Estudio chileno asegura que el 90% de los vacunados con CoronaVac genera anticuerpos contra el virus después de la segunda dosis

Autoridades del Ministerio de Salud y de Ciencias recibieron esta semana los resultados de la primera parte del estudio clínico Fase III de la vacuna CoronaVac contra el COVID-19, desarrollado en el país por la Universidad Católica de Chile.

Según se desprende de los siete informes que abordan los resultados sobre la calidad, inmunogenicidad y seguridad del estudio clínico y la publicación científica con los datos más relevantes del estudio, la fórmula del laboratorio Sinovac es capaz de inducir una respuesta inmune contra el SARS-CoV-2 en la población chilena.

“Acá hay una riqueza en la colaboración público y privada que debe mantenerse, lo mismo que entre las universidades, el ministerio de Ciencias, Relaciones Exteriores y Salud” dijo el ministro Enrique Paris respecto al trabajo realizado por instituciones públicas y privadas del país.

Una de las principales conclusiones de este trabajo es que la población chilena es capaz de inducir una respuesta inmune contra el SARS-CoV-2 y presenta un muy buen perfil de seguridad tras la vacunación con CoronaVac, desarrollada por el laboratorio chino Sinovac.

Para el estudio se evaluó la respuesta inmune en un subgrupo de los voluntarios que recibieron vacuna o placebo.  Se informó que 14 días después de la primera dosis, se observó aumento de anticuerpos contra la proteína S de SARS-CoV-2 sólo en una fracción de los vacunados. Sin embargo, dos semanas después de la segunda dosis se observó presencia de anticuerpos en el 90% de los vacunados.

El equipo detrás de la investigación expresó que “estos resultados son muy positivos, ya que observamos que en la población chilena esta vacuna es capaz de inducir una respuesta inmune contra el SARS-CoV-2 y presenta un muy buen perfil de seguridad». Además, se observó que estos anticuerpos presentes después de la segunda dosis tienen capacidad neutralizante, es decir, impedirían el ingreso del virus a las células humana.

Sobre la seguridad de la vacuna realizada en esta población, la infectóloga Katia Abarca, directora clínica del estudio, indicó que el principal efecto adverso de la vacuna fue dolor en el sitio de la inyección, que se resuelve entre 1-2 días y no se registraron efectos adversos serios asociados a la vacuna, por lo que se puede concluir que CoronaVac “tiene un muy buen perfil de seguridad”.

Junto con la Universidad Católica, participó del estudio el Consorcio Científico para Evaluar Vacunas COVID-19, compuesto por el Hospital Clínico y la Clínica San Carlos de Apoquindo de la Red de Salud UC-Christus, el Hospital Félix Bulnes con la Universidad San Sebastián, el Hospital Sótero del Río, Clínica los Andes y Clínica Alemana, así como el Hospital Gustavo Fricke y el Hospital Carlos Van Buren en la Quinta Región.

 

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