Identifican factor que incide en el fracaso de tratamientos contra el cáncer de próstata

Investigadores de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, identificaron qué factor influye en que las terapias hormonales fracasen al momento de tratar las células cancerígenas que originan el cáncer de próstata.

Los hallazgos, publicados en ‘Proceedings of National Academy of Sciences’, describen cómo las terapias hormonales se dirigen al receptor de andrógenos para esencialmente privar a las células tumorales de una fuente de combustible crucial. Inicialmente detiene el crecimiento del tumor, sin embargo, con el tiempo las células cancerosas cambian a una enzima diferente para explotar el combustible. proliferando a medida que se vuelven resistentes a las terapias hormonales.

Con estos antecedentes, el equipo de investigadores propuso una estrategia de tratamiento que elimina la necesidad de inhibir por completo el receptor de andrógenos. Su objetivo es apuntar directamente a la fuente de combustible preferida del tumor: un aminoácido llamado glutamina.

“En lugar de inhibir el receptor de andrógenos mediante terapia hormonal, una mejor estrategia terapéutica es inhibir directamente la utilización de glutamina”, señala el autor principal Jiaoti Huang, presidente del Departamento de Patología de Duke.

El investigador afirma que, al no ser la glutamina esencial para el tejido normal, “habrá menos efectos secundarios, que es una de las mayores desventajas de las terapias hormonales. La inhibición directa de la enzima que controla la utilización de glutamina también dificultaría que las células tumorales desarrollen resistencia”.

Huang y sus coautores, incluido el doctor Daniel George, profesor en los departamentos de Medicina y Cirugía de Duke que lidera el diseño del ensayo clínico, iniciaron el estudio para comprender mejor el metabolismo de las células del cáncer de próstata, que aún tiene muchas incógnitas.

Descubrieron que la terapia hormonal inicialmente inhibe una cierta forma de enzima convertidora de glutamina llamada glutaminasa de tipo renal (KGA). Esta enzima KGA depende del receptor de andrógenos y hace posible que las células cancerosas usen glutamina. Al suprimirlo, las terapias hormonales retrasan con éxito el crecimiento del cáncer durante un tiempo.

Sin embargo, al tiempo las células tumorales encuentran una solución, cambiando a una enzima diferente, la glutaminasa C (GAC), que no depende del receptor de andrógenos. Cuando los tumores hacen este cambio a GAC, proliferan agresivamente, convirtiéndose en cáncer de próstata resistente a la castración. “Nuestro trabajo demuestra que este cambio metabólico es uno de los mecanismos clave en la resistencia terapéutica y la progresión de la enfermedad”, señala George.

Con este descubrimiento, los investigadores desarrollaron un mecanismo para tratar el metabolismo de la glutamina eludiendo sus complejos de señalización del receptor de andrógenos, en lugar de suprimir directamente la producción de energía y los componentes básicos requeridos por las células de cáncer de próstata. “Dado que la actividad metabólica controla directamente la proliferación celular, puede ser más difícil para las células tumorales superar una inhibición metabólica para desarrollar resistencia. Nuestro estudio muestra que la inhibición farmacológica de GAC puede suprimir significativamente el cáncer de próstata resistente a la castración”, apunta Huang.

La nueva estrategia, probada en tejido de cáncer de próstata humano y modelos animales, inhibió con éxito el crecimiento tumoral. Incluso, ya se está gestionando la puesta en marcha de ensayos clínicos con un fármaco actualmente disponible que inhibe el uso de glutamina por las células tumorales.

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