, políticas, sociales.  Es una mezcla de factores que inciden en la mala calidad de la salud mental, un país que ha crecido rápidamente, todos corren y viven estresados, esto redunda en que tengamos una mayor tasa de trastornos que perturban la salud mental.

¿Qué es lo que caracteriza el tratamiento de este tipo de enfermedades?

Si se toman las depresiones, los trastornos bipolares, la esquizofrenia y otros cuadores sicóticos nos vamos a encontrar con dos grandes aspectos: el contenido y el continente de esta historia. El contenido es todo lo psicológico, lo psicodinámico, lo biográfico, las aguas que están dentro de un vaso, pero todo esto se sostiene en un continente que es nuestro cerebro…ahí es el escenario donde se desarrollan todas estas afecciones mentales. Entonces, un tratamiento correcto va a implicar considerar ambos aspectos, lo psicológico y lo biológico.

¿Qué rol juegan los fármacos actualmente en el tratamiento por ejemplo de estas patologías mayores?

Los fármacos juegan un papel preponderante en estos tratamientos y a mayor gravedad, mayor es la importancia de los psicofármacos, más si estamos frente a cuadros graves, cuadros psicóticos que a veces requieren medidas farmacológicas mucho más potentes y el uso de fármacos de última generación que son más efectivos y que por lo tanto tienen mayor tolerancia, menos efectos adversos, menos trastornos metabólicos, etc.

Hoy en día podemos plantear efectividad, calidad  y seguridad en el tratamiento, factores que son preponderantes a la hora de tomar la decisión e indicar, por lo tanto los fármacos juegan un papel preponderante dentro de la terapéutica de la patología mayor.

¿Cómo ha evolucionado el uso de los fármacos, por ejemplo el aripiprazol en el manejo de este tipo de patologías?

Todos estos fármacos ingresan por algo, la puerta de entrada a este campo es la psicosis. Este fármaco ingresó a la terapéutica como antipsicótico primero en la esquizofrenia, que es una de las patologías más graves y se pensó por lo tanto que si es efectivo ahí, es muy probable que sea efectivo en patologías mayores. Desde ahí fue un gran desarrollo y actualmente está jugando un papel muy importante en los trastornos bipolares, especialmente cuando hay un componente maníaco.

¿Qué cambios han representado el uso de este tipo de fármacos en el aspecto terapéutico?

Son fármacos que ha marcado un hito interesantísimo porque tienen alta efectividad, son bien tolerados y con pocos efectos adversos, lo que ha permitido que se vaya ampliando su campo de indicaciones, primero esquizofrenia, trastornos bipolares hasta hoy en día donde se ha ido ampliando cada vez más y tenemos su uso en por ejemplo en trastornos obsesivos compulsivos, depresiones refractarias, trastornos graves de la personalidad o en patología dual cuando existe además una fármaco dependencia. Ampliar el campo permite que ya tengamos una mayor cantidad de población que puede ser beneficiaria de estos tratamientos, con seguridad y efectividad.

¿Y qué se puede esperar en el futuro para enfrentar este tipo de patologías?

Actualmente los tratamientos no tienen muchos efectos adversos, son más amigables, entonces es otra era. El siglo XXI es otra etapa, estamos entrando en la fármaco genética, hemos ido avanzando en la calidad del tratamiento y en las formas de aplicar todo esto. El siglo XXI está lleno de buenas esperanzas en este tema.

¿Qué pronóstico tienen actualmente los pacientes?

Si existe una buena adherencia el paciente se estabiliza y esto da pasos a otras áreas que son muy importantes, tanto o más que los fármacos porque éstos están estabilizando la parte biológica, el contenido de esta historia, pero la biografía, la psicoterapia y los programas de rehabilitación van a impactar el funcionamiento del cerebro que se traduce en acciones neurocognitivas: el recuerdo, la memoria, la planificación son funciones que se alteran y estando estable con los fármacos se recuperan. Esto ha hecho que la Organización Mundial de la Salud determine que la rehabilitación es un derecho, ya no sólo la estabilización clínica, sino la rehabilitación ahora es un derecho, pero en patología mayor son los fármacos los que nos permiten dar este paso.

En su rol de docente y formador, ¿qué es lo que busca transmitir a las nuevas generaciones de especialistas respecto al enfrentamiento de este tipo de patologías?

En gran medida lo que hago desde el punto de vista académico es la formación de especialistas y dentro del postgrado se insiste mucho en una formación clínica que conlleva por un lado, una gran experiencia en el diagnóstico y manejo de los cuadros de patología mayor respecto de lo terapéutico, donde se encuentran desde la  psicoterapia hasta los tratamientos farmacológicos que hoy en día son de mucha importancia, entonces los psiquiatras que se reciben como especialistas manejan perfectamente todo esto. Además es muy importante estar estudiando todos los días porque hay una abundancia de información que es aplastante.

¿Cuáles a su juicio son los desafíos que vienen?

Todo esto son procesos dinámicos, por eso es que la farmacología hoy en día tiene una tarea que es importantísima, cómo avanzamos a través de todas estas nuevas líneas de la fármaco genómica, cómo avanzamos a través de la genética a ver si seremos capaces de vencer ciertas enfermedades tan graves como la esquizofrenia, esa es la gran tarea de la ciencia, ese es el gran desafío. Hay que seguir mirando esto desde otra perspectiva, cómo vamos previniendo, una de las tareas fundamentales es educar en salud mental a todo nivel. Hay que mirar desde una perspectiva más amplia y más preventiva, hay que invertir en prevenir patologías.

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