Día Mundial de la Alimentación: el aporte de una dieta saludable y variada

En el Día Mundial de la Alimentación, que se conmemora cada 16 de octubre con el objetivo de objetivo promover la alimentación saludable y erradicar el hambre en el mundo en 2030, el doctor Fernando Vio, Profesor Titular de la Unidad de Nutrición Pública del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, escribe la siguiente columna de opinión.

El Día Mundial de la Alimentación se celebra todos los años el 16 de octubre, aniversario de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que se fundó en 1945. Este día tiene como objetivo promover la alimentación saludable y erradicar el hambre en el mundo en 2030.

Este año el lema es “No dejar a nadie atrás”, argumentando que aun cuando hemos avanzado en la construcción de un mundo mejor, demasiadas personas se han quedado atrás y no pueden beneficiarse del desarrollo humano, la innovación o el crecimiento económico.

De hecho, millones de personas en todo el mundo no pueden permitirse una alimentación sana, lo que las pone en alto riesgo de inseguridad alimentaria y malnutrición. Pero para poner fin al hambre no se trata solo del suministro, ya que en el mundo se producen alimentos suficientes para nutrir a todos los habitantes del planeta.

Por lo tanto, el tema escogido para este año 2022 es “cultivar, nutrir, preservar juntos”y está enfocado en apoyar y agradecer a los “Héroes de la Alimentación”, desde agricultores y ganaderos a trabajadores de supermercados, cocineros e intermediarios, encargados de que los alimentos lleguen de las granjas a nuestras mesas en esta crisis del Covid-19, sin cortar la cadena alimentaria. Esta cadena funcionó en forma perfecta en nuestro país, sin que en ningún momento faltara el acceso a los alimentos durante la pandemia de coronavirus.

Según la FAO, el año 2022 cerca de 690 millones de personas sufren hambruna, 10 millones más que en 2019, como consecuencia de la pandemia que aumentó entre 83 y 132 millones de personas más con inseguridad alimentaria.

Por ello, este año la FAO hace un llamamiento a la solidaridad mundial para ayudar a las poblaciones más vulnerables y contribuir a que los sistemas alimentarios sean más robustos. También persigue fomentar una dieta saludable para todos y medios de vida dignos para aquellos trabajadores del sector de la alimentación

Dieta saludable

Tener una dieta sea saludable es un aspecto esencial en la alimentación de nuestros días. No se trata simplemente de saciar el hambre, sino que es necesario, además, recibir todos los nutrientes necesarios para tener una vida saludable, libre de las enfermedades que más nos afectan hoy día, que son las enfermedades crónicas no transmisibles, donde la dieta y la alimentación tienen un rol preponderante.

La gran mayoría de estas enfermedades como obesidad, diabetes, cardiovasculares y cáncer, dependen en gran medida de cómo nos alimentamos, e incluso se ha demostrado un efecto importante en enfermedades degenerativas y demencias, en aumento por el envejecimiento de la población a nivel mundial.

Desafortunadamente, en los últimos años las dietas típicas ancestrales, relativamente estables durante milenios, se han transformado en todas las sociedades desarrolladas con la urbanización y la industrialización, lo que ha ocurrido muy rápido y ha permeado hacia los países de ingresos bajos en proceso de modernización, que han adquirido estas nuevas dietas llamadas “occidentales”.

En ellas se produce un aumento global del aporte energético total, principalmente proveniente de alimentos de origen animal, tanto carne como productos lácteos y grasas dietéticas. Los alimentos de origen animal aportan más del 30% de toda la energía alimentaria en los países ricos y las grasas más del 40% de total de calorías. En las culturas tradicionales, ambos porcentajes solían estar por debajo del 10%.

También ha aumentado el consumo de azúcares simples y sal, con una disminución importante del consumo de legumbres, tubérculos, cereales, y con un estancamiento del consumo de frutas y verduras, lo cual ha disminuido el consumo de fibra indigerible, con carencia de algunas vitaminas y minerales. Esta transformación dietética y un estilo de vida cada vez más sedentario han sido las principales causas del aumento creciente de la obesidad en el mundo.

Daño a la salud

Países con miles de millones de habitantes y en un proceso de modernización creciente, como los países asiáticos, pasaron en una generación de un suministro alimentarios apenas suficiente a un aumento importante del consumo de carnes. La mayor demanda de carne de vacuno y de productos lácteos ha disparado el número de cabezas de ganado a nivel mundial en un 40% desde 1950. Un solo ejemplo: Taiwán consumía 23 kilos de carnes totales per cápita en la década de 1960 y aumentó a 72 kilos per cápita al inicio de la década de 1990. Esto ha significado, además del daño para la salud por el aumento de las enfermedades crónicas ya señaladas, un daño al medio ambiente por un aumento del efecto invernadero.

La transformación de ecosistemas naturales como bosques y pastizales en campos de cultivo y praderas es una de las principales causas de aumento del CO2 atmosférico producido por el hombre. Mientras el bosque maduro puede almacenar más de 150 metros cúbicos de dióxido de carbono por hectárea, el pasto que lo sustituye solo almacena una décima parte de esa masa y la mayoría de las tierras cultivables retienen en sus cultivos menos de una vigésima parte de lo que retiene el bosque.

Como los animales modernos son más pesados que sus predecesores, producen más carbono libre por cabeza. Por lo tanto, para que el mundo sea sustentable y las personas más sanas, debe disminuirse el consumo de carne a la mitad y aumentar al doble el consumo de legumbres, tubérculos, frutas y verduras.

Es por ello que las recomendaciones para el Día Mundial de la Alimentación son muy claras: fomentar una dieta saludable y variada, consumiendo productos de temporada y evitando los alimentos ultraprocesados; elegir productos locales, frescos, como los que están en mercados de agricultores o ferias libres; respetar los alimentos, evitando los desperdicios, congelando las verduras frescas, la carne y otros alimentos que se pueden almacenar durante largo tiempo y recordar siempre que estas iniciativas son para toda la vida y no solo para el Día Mundial de la Alimentación.

Fuente: INTA.

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