inequidades en salud

Investigación identifica inequidades en salud y propone un sistema de indicadores que monitorea el nivel de acceso a la salud de la población chilena

Estudio sobre inequidades en salud, propone indicadores para monitorear las barreras en salud en Chile, con el fin de establecer metas para disminuir la brecha. Según los resultados sobre inequidades en el país, el estudio sostiene que, por ejemplo, la Región de Antofagasta es una de las más afectadas respecto a la densidad de consultorios por cada 10.000 habitantes.

Respecto a la falta de acceso a medicamentos por alto costo, un 6,1% de las personas con menos ingresos del país no tiene acceso. Sobre la percepción del valor “Justo” o “Muy justo” que se paga en el sistema de previsión de salud, un 54% de quienes pertenecen a Fonasa lo perciben así; mientras que un 24% de los asegurados de Isapre lo estima.

“Un sistema de salud tiene éxito cuando mantiene una población sana y brinda servicios de salud efectivos, equitativos y seguros”, indica la investigación Vigilancia del acceso a la salud en Chile: un sistema de indicadores para monitoreo multidimensional de la académica del Departamento de Control de Gestión y Sistemas de Información de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile, Alicia Núñez y Luis Gómez, administrador, y magíster en Control de Gestión de la FEN.

“La inequidad es un problema vigente, observable, por ejemplo, en las diferencias en personal médico entre los subsectores público-privado, teniendo este último una disponibilidad superior en por lo menos cinco veces. Elementos como este, que impiden que una persona obtenga un acceso a la salud satisfactorio, son denominados barreras de acceso a la salud, y constituyen un problema en el alcance de una cobertura universal”, se añade en el estudio publicado en la Revista Médica de Chile.

La académica de la FEN, indica que para determinar el nivel de acceso a la salud que tiene la población resulta fundamental realizar una evaluación de los programas de salud, a través de la implementación de sistemas de medición de desempeño que incorporen indicadores que monitoreen estos resultados, los servicios integrales, las inequidades y los determinantes sociales de la salud.

En este estudio, se propone un sistema de medición de desempeño que monitorea las barreras de acceso a la salud –identificadas en un estudio previo, que está basado en una encuesta aplicada en tres regiones del país: Antofagasta, Bio-Bío y Metropolitana, totalizando 42 localidades rurales y 231 localidades urbanas–, por medio de la incorporación y análisis de 26 indicadores, que complementan a los utilizados en el país, y que son agrupados en cinco dimensiones: política de salud, características del servicio de salud y de la población en riesgo, utilización de servicios de salud y satisfacción de los usuarios.

La académica enfatiza que la ventaja de este sistema es que aporta un análisis por dimensión, que ayuda a establecer metas de referencia internacionales, para identificar cuál es la posición actual de Chile. “Esto permite indagar cuáles son las buenas prácticas realizadas en otros sistemas de salud y estudiar la factibilidad de adaptarlas a la realidad local, a fin de, en un mediano o largo plazo, cerrar la brecha entre el valor actual y el de referencia, logrando elevar el nivel de vida de la población chilena”.

Al mismo tiempo, añade que permite vigilar los elementos que determinan e influencian a los indicadores, pudiendo ser considerados para establecer acciones concretas que ayuden a cerrar la brecha en la estrategia sanitaria.

Indicadores de inequidad en salud

Para el desarrollo del estudio, se establecieron cifras bases por cada indicador –corresponden a la situación actual de Chile o son indicadores encontrados en la literatura académica–, y metas, que es a lo que se aspira llegar.

Para el monitoreo de la dimensión políticas de salud, en el estudio se proponen y analizan los siguientes indicadores: Existencia de políticas públicas para mejorar el acceso a los servicios de salud de las poblaciones consideradas vulnerables; la proporción de la población con exposición a información de un programa o política de salud en particular; y la variación del nivel de conocimiento de los distintos programas de salud gestionados por el Ministerio de Salud (Minsal).

En el caso del primer indicador, que aborda la existencia de políticas públicas para mejorar el acceso a los servicios de salud la meta es llegar a que existan políticas de prevención y tratamiento para toda la población.

Sobre el nivel de conocimiento de los programas de salud gestionados por el Minsal, en la actualidad, el programa GES lidera con un 76% y se espera aumentar la cifra en un 10%. En tanto, solo un 24% conoce el programa del Senda. La meta es duplicar esa cifra.

Para la dimensión características del servicio de salud, se establecieron: La variación de proporción de la población que vive dentro del área de influencia de un centro de salud (radio censal de 1 km); densidad de consultorios generales de salud por cada 10.000 habitantes; mediana de días de espera en lista de espera por atención médica; variación de tiempo promedio en minutos transcurridos desde la llegada del paciente a admisión en el establecimiento de salud hasta que entra a la consulta; porcentaje de personas que pueden acceder a un servicio de emergencia en 15 minutos o menos; y porcentaje de personas que pueden acceder a un centro de salud de mediana complejidad en 15 minutos o menos.

Sobre la densidad de consultorios generales de salud, la II Región es la que posee la cifra más baja al contar con menos de un consultorio por cada 10.000 habitantes en la zona rural. Se aspira a contar, en el largo plazo, con uno.

Para la dimensión características de la población, se proponen los siguientes indicadores: Porcentaje de la población adulta sin educación media completa; tasa de desocupación por zona y sexo; porcentaje de la población que practica deporte al menos tres veces por semana; porcentaje de la población con sobrepeso u obesidad; porcentaje de la población en situación de pobreza por ingresos; porcentaje de la población que pertenece a un sistema de aseguramiento de salud; y el porcentaje de la población con una condición crónica de salud.

En el caso del indicador de la población que practica deporte al menos tres veces por semana, solo un 15% de la población se ejercita en ese periodo. La referencia internacional es de un 48% y la meta para Chile es llegar al 20%.

Sobre el porcentaje de la población con sobrepeso u obesidad, esta cifra alcanza un 74%. La referencia OCDE es de un 54% y la meta para Chile es diminuir a un 70%.

La población que pertenece a un sistema de aseguramiento de salud llega a un 95,20% y la meta es aumentar a un 97%. En tanto, un 40% de la población padece una condición crónica de salud y la meta es poder reducirla a un 38%.

En el caso de la dimensión utilización de servicios de salud, se establecieron los siguientes indicadores: Índice de concentración de uso de servicios de especialista de salud por quintil de ingreso; índice de concentración de uso de servicios de consulta médica por quintil de ingreso; porcentaje de personas que tuvieron problema de salud y no accedieron a atención médica por motivos ajenos; porcentaje de personas que no tuvieron acceso a medicación recetada, debido a altos costos; y porcentaje de personas que no tuvieron acceso a medicación recetada, debido a su no disponibilidad.

Sobre el porcentaje de la población que no tuvo acceso a medicación recetada debido a altos costos, desglosado por en quintil –en donde el primer quintil es el que tiene menos ingresos y el quinto más–, un 6.1% de las personas con menos ingresos en el país no obtuvo acceso. La meta es reducir la brecha a un 5,7%.

Para el caso de la población, desglosado por quintil y región, que no tuvo acceso a medicación recetada, debido a la no disponibilidad, un 5,8% de las personas con menos ingresos en el país de la II Región no obtuvo acceso. La meta es reducir la brecha a un 5,5%.

Por último, en la dimensión satisfacción del usuario, se proponen como indicadores el porcentaje de usuarios que perciben como “Justo” o “Muy justo” el valor que pagan en su sistema de previsión de salud; el porcentaje de usuarios que califican como “Muy buena” o “Buena” la comunicación médico-paciente, usualmente recibida en el último año; porcentaje de usuarios que se encuentran insatisfechos con la duración de sus consultas médicas en el último año; porcentaje de usuarios que señalan recibir buena atención siempre o usualmente, por parte de los médicos tratantes; y el porcentaje de usuarios que regresarían al lugar de atención.

Sobre el porcentaje de usuarios que perciben como “Justo” o “Muy justo” el valor que pagan en su sistema de previsión de salud, por tipo de aseguramiento, un 54% de quienes pertenecen a Fonasa lo considera de esa manera; mientras que un 24% de los asegurados en Isapre lo estima. La meta es llegar a un 58% y 30%, respectivamente. En tanto, un 79% de los usuarios señalan recibir buena atención siempre o usualmente, por parte de los médicos tratantes. La meta es llegar a un 83%.

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