Depresión y deterioro cognitivo: “El cerebro de un paciente depresivo ya no es el mismo”

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La depresión además de afectar la calidad de vida de quien la padece puede tener importantes consecuencias en las capacidades cognitivas de los individuos. En entrevista con Ciencia y Salud el doctor Sergio Zamora, psiquiatra y especialista en el tema explica cómo la depresión puede derivar en problemas de las capacidades de la persona y por qué es tan importante hacer un diagnóstico y tratamiento oportuno en esta patología.

¿Cuál es la relación que existe entre la depresión y las capacidades cognitivas de una persona?

Todo cuadro de depresión clínica tiene por ejemplo un impacto en el ánimo, en el sueño o en el apetito de la persona, pero además tiene un impacto en las capacidades cognitivas, el cerebro de un paciente depresivo ya no es el mismo. Es más lento, procesa menos la información, tiene dificultades en la concentración, atención y la memoria a corto plazo, también se afectan las funciones ejecutivas para planificar, organizar, la iniciativa, etc.

¿Cómo se enfrenta esta situación en la práctica clínica?

Generalmente con un tratamiento antidepresivo así como se pasan los síntomas anímicos y se mejora el sueño o el apetito, también se mejoran las alteraciones de las capacidades cognitivas. Esto pasa en un paciente común y corriente que cursa un cuadro depresivo, pero el interés que he tenido en este último tiempo es conocer por qué en algunos pacientes que han tenido depresión persisten estos daños, llegando muchas veces a ser irreversibles e incluso provocando verdaderos deterioros cognitivos. Por ejemplo estudios escandinavos concluyeron que han hecho seguimiento a pacientes concluyeron que una persona que ha tenido una depresión mayor con ciertas características tiene un 20 veces más riesgo de presentar demencia a futuro.

¿Cuál es la clave para determinar qué personas pueden sufrir un mayor daño?

La pregunta que nos hacemos es cuáles son las personas o los tipos de depresión que tienen mayor riesgo de llegar a un estado de deterioro. De acuerdo a los diferentes estudios, son las depresiones que denominamos recurrentes, pacientes que tienen dos o más episodios depresivos en su historia porque cada uno de éstos va dejando una huella en el cerebro. Otros pacientes de riesgo son aquellos que junto con la depresión tienen otros tipos de enfermedades o comorbilidades médicas, por ejemplo un paciente depresivo que además tiene hipertensión, diabetes, hipotiroidismo, fuma o tiene el colesterol alto, ese tipo de persona también presenta un alto riesgo de desarrollar un deterioro cognitivo.

¿Existen otros grupos de riesgo?

Otro tipo de depresiones de riesgo son las que nosotros llamamos tardías, que corresponden a personas que durante su vida no han tenido depresiones, pero tardíamente debutan con un cuadro después de los 55 o 60 años de edad. Se ha demostrado que una de las características de la depresión es el gran impacto que tienen en sus capacidades cognitivas, se afecta la atención, la concentración, la memoria. Uno usa antidepresivos, pero el deterioro persiste en el sujeto y produce un menoscabo en su vida. Es lo que antiguamente se llamaban depresiones pseudodemenciales, porque parecía por ejemplo que el paciente estaba comenzando con un Alzheimer, pero en el fondo era una depresión.

Es un espectro amplio de pacientes…

Otro grupo de pacientes que tienen riesgo son aquellos que están con una depresión y además presentan una situación de estrés importante, intenso y persistente. Por ejemplo, aquellos que tienen un problema económico o familiar, una enfermedad catastrófica o algún conflicto laboral, porque aunque usemos todos los antidepresivos habidos y por haber, estos problemas no desaparecen. Si esto se hace persistente se pueden llegar a generar alteraciones neurobiológicas que pueden causar un impacto.

¿Qué ocurre con aquellos pacientes que no responden al tratamiento?

Son las depresiones que llamamos refractarias, porque no todos los pacientes que tienen una depresión responden al tratamiento con antidepresivos. Uno puede utilizar diferentes esquemas con dosis y tiempos adecuados, pero hay un porcentaje que va entre el 20 y el 25 por ciento que no responde al tratamiento. En este tipo de pacientes que pueden tener otros problemas asociados, la depresión refractaria puede generar un impacto neurocognitivo.

En este contexto, ¿cuáles son los aspectos más importantes que hay que tener en cuenta al hablar de depresión como enfermedad?

La depresión es una enfermedad con la que hay que tener cuidado, hay que tratarla y diagnosticarla precozmente. Hay que utilizar el antidepresivo adecuado, con la dosis correcta y por el tiempo necesario. Todos los estudios dicen que un primer episodio depresivo debe ser tratado por lo menos entre 6 a 8 meses. Aquella persona que tiene un primer episodio depresivo tiene un 50 por ciento de probabilidades de hacer un segundo episodio en un lapso de 5 años. Cuando tiene un segundo episodio, lo ideal es tratarla por un año e incluso más, porque tiene un 70 por ciento de posibilidades de hacer un tercer episodio depresivo y ya cuando se presenta un tercer episodio, se sugiere tratar alrededor de dos años e incluso algunos plantean cinco.

¿Cómo se relaciona el tratamiento antidepresivo con este deterioro en las capacidades cognitivas?

Se ha demostrado que los antidepresivos tienen efectos neurotróficos, de alguna u otra manera revierten todo el daño que está provocando la depresión, protegen el cerebro y estimulan la sinapsis. Esto es una evidencia que nos permite indicarle al paciente y sustentar los tratamientos por tiempo largo, pero lamentablemente un porcentaje altísimo de los pacientes abandona el tratamiento y es algo que se ve en todos los estudios, tanto en Chile como en el mundo. Aproximadamente el 50 por ciento de los pacientes abandona el tratamiento con todo lo que esto implica, no se recuperan bien, hay posibilidad de tener nuevas depresiones y todo el impacto neurocognitivo que esto produce.

¿Cuáles son las principales razones para este importante número de pacientes que deja la terapia?

Primero porque muchas veces porque los antidepresivos son caros, segundo porque los pacientes se sienten mejor y no los siguen tomando, además no falta el consejo de otras personas que dicen que estos medicamentos son malos o que la depresión es un invento. Otra de las causas por la que las personas pueden dejar el tratamiento es porque en algunos pacientes los antidepresivos afectan la sexualidad, otros aumentan de peso. Todo esto es reversible, pero el médico debe preguntar porque  si no el paciente no lo dice. El tratamiento de la depresión es muy personalizado, muy de paciente. Un antidepresivo que le hizo bien a uno puede no tener el mismo efecto en otra persona.

¿En qué medida es importante un diagnóstico precoz y un tratamiento oportuno?

La depresión que es diagnosticada en una persona joven o en la edad media de la vida, lo más probable es que con el antidepresivo se recupere y no tenga ningún deterioro. En personas por sobre 45 años la depresión es algo que hay que tratar con mucho cuidado y cuando uno ve que las disfunciones cognitivas persisten es necesario hacer estudios de neuroimagen para ver cómo está funcionando el cerebro o estudios neuropsicológicos para ver cómo funcionan las capacidades cognitivas. Existen fármacos y técnicas para tratar este deterioro cognitivo.

¿La asociación entre depresión y deterioro cognitivo es algo que está asumido por la especialdad o se trata de un tema en desarrollo?

Es un área de la psiquiatría que recién está empezando a tomarse en serio, recién se está comenzando a hablar del tema. Yo que llevo muchos años preocupado de este tema me he dado cuenta de que no todos los colegas están sensibilizados al respecto. Estas disfunciones cognitivas hay que tomarlas muy en serio porque se produce un menoscabo en la vida de las personas, por ejemplo en sus capacidades laborales independiente de que además ellos sufren todo el estigma que hay frente al paciente depresivo. Siempre he dicho que la depresión es una enfermedad desconocida, se habla mucho de ella, tenemos altos índices de pacientes, pero se le conoce muy poco y a aquellos que la sufren se les castiga socialmente porque se asocia con debilidad.

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