Especialista remarca que “el estilo de vida de una persona va a repercutir absolutamente en su salud mental”

La buena alimentación es un aspecto de la vida que muchas veces es olvidado. Sin embargo, una mala nutrición puede ser un factor directamente proporcional para desarrollar enfermedades de salud mental como la depresión. Por ello, se recomienda el consumo de alimentos con altos niveles de Omega-3 para su prevención.

En abril de 2005 el hospital McLean, afiliado a la Universidad de Harvard, realizó un estudio sobre este fenómeno, con resultados que demostraron que para tratar enfermedades como la depresión ciertos alimentos son más efectivos que las pastillas.

Para Bárbara Álamo, organizadora de Keto Stgo, el evento más importante de Chile dedicado a la alimentación cetogénica y salud metabólica, “el estilo de vida de una persona va a repercutir absolutamente en su salud mental, y en este caso las grasas son esenciales para el ser humano, tanto para el cerebro como para el sistema inmune”.

Por otro lado, “la psiquiatría metabólica con especial énfasis en intervenciones como el ayuno intermitente, la prescripción de alimentación cetogénica y la reducción terapéutica de carbohidratos, está demostrando ser una respuesta actualizada, con evidencia científica sólida, y ensayos clínicos emergentes que validan y respaldan su utilización como una herramienta crucial del sistema de salud para atender la crisis sanitaria en expansión”, advierte el Dr. Ignacio Cuaranta, médico psiquiatra.

Buenos hábitos

Expertos y e investigaciones advierten que los ácidos grasos como el Omega-3 son capaces de reducir los síntomas de la depresión en igual o incluso mayor medida que tres diferentes medicamentos que se utilizaron para el estudio.

“Tener buenos hábitos es esencial, ya que las emociones y el funcionamiento cerebral están 100% vinculados. Una persona que no se expone a la luz solar, no hace ejercicio y tiene malos hábitos alimenticios, probablemente es más propenso a depresiones, cambios de humor y declive cognitivo hacia la vejez”, explica Bárbara Álamo.

Por lo tanto, al contrario de lo que se cree, es clave incorporar buenas fuentes de grasa como, por ejemplo, el Omega-3 que se encuentra en alimentos como el salmón, las nueces, la palta, el aceite de oliva, entre otros.

Asimismo, gracias a los resultados de un estudio llamado: “Changing Diets, Changing Minds”, se pudo comprobar que existe un amplio rango de nutrientes que resultan indispensables para la salud mental, ya que al combinarlos entre sí permiten al cerebro desarrollarse y funcionar adecuadamente.

En este caso, una dieta rica en proteínas, vegetales y grasas saludables como nueces y semillas, ayuda a mantener nuestro organismo saludable y nos protege de ciertas enfermedades. Por el contrario, mantener una dieta con elementos que no contienen nutrientes esenciales puede afectar el funcionamiento de nuestro cerebro.

“Tenemos que pensar que nuestro cerebro es una masa compuesta por grasa (colesterol) por lo que es errado pensar que menos grasa es mejor, en cambio consumir salmón, nueces, palta, aceite de oliva, sin duda va a ser bueno. Eso sí, la cantidad es muy relativo a cada persona”, señala la experta.

Dieta cetogénica

Una dieta recomendada por los expertos es la Keto o cetogénica, ya que el cuerpo utiliza la grasa como energía, eliminando el consumo de azúcar, que es unos de los mayores problemas para la salud mental por la gran adicción que genera. Por otro lado, las cetonas son excelentes señalizadores para todo el funcionamiento neuronal, logrando que las personas estén más lúcidas y concentradas.

El azúcar es considerado uno de los alimentos que más afecta al funcionamiento del cerebro. Según datos de la OCDE, un 74% de la población adulta y un 52% de los niños tienen sobrepeso u obesidad, además, según la Encuesta Nacional de Salud 2019, una de cada cinco personas ha tenido una enfermedad mental durante el último año.

El cerebro humano tiene requerimientos nutricionales bastante especializados, lo que implica que un buen estado nutricional es de suma importancia para la salud mental, ya que “si la calidad de los alimentos es mala podrá contribuir al desarrollo de alguna patología, como, por ejemplo, la depresión”, concluye Bárbara Álamo.

Si bien la alimentación es un factor relevante para prevenir cualquier tipo de enfermedad de salud mental, existen distintos factores que en conjunto con una buena dieta pueden prevenir estas patologías, siendo clave un buen dormir, la hidratación, realizar actividad física, exponerse correctamente a la luz solar, meditar, tener buenas relaciones interpersonales y un continuo contacto con la naturaleza, entre otros.

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