Estudio evidencia que existe vacilación en la población respecto a la vacuna contra el Covid-19

El informe n°7 de Vida en Pandemia de la Universidad de Chile, reporta que vacilación en la población chilena respecto a vacunarse contra el Covid-19 alcanza un 59%. El rechazo hacia la vacuna se acentúa en la población de bajos ingresos, jóvenes y en mujeres.

La encuesta fue aplicada a 2.019 personas entre el 26 de noviembre y el 12 de diciembre de 2020. Abarcó distintas partes del país, considerando sexo y edad, otorgando heterogeneidad y tamaño suficiente como para realizar análisis comparativos significativos entre los distintos grupos sociales, de edad y de sexo.

El rechazo a la vacuna se acentúa en la población de bajos ingresos con un 18%, aunque la diferencia porcentual es baja, puesto que el 16% de las personas con altos ingresos optan por no vacunarse. Respecto a la disposición de acceder a la inoculación existe una mayor diferencia. “Observada territorialmente la RM, en las comunas de mayores ingresos, 45% lo haría y en las de más bajos, lo haría el 38%. Esta diferencia territorial está asociada, por cierto, a segmentación socioeconómica de la ciudad”, describen en el documento los autores.

Con relación al rango etario, el estudio evidenció que, a mayor edad, las personas tienen una mayor disposición a vacunarse. Así, el 52% de las personas mayores de 50 años está dispuesta a vacunarse, mientras que el grupo entre los 20 y 29 años, solo un 34% se vacunaría.

A su vez, analizando por sexos, los autores destacan que “las mujeres aparecen menos disponibles para usar la vacuna contra el SARS CoV-2. Hay 12 puntos de diferencia a favor de los hombres en la plena disponibilidad. 48% hombres y 36% de las mujeres expresa la máxima disponibilidad personal”.

Para los autores, disolver esta diferencia social y de género sobre la disposición a vacunarse “se vuelve un asunto de justicia”. “Esto representa un problema, pues en la situación de desigualdad, discriminación y vulnerabilidades, en las sociedades concernidas, una vacuna viene a reparar, en parte, una desigual exposición al SARS CoVid-22”.

Vacilación en la población

El estudio también abarcó los argumentos que tienen las personas para aceptar, rechazar o dudar respecto a su disposición para vacunarse contra el Covid-19. La confianza con el desarrollo de las vacunas alcanza un 41%, mientras que ante la opción de “esperar a que se pruebe que en la población que se vacune no hay efectos secundarios” se eleva a un 45%.

El 33% está preocupado por los eventuales efectos secundarios que podrían tener las vacunas y solo un 8% cree que esta no tiene efecto. Además, los resultados del estudio arrojaron que, si la recomendación de ponerse la vacuna fuera de un médico es “irrelevante”, puesto que solo un 3% consideraría la opinión de este agente.

Desde Vida en Pandemia hallaron que existe una gran similitud entre los argumentos de quienes rechazan y quienes vacilan respecto al uso de la vacuna, la cual está enfocada a “las ciencias en torno al dispositivo (eficacia y efectos secundarios) y potencial modo de actuación inmediata ante la propia vacilación en torno a la nueva vacuna”.

El hecho de que las vacunas de distinto laboratorios se hallan realizado en tiempo breve genera desconfianza en gran parte de la población. Existe inseguridad respecto a las pruebas, seguridad y eficacia de esta, además de la duración que tendrá la protección.

Por ello los autores argumentan que “en tiempo real, urgida por el tiempo, la disponibilidad de la vacuna permitirá salvar vidas. Sin embargo, el tiempo acelerado de producción ha introducido una vacilación, y esta podría afectar la disposición de las personas, grupos y poblaciones a usarla. No se trata de lidiar con una resistencia, sino con una duda en el plano de las ciencias que habría que disolver”.

Lee el informe completo aquí.

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