Científicos descubren que el consumo de alimentos ultraprocesados contribuye al deterioro cognitivo

En un estudio presentado en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer (AAIC, por sus siglas en inglés) en San Diego (Estados Unidos), un equipo de investigadores brasileños concluyó que existe una relación entre el consumo de alimentos ultraprocesados y una tasa más rápida de deterioro cognitivo.

Los científicos siguieron la dieta y las capacidades cognitivas de aproximadamente 10.000 participantes durante 10 años.

Los hallazgos mostraron que aquellos que obtenían el 20% o más de sus calorías diarias a partir de alimentos como pan blanco, galletas saladas, frituras, queso crema, fideos, helados, dulces, refrescos, salchichas y carnes procesadas experimentaron una disminución más rápida en el rendimiento cognitivo.

«Independientemente de la cantidad de calorías (…), los alimentos ultraprocesados no son buenos para tu cognición», aseguró Claudia Suemoto, autora principal del estudio y profesora asistente de geriatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo.

Concretamente, el equipo descubrió que las personas que consumían una mayor cantidad de alimentos procesados sufrían una disminución 25% más rápida en su capacidad para planificar y ejecutar una acción, conocida como «función ejecutiva».

No obstante, Suemoto enfatizó que su estudio no concluye que el consumo de alimentos ultraprocesados sea una causa directa del deterioro cognitivo, sino uno más de otros varios factores, pues las personas que abusan de la “comida chatarra” suelen tener un nivel socioeconómico más bajo, lo que a su vez puede significar menos acceso a la atención médica, menos tiempo para hacer ejercicio y más exposición a la contaminación ambiental, todo lo que también influye en la salud física y cognitiva.

Por su parte, Andrew Budson, profesor de neurología en la Universidad de Boston, concluyó que estos son «datos increíblemente sólidos de que los alimentos que no forman parte de la dieta mediterránea contribuyen de manera absoluta» al riesgo de deterioro cognitivo «y en última instancia, a la demencia».

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