Salud intestinal y probióticos

Científicos describen nuevo método para la edición de la microbiota intestinal

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en España han descrito un nuevo método de edición de la microbiota intestinal. Este trabajo enriquece la microbiota mediante la incorporación de microorganismos beneficiosos para la salud y que son poco abundantes de forma natural, además de eliminar los elementos perjudiciales.

Los resultados publicados en la revista Scientific Reports, abren el camino para la realización de nuevas terapias más precisas que puedan controlar los cambios en la microbiota relacionados con enfermedades intestinales y el conjunto de genes de los microorganismos que pueblan el intestino.

La relevancia de este trabajo radica en que se pueden estudiar las funciones de los microorganismos que confirman la microbiota intestinal y cómo este se ve afectado cuando está ausente, por medio de la modificación dirigida y la generación de anticuerpos capaces de reconocer proteínas específicas de los microorganismos que se desean eliminar o promover.

Hasta el momento, los tratamientos para tratar los problemas del intestino son los probióticos, beneficiando la salud del hospedador. Sin embargo, con este nuevo método se realiza lo contrario “en vez de rellenar un hueco, generamos uno. Esto nos permite eliminar un microorganismo concreto y ver qué funciones desaparecen en la microbiota cuando falta”, explica Abelardo Margolles, investigador del CSIC que participó como autor del estudio y del Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA-CSIC).

Este trabajo alienta las expectativas sobre los tratamientos para tratar la disbiosis y desequilibrios en la microbiota que producen infecciones o inflamaciones intestinales, puesto que son muchas las enfermedades y condiciones fisiológicas humanas que están asociadas a los cambios cualitativos y cuantitativos de la microbiota intestinal.

Según establece el estudio, una vez que los anticuerpos han reconocido las proteínas específicas de la superficie de los microorganismos que se desea eliminar o promover, estos son inmovilizados mediante un sistema basado en citometría de flujo. Este procedimiento permite retener una bacteria concreta dentro de una mezcla de bacterias obtenidas directamente de la microbiota fecal de un individuo.

“El anticuerpo actúa como un anzuelo que pesca únicamente las bacterias que nos interesan, las separa y las aísla del resto de la microbiota, para poder así estudiarlas de forma aislada”, explica Borja Sánchez, otro de los autores del trabajo e investigador del CSIC.

 

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