Microbiota intestinal y salud

El cuerpo humano está poblado por gran cantidad de microorganismos en toda su superficie y en las cavidades conectadas con el exterior.

Un artículo de revisión publicado este año por un grupo español en la revista Gastroenterología y Hepatología dio cuenta del estado del entre sobre la relación entre la microbiota intestinal y la salud.

Los colonizadores microbianos del intestino (microbiota) son parte funcional y no prescindible del organismo humano: aportan genes (microbioma) y funciones adicionales a los recursos de la especie humana, participando en múltiples procesos fisiológicos como por ejemplo el desarrollo somático, la nutrición y la inmunidad, entre otros.

“Algunas enfermedades crónicas no transmisibles de la sociedad desarrollada (atopias, síndrome metabólico, enfermedades inflamatorias, cáncer y algunos trastornos de la conducta) se asocian a disbiosis: pérdida de riqueza de especies en la microbiota intestinal y desviación del entorno microbiano ancestral”, señala el artículo.

En este sentido, los autores plantean que los cambios en la transmisión vertical del microbioma, el uso de antisépticos y antibióticos y los hábitos dietéticos de la sociedad industrializada parecen estar en el origen de la disbiosis.

“Generar y mantener diversidad en la microbiota es un nuevo objetivo clínico para la promoción de salud y la prevención de enfermedades”, enfatiza el trabajo.

Relación con la salud

La salud de un individuo depende principalmente de su biología (genética, desarrollo, envejecimiento), estilo de vida (alimentación, ejercicio, consumo de fármacos, hábitos tóxicos,etc.), medio ambiente (factores externos físicos, químicos, biológicos, psicosociales, socioculturales, etc.) y del sistema sanitario que le atiende (utilización de servicios, eficacia,eficiencia, etc.).

“La colonización microbiana está implicada, de un modo u otro, en muchas de esas variables. En concreto, la investigación experimental y clínica de la última década ha subrayado el impacto funcional de las comunidades microbianas que habitan el intestino de los animales, incluyendo el ser humano. La microbiota intestinal juega un papel relevante en la salud y en la enfermedad”, destaca el artículo.

Según los autores, todavía no existen respuestas definitivas para describir cómo es la simbiosis óptima entre microorganismos y hospedador, o cuál es la proporción o combinación de microorganismos más adecuada para cada individuo, aunque existen evidencias científicas básicas que el médico debe conocer y aplicar en su práctica clínica.

“Los antibióticos, incluso los administrados a la madre en forma de profilaxis, alteran la adquisición de la microbiota intestinal”, apuntan.

Composición y funciones de la microbiota intestinal

La colonización microbiana y el desarrollo de una microbiota intestinal propiamente dicha comienza en el parto, aun cuando pueda existir una exposición limitada a microorganismos durante la etapa fetal. La microbiota intestinal es clave para el desarrollo del sistema inmunitario y la homeostasis del individuo, siendo cruciales las primeras fases de colonización.

“Experimentos en animales libres de gérmenes demuestran que la colonización microbiana en etapas tempranas de la vida induce funciones tróficas e inmunitarias, pero esto ya no ocurre si la colonización se retrasa a la edad adulta”, plantea el trabajo agregando que la adquisición de la microbiota está influida por numerosos factores como el tipo de parto, la edad gestacional, la alimentación inicial y la exposición a antibióticos, entre otros.

Los investigadores destacan a la resiliencia como una característica importante de un ecosistema microbiano intestinal sano, la cual consiste en la capacidad de volver al estado previo a la perturbación, por ejemplo, después de un episodio de diarrea aguda o después de un tratamiento con antibióticos.

Eubiosis y disbiosis

Las comunidades microbianas que habitan establemente un nicho viven en un estado de equilibrio que se caracteriza por la abundancia de especies que tienen una relación de comensalismo y mutualismo con el hospedador, de modo que tanto el hospedador como sus huéspedes se ven beneficiados por esta simbiosis. Esta situación se conoce como «eubiosis».

En contraste, señala la revisión, el término «disbiosis» define un desequilibrio que implica perturbación del estado de simbiosis y se reconoce por cambios cualitativos y/o cuantitativos en la composición y funciones de la microbiota.

“No obstante, determinar qué es una microbiota normal, tanto en composición como en funciones, no es tarea fácil por los múltiples factores que influyen en su configuración y por la gran variabilidad inter e intraindividual en condiciones fisiológicas. Los estados de disbiosis generalmente se caracterizan por la pérdida o la representación insuficiente de especies beneficiosas que habitualmente son dominantes y a un aumento de la abundancia de especies minoritarias que, a menudo, incluyen patobiontes o patógenos oportunistas”, explican los autores.

La revisión detalla que múltiples factores como el uso de antibióticos y otros medicamentos, estrés, factores genéticos, dieta y estilo de vida se han implicado en el origen de la disbiosis.

“Si el factor desencadenante es intenso o persistente en el tiempo, el proceso puede conducir a enfermedad, generalmente de tipo crónico o recurrente y de patrón inflamatorio. En los primeros años de vida, la disbiosis de la madre puede conducir a transferencia vertical alterada, y afectar a la adquisición inicial de microbiota intestinal, con posibles consecuencias a corto y largo plazo”, destacan.

Enfermedades asociadas a disbiosis intestinal

La disbiosis de la microbiota intestinal se ha asociado a una lista amplia de enfermedades inflamatorias, autoinmunes, metabólicas y neoplásicas, e incluso con algunos trastornos de la conducta.

Según el trabajo, la base de datos Disbiome®, recoge estudios sobre la relación microbiota enfermedad para más de 300 enfermedades diferentes, aunque los autores puntualizan que “en la mayoría de ellas, la evidencia científica resulta insuficiente para distinguir si la disbiosis precede a la enfermedad o si la propia enfermedad y su tratamiento conducen a disbiosis”.

En este contexto, modular la microbiota intestinal para mejorar la salud humana es hoy objetivo de investigación intensiva y extensiva que ensaya estrategias tales como intervención dietética con distintos nutrientes, incluyendo prebióticos, probióticos, simbióticos y otras estrategias afines.

Recientemente en el mercado se han desarrollado probióticos específicos para el uso en conjunto con antibióticos, cuyo objetivo es evitar la disbiosis de la microbiota intestinal.

“Numerosos ensayos clínicos han evaluado la eficacia y seguridad de distintos probióticos para diferentes indicaciones que incluyen prevención o tratamiento de diarrea aguda, diarrea asociada a antibióticos, síntomas funcionales digestivos leves o moderados, mal digestión de lactosa, cólico del lactante”, destacan los autores agregando que la Organización Mundial de Gastroenterología (WGO) cuenta con una guía de libre acceso con información sobre cepas, posología y nivel de evidencia para diversas aplicaciones en el ámbito gastrointestinal.

 

 

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