Identifican nuevos compuestos bioactivos en alimentos para prevenir el alzheimer

Un equipo de investigadores chilenos del Centro Internacional de Biomedicina, ICC, liderados por el Dr. Ricardo Maccioni, ha estado buscando nuevos elementos presentes en la naturaleza que puedan prevenir el desarrollo de la EA.

“Aún no existe una cura para la enfermedad de Alzheimer, pero sí consenso internacional respecto de su prevención: atenuar los factores de riesgo puede reducir más del 40% de los casos”, sostiene el Dr. Ricardo Maccioni, neurocientífico que investiga esta patología desde hace 50 años.

Frente a este escenario, el grupo se abocó a revisar los compuestos bioactivos de diferentes alimentos, cuya estructura química fuese similar. Esto con el objeto de determinar cómo las moléculas pueden contribuir a la prevención de esta enfermedad neurodegenerativa que afecta a más de 50 millones de personas en el mundo.

Desde el marco que entrega la Teoría Unificada de la Neuroinmunomodulación – que establece que esta enfermedad conlleva procesos inflamatorios derivados de las alteraciones en células microgliales que están en comunicación con neuronas-, el estudio, publicado en la revista suiza Biomolecules, determinó el poder preventivo que tienen algunos agentes antiinflamatorios con propiedades antiagregantes.  Es así como la quercetina, antocianinas, polifenoles y otras moléculas, podrían tener propiedades anti-EA.

“Determinamos que algunas moléculas presentes en la miel, los berries, el ajo negro y las manzanas, ayudan a reducir procesos neuroinflamatorios en el cerebro. Por ejemplo, la miel además de ser un inmunoestimulante natural, también puede ayudar a prevenir el desarrollo del Alzheimer, a través de sus compuestos fenólicos que tienen efectos neuroprotectores”, explica la Dra. Camila Calfío, biotecnóloga de ICC, especialista en la investigación de nutracéuticos.

En el caso de las manzanas, poseen compuestos bioactivos como la quercetina, que además de ser una notable molécula antinflamatoria, posee actividad antiagregante de la proteína tau. Y esto es fundamental, pues en la EA, la proteína tau se autoagrega formando ovillos neurofibrilares en el cerebro que conllevan a la muerte neuronal y finalmente pérdida de memoria.

Otros de los aportes que plantea este estudio, es el rol que juegan los pre– probióticos en el desarrollo y/o prevención de la EA.

“El consumo de estos elementos mejora la flora bacteriana. Las bacterias benéficas liberan moléculas que van a mejorar la relación del eje intestino–cerebro, lo que es fundamental en la función cerebral”, asegura la Dra. Calfío.

Muchos compuestos bioactivos están presentes en los alimentos, pero no en las cantidades necesarias para influir en la salud de las personas.

“Muchos compuestos bioactivos como por ejemplo los flavonoides están presentes en los alimentos, pero en bajas concentraciones en frutas y verduras, pero si se usan en una preparación concentrada pueden ser productos nutracéuticos que contribuyen fuertemente a la salud integral de las personas.

Para aquellos que buscan un enfoque natural, cuatro extractos de plantas mejoran la velocidad de procesamiento cerebral, la memoria, el aprendizaje y la concentración mental: berries, ajo, miel, manzana”, detalla el estudio.

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