Rosácea: una patología frecuente y a veces incomprendida

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La rosácea es una enfermedad frecuente y bastante incomprendida pues las causas que la originan no están del todo claras. Esta patología que es crónica, genera un enrojecimiento e inflamación de la piel del rostro y muchas veces puede ser confundida con otros problemas de la piel como el acné. Para entender un poco más sobre la rosácea, su manejo y los aspectos claves que hay que tener en cuenta, el doctor Renato Grilli, dermatólogo de Clínica Santa María conversó con Ciencia y Salud.

¿Cómo se caracteriza la rosácea y a cuánta gente se estima que afecta?

Si se mira la bibliografía, lo cierto es que no hay una incidencia clara de rosácea, hay pocos estudios. Existe un estudio sueco que dice que hay una frecuencia del 10 por ciento de la población, lo que parece razonable, sin embargo parece ser  más común en gente de piel más clara, por lo que en algunas partes  del mundo la incidencia podría ser menor.

¿Qué es lo que dificulta el diagnóstico de la rosácea?

Hay un problema en el sentido de que no es cien por ciento claro determinar cuándo una persona tiene rosácea, porque puede empezar como un enrojecimiento ocasional de la piel y a la vez muy tenue, porque en eso consiste la rosácea, en un enrojecimiento de la cara, que al inicio es temporal, muchas veces solo ocasionado por distintos estímulos, como calor, ejercicio y stress, pero que con el tiempo se vuelve permanente.  Un elemento de confusión es el daño solar facial, porque este puede producir  “venitas” o telangectasias,  que producen un enrojecimiento facial que puede no estar relacionado a una rosácea.

En este sentido, ¿cómo se puede caracterizar?

Es una enfermedad que, como decía previamente,  cursa con enrojecimiento facial que inicialmente  cursa en episodios  de corta duración y que después de un tiempo no terminan de mejorar haciéndose permanente. Tiene además etapas  más tardías que se caracterizan por la aparición de lo que la gente llama “granos” con o sin contenido purulento.  Una tercera etapa es la que se caracteriza por un engrosamiento de la piel al que se le llaman fimas. Dentro de esto, lo más típico es en la nariz, lo que se conoce como rinofima, aunque no todas las personas pasan por estas etapas o en ese orden.

¿La evolución responde a algún factor en especial o existe algún patrón común?

No se sabe muy bien por qué algunas personas no evolucionan a todas las etapas y algunos pasan directamente del enrojecimiento a las fimas.  Se ha postulado que hay más de un tipo de alteración en la rosácea, lo que seria responsable de las distintas presentaciones.

Respecto al origen, ¿existe algún avance respecto a determinar qué la provoca?

Antes no se sabía por qué, pero ahora último se ha visto que hay unas sustancias que están alteradas  y dentro de éstas se encuentran las llaman catelicidinas, las que estarían generando una mayor inflamación en la piel. Esto es importante, porque además del enrojecimiento está la inflamación que llevaría a la formación de pústulas y a futuro al engrosamiento de la piel.

Se habla de que hay factores que contribuyen a su presentación o la predisposición. En algunas familias se ve un componente hereditario, donde hay más de una persona que padece de rosácea. Dentro de los más claros, creo que hay que cuidarse del sol, que puede ser un claro agravante.  Además, hay otros factores agravantes, como el stress y los cambios de temperatura. También clásicamente se ha mencionado el alcohol o las comidas muy condimentadas y el café, pero últimamente se ha sugerido que más que un alimento en particular el desencadenante serían las altas temperaturas de éstos. Por ejemplo, lo importante no es quizás el café, sino que el café esté muy caliente.

¿Cuál es la recomendación entonces para los pacientes?

Creo que cada persona debe hacerle caso a sus factores predisponentes, evitando lo que la persona sabe que lo hace ponerse roja. Las formas de presentación o la reacción a los estímulos pueden variar de persona a persona, no todos se ponen colorados con las mismas cosas. Lo ideales evitar lo que uno ha podido asociar con enrojecimiento facial.

Para evitar una confusión con otros problemas de la piel, ¿qué señales se deben tener en cuenta?

Creo que el diagnóstico le corresponde al dermatólogo, puesto que no siempre es clara la identificación, porque  la rosácea en su etapa pustulosa, es decir con lesiones con pus,  puede en ocasiones ser difícil de diferenciar del acné incluso para un dermatólogo, sin considerar que algunas personas pueden sufrir de ambas afecciones combinadas en distintos grados. Por eso es importante tratarla y ver cómo evoluciona. Un aspecto  diferencial puede ser la presencia de los famosos puntos negros, que indican más acné que rosácea. También están los flushing de las señoras, que se dan en la menopausia  y se pueden confundir, entonces pueden presentarse junto con rosácea. La clave está en una evaluación inicial y en los controles durante el transcurso del tratamiento.

¿Cuáles son los aspectos fundamentales en el manejo de esta patología?

Hay varios enfoques. Uno es evitar los factores predisponentes, que es lo más general. Acá se incluye el uso de protector solar y el tratamiento con cremas, hay muchos principios activos que son favorables a la rosácea. Además existen terapias físicas como los  láser  y la luz pulsada que son muy efectivos. El especialista tiene que evaluar y determinar qué se necesita dependiendo del cuadro clínico de la persona, la severidad, el momento en que consulta, el tipo de rosácea, etc.

Una consulta prematura ofrece mejores resultados o una persona en una etapa más avanzada también puede obtener buenos resultados

La consulta prematura es buena para determinar si el paciente tiene rosácea o no.  Es buena también para prevenir etapas de más difícil manejo  como el  desarrollo de lesiones pustulosas o con engrosamiento de la piel,  más frecuentemente nasal. Hay gente que tiene rosáceas leves y que no consultan en mucho tiempo sin presentar mayores trastornos, pero en general sí,  yo diría que la consulta prematura es importante porque no sabemos como va a evolucionar una persona y siempre es mejor optar por la prevención.

¿Estos son tratamientos muy largos?

Algunas personas consultan por un brote,  se tratan y cuando mejoran no siguen con ningún tratamiento.  En general no es lo ideal porque es probable que el problema vuelva.  Lo ideal es hacer algún tratamiento de mantención.  En mi caso intento que sea lo más fácil de llevar posible, adecuándose a la severidad de los síntomas. En el caso de los láser o luz pulsada que son una de las alternativas más efectivas que tenemos, sobre todo para las rosaceas donde sólo hayenrojecimiento, obviamente se necesitarán menos sesiones  mientras más precoz sea la consulta y menos rosácea se tenga.  Y más sesiones en  caso contrario.  Una vez alcanzado el estado deseado se suele hacer sesiones de mantención cada cierto tiempo,  el que puede variar mucho de una persona a otra.

¿En caso de no ser tratada la rosácea puede generar otro tipo de trastornos o está más bien relacionada con la calidad de vida de la persona?

Diría que más que nada está relacionada con la calidad de vida de la persona y la evolución a etapas como las fimas o el engrosamiento de la piel que se puedan producir por falta de tratamiento, o cuando éste no ha sido el más adecuado.  Ya que éstas etapas son de más difícil manejo y resultados que no siempre logran devolver a la persona la piel que solían tener. En las rinofimas por ejemplo, esas narices grandes, muchas veces requieren cirugía para mejorar,  pudiendo évitarse éste enfoque con un tratamiento oportuno.

En su calidad de especialista, ¿hacia dónde cree que están encaminadas las tendencias sobre el manejo y la compresión de la rosácea?

Como te decía, se han determinado sustancias implicadas como las catelicidinas que estarían aumentadas en la piel de pacientes con rosácea.  Estas sustancias serían anormalmente procesadas por otras sustancias de la piel denominadas proteasas.  Lo que podría desarrollar a futuro son medicamentos más específicos, que permitan influir directamente en estos puntos alterados para lograr un control más eficaz de la enfermedad.

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