Macarena Peña Y Lillo

Dra. Macarena Peña y Lillo y Estudio EISCOVID: “Las personas se sienten saturadas por la sobre información y están adoptando medidas preventivas”

El 46% de las personas en Chile sienten que están sobrecargados de información respecto a la pandemia por Covid-19, el 68% cree que los mensajes informativos sobre la infección por SARS-CoV-2 suenan igual y un 82% declara haber buscado información al respecto en canales digitales, de preferencia en buscadores (53%), la página del Minsal (15%) y redes sociales (13%).

Estas cifras son algunos de los principales resultados que arrojó el estudio denominado “EISCOVID”, liderado por la académica de la Universidad Diego Portales, Dra. Macarena Peña y Lillo. Estos fueron presentados el martes 25 de mayo, en un seminario online, que contó con la exposición de Peña y Lillo y de la Dra. Verónica Rocamora, académica de la Universidad de Santiago de Chile y directora alterna.

La jornada también contó con la participación de la Dra. Ximena Aguilera, directora del Centro de Epidemiología y Políticas de Salud de la Facultad de Medicina de la Clínica Alemana – Universidad del Desarrollo y del Dr. Gary Kreps, director Center for Health and Risk Communication, George Mason University, Estados Unidos.

El estudio sobre acceso y uso de información sobre Covid-19 en Chile, fue financiado por el Concurso asignación rápida ANID COVID 0508 y se concentró en analizar canales y contenidos informativos respecto a la pandemia desde una mirada cualitativa y una cuantitativa. Además, se examinó la percepción de riesgo y adopción de medidas preventivas en la población.

“Siempre quisimos trabajar con Verónica y hacer algo cuantitativo y cualitativo. Creemos que la información que podíamos tener en cada uno de los estudios podía ser muy complementaria y, de hecho, lo está siendo. Hay hartos puntos en común que hemos encontrado bien consistentes, como también ha habido algunas cosas en que los hallazgos discrepan, que tiene que ver con la composición de estos dos tipos de estudio”, apunta la también investigadora del Centro de Investigación en Comunicación, Literatura y Observación Social (Ciclos UDP).

¿Qué diferencias tienen el estudio cualitativo con el cuantitativo?

El estudio cuantitativo consta de una encuesta aplicada a 3.592 personas mayores de 18 años a lo largo de Chile. Esta se realizó entre los meses de septiembre y noviembre de 2020 y fue una entrevista semiestructurada. Por otro lado, el estudio cuantitativo, a cargo de la Dra. Rocamora, contó con 92 entrevistas realizadas a personas mayores de 65 años y a personas con enfermedades crónicas, quienes constituyen la población de riesgo. Estas se concentraban en la región de Valparaíso y la Metropolitana.

Hasta el momento, todas las exploraciones de comparar han sido bien casuístico, no hemos tenido una aproximación sistemática a la triangulación de datos que podría ser bien interesante de hacer. Está en planes hacerlo para el segundo semestre 2021 y primer semestre 2022. Creemos que hay esa complementariedad.

¿Por qué analizar los entornos informativos de la pandemia por Covid-19?

En una pandemia, o en general, necesitamos información para tomar decisiones. La pandemia es un escenario marcado por la incertidumbre porque estamos frente a una amenaza desconocida. No sabemos muy bien cómo comportarnos, qué tenemos que hacer, cuáles son las medidas que deberíamos seguir y, claramente, la información cumple un rol central. Entonces, es muy importante saber de dónde está teniendo información la gente, cuáles son los mensajes que está recibiendo, qué hace con esta información, cómo experimenta esta situación de obtener tanta información, etc.

¿Y cómo se relaciona la incertidumbre de este contexto con la percepción de riesgo?

Es bueno saber cómo se está informando la gente y ver cómo se relaciona esa información con las percepciones de riesgo que existen sobre la pandemia. Obviamente la percepción de riesgo varía de ciertos grupos a otros. Es muy individual esa característica, pero sí incide en la necesidad de información. Es importante estudiar qué relación existe entre las conductas informativas y las conductas de prevención, porque al final de cuentas, lo que más importa es que las personas puedan adoptar comportamiento que les permita cuidarse o estar a salvo de esta amenaza.

¿Qué resultados surgieron con relación a cómo se informan las personas?

La mayoría de las personas sienten algún grado de saturación de información. Sin embargo, sienten la necesidad de buscar información (40%) como un mecanismo para lidiar con la incertidumbre que produce este escenario, presentándose de forma predominantemente entre los hombres y personas más jóvenes y con mayor nivel educacional. De alguna forma, eso también te habla de brechas porque las personas mayores o de menor educación, con menor poder adquisitivo, pueden tener menos acceso y familiaridad con las tecnologías digitales y por ende tienen menos espacios para lidiar con su incertidumbre.

¿Hay algún indicio entre la confianza de los ciudadanos respecto a las autoridades o expertos?

Nuestros resultados respecto a la confianza fueron bastantes consistentes con otros estudios que se han publicado de opinión en el contexto de pandemia. Encontramos que las fuentes técnicas son las que tienen mayor confianza por parte de los ciudadanos. Estos confían más en los médicos y otros profesionales de la salud. También confían en el Colegio Médico como entidad y en la OMS. El Ministerio de Salud está en un término intermedio, como que ni tanta confianza ni tanta desconfianza.

Dentro de los objetivos del estudio está la adopción de conductas preventivas ¿La gente se está cuidando?

Uno de los hallazgos que tenemos es sobre la importancia que han tenido las campañas preventivas. Desde marzo del año pasado que se están haciendo campañas para dar cuenta del problema y promover ciertas conductas: lavado de manos, distancia, uso de mascarilla y uso de residencias sanitarias. Lo que encontramos fue un alto nivel de recuerdo de esos mensajes. La mayoría de las personas dice haberlos visto/escuchado alguna vez. Y en cuanto a frecuencia, las personas lo habían visto varias veces a la semana. El único que estuvo un poco bajo fue el de las residencias sanitarias porque era más acotada y solo del Ministerio de Salud. Los otros mensajes incluyen al Minsal, las radios, las organizaciones de barrio, etc.

Es difícil aislar a una sola fuente de información. Lo más importante respecto a este punto es que las campañas influyen en las intenciones de mantener efectos preventivos. O sea, cumple su propósito. Las campañas existen para que la gente haga las cosas y nosotros pudimos constatar que este efecto está ocurriendo y sobre todo un efecto que se ve en los segmentos de menor nivel educacional.

¿Las personas utilizan otros métodos de protección además de las señalas por la autoridad?

En la investigación cualitativa nos encontramos con que hay una gama súper diversa de lo que las personas consideran medias preventivas. Las personas muestran una multitud de otras conductas que están haciendo, por ejemplo, la desinfección de las compras, hecho que nunca ha sido promovido como una conducta de prevención. También hay temores asociados a ciertos sectores o lugares como las ferias, los supermercados, los lugares de trabajo. Además, muchas personas se sentían, de alguna manera, con pocas chances de tomar decisiones como quedarse en casa porque esa decisión no dependía de ellos, dependía más bien del trabajo o de los empleadores.

¿Hay algún elemento respecto a las medidas preventivas respecto a terceras personas?

Verónica comentó en la presentación que existía una sensación de frustración en las personas al sentir que los otros no están haciendo las cosas. La gente dice “me estoy cuidando, pero ese otro que está allá no y eso me frustra y me parece malo”. Eso aparece arto con el tema de la mascarilla, la distancia, que la gente percibe que la mascarilla está mal puesta, entonces “yo me pongo bien la mascarilla, la uso siempre, pero el tipo de al lado no. No puedo controlar eso. Eso me produce frustración, etc.”

Es un fenómeno común en la investigación social en general el efecto de la tercera persona, uno siente que uno sí, pero los otros no o al revés. Es como un sesgo bien humano y en este caso lo estamos viendo en el contexto de las medidas preventivas.

¿Algo que destacar respecto a los comentarios de los invitados a la presentación de los resultados del estudio EISCOVID?

Ximena Aguilera, médico salubrista parte del consejo asesor Covid, destacó la importancia de realizar este tipo de estudios para poder entender la pandemia y preparar una respuesta. De alguna forma, creo que fue súper importante que ella lo dijera porque nos muestra que la pandemia no es solo una materia de salubristas, de economistas y personas que manejan los grandes números de los caos, los muertos, sino que también es importante una mirada de las ciencias sociales e imprescindible que exista esta perspectiva, que nos preocupemos de lo que las personas están viviendo, de la información que reciben, etc.

Por otro lado, Gary Kreps, comentó que los problemas de comunicación son globales. Todas estas críticas que se están haciendo al gobierno y cómo comunica, no son solamente en Chile. Es muy importante poder echar una mirada a lo que está ocurriendo y sacar lecciones porque, esta crisis, de partida, todavía no se ha terminado, nos va a acompañar por un tiempo, que yo creo que no menor, por lo tanto, nos pone el desafío de mantener una cierta alerta en la medida de que también vamos retomando la normalidad.

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